Con el Valladolid empezó todo

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Los pucelanos fueron el rival elegido por Koeman para estrenar el sistema con tres centrales

El 'experimento' duró entonces dos partidos, pero ha acabado siendo el punto de inflexión del proyecto

Dest, Riqui y Mingueza se incoporan a los entrenamiento; repiten Piqué y Sergi Roberto | FCB

Solo alguien llamado Ronald Koeman, cuya ascendencia blaugrana está fuera de cualquier duda, es capaz de plantarse en Valladolid, un equipo que lucha por la permanencia, y dibujar un sistema con tres centrales. Habría que recurrir a una mezcla de 'parabólico', 'panenkita', analista e historiador para saber si alguna vez en la historia el Barça había jugado con este esquema e, incluso así, hay que ser muy valiente para hacerlo hoy, después de haber disfrutado a Cruyff, a Rijkaard y a Guardiola. Pero ahí está el Barça, instalado en una dinámica ganadora en resultados y fútbol, que es lo que se le pide a este equipo. En Valladolid empezó todo.

El Barça llegaba a Pucela en cuarta posición, a siete puntos del Atlético, líder de LaLiga, tras haber empatado en casa ante el Valencia y siendo el peor equipo fuera de casa. Había que tocar alguna cosa en busca de una reacción. Koeman apostó por una alineación formada por Ter Stegen, Dest, Mingueza, Umtiti, Lenglet, Junior, Pjanic, Busquets, Messi, Coutinho y Braithwaite, nada que ver con quienes juegan ahora habitualmente. Pero el equipo jugó un partidazo y movió el balón con criterio, creando ocasiones para acabar el partido con un resultado mayor que el 0-3 final. El holandés dijo al final del partido: "La clave fue jugar con tres centrales. Hemos cambiado el dibujo para tener más seguridad atrás en defensa y aprovechar la calidad de nuestros laterales, y para poder construir sin problemas con un tres contra sus dos delanteros y entre líneas con gente como Pedri, Pjanic o Messi".

Aquel encuentro dejó muy buenas sensaciones, así que en la jornada siguiente los blaugrana recibieron al Eibar en el Camp Nou repitiendo esquema. Pero la cosa no funcionó. Los armeros lograron arrancar un 1-1 que devolvió el pesimismo al entorno. Y eso pese a tener una posesión del 76%, mucho mayor que el 62% registrado en Valladolid. Ronald decidió dejar en un cajón su nuevo juguete. No porque no le gustara, sino por no poder compartirlo con sus amigos, que no entendían el juego. Ante el Huesca (0-1) volvió a apostar por el 4-3-3.

El regreso definitivo

Al cabo de dos meses, con la Copa pendiente de un milagro y LaLiga casi sentenciada, el Barça afrontaba un doble enfrentamiento consecutivo ante el Sevilla. Los hispalenses recibían a los blaugrana en el Pizjuán el fin de semana y se desplazaban a Barcelona para defender el 2-0 de la ida de semifinales en el torneo del KO. Y Koeman volvió a apostar fuerte. Repitió esquema con tres centrales en tierras andaluzas y el equipo respondió a lo grande, dando un puñetazo encima de la mesa, ganando 0-2 y demostrándole a su rival que era superior. Aquel día salieron de inicio Ter Stegen, Dest, Mingueza, Piqué, Lenglet, Alba, Busquets, De Jong, Pedri, Messi y Dembélé. Exactamente el mismo once que, cuatro días más tarde, recibió al mismo rival en el Camp Nou. Tocaba repetir el mismo resultado que en Sevilla para, por lo menos, forzar la prórroga. El juego fue, incluso, mejor y Braithwaite completó la remontada copera para plantarse en la final y gritar que el Barça estaba de vuelta. Koeman, esta vez, sí, había dado con la tecla.

Dibujo consolidado

Desde entonces todas y cada una de las alineaciones por las que ha apostado el técnico holandés han mantenido el mismo dibujo. Algunos nombres en las alineaciones han ido variando, pero el esquema es el mismo y ha permitido, por ejemplo, ganar 1-6 en Anoeta a una Real Sociedad que, antes de viajar en la primera vuelta a Valladolid, ocupaba la tercera posición por delante del Barça. Desde entonces todo ha cambiado. Gracias a la fe en su idea de Koeman y, también, a la capacidad de los futbolistas de entender lo que les ha pedido Ronald.

En realidad, y por muchas vueltas que se le dé al asunto, contradiciendo incluso el inicio de este artículo, y muchos análisis que puedan realizarse alrededor de un sistema supuestamente revolucionario, Koeman no ha inventado nada. Y sí, quien lo puso en marcha en el Barça es, como en casi todo, el mismo de siempre: Johan Cruyff ya jugaba con tres atrás y el resto, a atacar. Koeman no ha hecho nada más que volver a los orígenes.

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