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Entrevista SPORT | Jesús Calleja Piloto para el Santana Racing Team

Jesús Calleja, piloto del Dakar: "¿Los coches del Dakar? Ahora parecen más un Fórmula 1 que uno de rally"

El aventurero español, a sus 60 años, vuelve al desierto saudí de la mano de Santana Racing Team, después de cuatro ediciones sin competir. "De entre todos los retos en los que me he embarcado, fíjate que hasta he ido al espacio, el Dakar siempre está ahí", explica a SPORT

Jesús Calleja se enfrenta a su sexto Dakar

Jesús Calleja se enfrenta a su sexto Dakar / Santana Cars

Queralt Uceda

Queralt Uceda

Jesús Calleja (Fresno de la Vega, 1965) es un enamorado de la vida y un apasionado de los retos. Aunque, en realidad, no necesita ningún tipo de presentación. Es uno de los rostros más reconocidos de la televisión en España y sus aventuras han llegado a una gran cantidad de hogares. Ha escalado las montañas más altas del planeta, ha bucedo en las aguas más profundas y bravas y se ha expuesto a los desafíos más extremos, como ir al espacio en una nave de Blue Origin o, hasta en cinco ocasiones, embarcarse en el rally raid más duro del mundo: el Dakar.

En 2026 regresa a la competición por sexta vez tras su debut en 2011, y también seis años después de lograr terminar el Dakar por primera vez, en la edición de 2020. Atiende a SPORT desde su León natal, unos días antes de poner rumbo al desierto y recién aterrizado de una salida en helicóptero, otra de sus grandes pasiones. La emoción por ponerse al volante del Century T1+, con Eduardo Blanco como copiloto, es más que palpable durante la charla.

Sexto Dakar para ti, cuatro años después de tu última edición en 2022. ¿Qué te motivó a volver?

Mi vida profesional es asumir retos y luego contarlos. Soy un disfrutón de la vida, por eso acabé donde acabé. El Dakar es una de las grandes aventuras. Hay muchas aventuras en muchos campos: el de la aviación, en la montaña, en la astrología, en las grandes travesías. Y entre todos los retos en los que me he embarcado, fíjate que hasta he ido al espacio, pues el Dakar siempre está ahí. Y como estoy siempre entrenándome muy fuerte y tengo un pulso conmigo de cuidarme, de disfrutar cada minuto de la vida, pues me toca volver al Dakar. Cuatro años ya era mucho tiempo sin volver.

¿Lo has echado de menos?

Claro que sí. Todos los años, cuando lo veo, se me ponen los dientes largos. Pero el Dakar ahora mismo se ha hecho muy exigente y profesionalizado. Yo recuerdo que cuando empecé, íbamos en categorías de coches de serie, que se le ponía la jaula antivuelco y poco más. Prácticamente un día sí y otro no, rompía el coche, teníamos que parar en el desierto y dormir allí. Y a mí esa parte me encantaba. Ahora eso ya no te lo puedes permitir.

Lo más importante es que no tengas una avería para no pararte, la carrera está hecha para que las horas de sol te den justitas para terminar. Si te paras, te coge la noche. Ahora mismo, más, bien parece una aventura World Rally Car, que vas al minuto, al crono. Arriba hay una manada de chavales nuevos que han llegado, que es una virguería como pilotan. Y no sabes quién se va a llevar la victoria. Entonces, como ha cambiado, me apetecía mucho vivir este nuevo Dakar, donde ya no hay ningún coche malo, donde todos los coches son buenos, donde todos los equipos funcionan, donde los coches normalmente ya no se paran, y donde hay una competitividad diferente.

Lo más importante del Dakar es que no tengas una avería para no pararte. Si te paras, te coge la noche. Ahora mismo, más, bien parece una aventura World Rally Car, que vas al minuto, al crono

Jesús Calleja

— Piloto del Dakar para Santana Racing Team

Hablando de averías, en tu última cita te viste obligado a abandonar antes de lo esperado precisamente por esto. ¿Cómo recuerdas aquel año con SMC Motorsport?

Lo recuerdo muy bien. ¿Sabes lo que pasa? Que, si tú eres buena persona, siempre crees que hablas con buenas personas. Y ese año nos vendieron lo que no era. Alquilamos un coche que nos dijeron que estaba nuevo. Cuando llegamos allí, vimos que no era así, nos falló el coche a los 114 kilómetros y ahí se acabó el Dakar. Si te dicen que todo es nuevo, no puede fallar.

No se portaron bien con nosotros, porque toda esa ilusión que tienes y el esfuerzo económico, mueren en la primera hora y media de carrera porque la parte que tenía que haberlo hecho bien no lo hizo. Me quedé con un mal sabor de boca, y por eso tenía que volver a acabar el Dakar. Tenía que volver con un buen coche, tenía que volver con una estructura seria. Ahora, en principio tengo todos los ingredientes para que, al menos, el coche no se pare. El resto es cosa mía.

¿Qué hizo que te embarcases en el proyecto Santana?

Primero, que es la primera vez que me llama una marca oficial. El ir de oficial cambia muchas cosa, es más una estructura, un equipo. Se encargan de todo. El coche tiene que estar afinado. Hay un gran equipo detrás. Está el equipo de suspensión, el de motorización, el de chasis. Estás muy cubierto y tranquilo en ese aspecto. Luego hablamos de una marca española que renace de nuevo. Pues todo pintaba muy bonito. ¿Cómo dices que no?

¿Qué es lo que te ha sorprendido más del coche?

Que en cuatro años la evolución que han hecho los coches del Dakar es pasmosa. Para que te hagas una idea, la última vez que yo corría hace cuatro años, cogías el coche y te montabas y ya está: había embrague, acelerador, freno y volante, y para de contar. Ahora hay una cantidad de electrónica, que no entiendes nada.

Ahora tengo tantos botones en el volante y alrededor de él, y tantas cosas que tengo que tocar, que lo más difícil de la adaptación es precisamente esto. Es decir, ahora mismo parece más un coche de Fórmula 1 que un coche de rally, de la cantidad de electrónica que hay.

Antes los Dakar se decidían en las dunas. Ahora ya no, los coches las pasan. Ahora se decide en minutos o en segundos, y en tramos rápidos o tramos muy traicioneros de piedras donde puedes pinchar, y hay que saber qué ajuste de velocidad tienes que llevar porque los coches son espectaculares. Son máquinas muy capaces de hacer cosas que antes eran imposibles. Me ha sorprendido eso.

Son muchos los desafíos a los que te has enfrentado a lo largo de tu vida. ¿Tiene el Dakar algo diferente al resto?

Pues mira, solamente el titular: ‘la carrera más dura del mundo y más peligrosa’. Para mí, ya tiene todos los alicientes. Es decir, donde hay un reto, y esa es quizá mi característica, yo lo afronto. Normalmente, alguien es muy bueno escalando o muy bueno en travesías. Yo lo que hago es enfrentarme a los retos más poderosos en diferentes disciplinas, teniendo que hacer un entrenamiento relativamente corto, porque no dedico la vida a un solo deporte. Hago mucho deporte en disciplinas muy complejas.

Mi periodo de adaptación tiene que ser ultracorto. Hace cuatro años que no corro. No he podido correr porque me rompí tres dedos para los entrenamientos en Marruecos, y al final me voy sin entrenar. Solo corí la Baja Aragón. Para mí, las primeras dos o tres etapas es el entrenamiento del propio Dakar. Pero tengo esa capacidad de adaptarme muy rápido. Y ya te digo que lento no voy a ir. Es un poco mi característica: adaptarme a las disciplinas más difíciles en un tiempo relativamente corto.

¿Impone casi tanto como ir al espacio?

A ver, el coche lo manejas tú y tú decides lo que haces [ríe]. En una nave te metes, están automatizadas y te vas al espacio. Vas al doble de velocidad de una bala y vas casi a 5.000 kilómetros por hora, te sales de nuestra gravedad, de la atmósfera y llegas al espacio hostil.. esa negrura que impone. Y luego sabes que tienes que hacer una reentrada, y se abren los paracaídas que tienen que frenar eso. Es como: ‘bueno, confío en el talento de los ingenieros y ya está’.

En un coche tienes esa habilidad de decir: ‘yo decido qué hago’. Es como cuando escalo. Yo decido cuándo subo. Yo decido si las condiciones de la nieve y el hielo son las adecuadas. Decido por dónde ir para que no me pille una avalancha. Decido llevar las medidas de seguridad apropiadas por si hay una grieta. Cuando yo puedo decidir, me gusta. Cuando yo puedo escoger, mi umbral de seguridad es muy elevado. Nunca me ha pasado nada relevante en lo que hago porque gestiono muy bien el riesgo.

En el Dakar, lo mismo. Ya tengo claro que arriba no puedo asomar el morro. Bueno, pues me quedo en la zona media-alta e intento poner tu objetivo ahí. Y luego a partir de ahí, si se va dando bien la cosa, pues ya progresaremos. Pero no puedes volverte loco. No puedes intentar llevar el ritmo de los de arriba.

Estar en el espacio y terminar un Dakar, que al final también lo conseguiste en 2020. ¿Qué sensaciones te deja conseguir retos tan grandes?

Es es la satisfacción de que aprovecho cada minuto de mi vida. Tengo la sensación, cuando acaba el año de decir: ‘¡Que bien, aproveché el año!’. Recuerdo que fui a 12 países, rodé no sé cuántos episodios, conocí a no sé cuánta gente en mis programas. Hice montañas, buceo, vuelos, me fui al Dakar, me fui al espacio. Este es mi año. He aprovechado el tiempo. Siempre estoy en actividad. Tengo que aprovechar la vida. Que la vida es tan bonita que cuando la aprovechas bien, cuando tienes planes, cuando sales de la rutina, créeme que dura el doble o el triple.

Tengo la satisfacción de que aprovecho cada minuto de mi vida. Que la vida es tan bonita que cuando la aprovechas bien, cuando tienes planes, cuando sales de la rutina, créeme que dura el doble o el triple

Jesús Calleja

— Piloto del Dakar para Santana Racing Team

Pero entiendo que, en situaciones extremas, también sientes miedo…

Sí, claro, pero el miedo es sano. Primero, porque me tarda en aparecer, porque cuando voy a hacer alguna actividad extrema lo tengo todo tan visualizado, qué voy a hacer, por dónde voy a ir. Tengo un plan A, un plan B, un plan C. Siempre tengo cuatro planes. Todo mi equipo está tranquilo porque sabe que, si falla algo, siempre tengo una respuesta, un plan de contingencia. Y eso hasta ahora me ha dado una tranquilidad que no me da especialmente miedo nada de lo que abordo. Esta profesión mía necesita mucha gestión de riesgo y eso es algo que lo llevo haciendo toda la vida.

Volviendo al Dakar, tu próximo reto. ¿Cuál es el objetivo que te marcas para esta edición?

El primer objetivo, cuando no eres los de arriba, es terminar. Terminar, en sí, no es una dificultad extraordinaria, porque ahora nos exigen ser pilotos casi profesionales. Simplemente para terminar tienes que llegar antes de que se acabe la luz del día. No puedes fallar en todo el recorrido. No puedes quedarte tirado. Yo he llegado a hacer una posición 29 en una general. Ahora tienes que pensar que arriba ya hay 60 coches muy buenos o 70 muy buenos, con pilotos profesionales que cobran por correr. Por encima de mi coche tienes los Toyota, tienes los Ford, tienes los Dacia. Y luego ya aparecemos por ahí abajo los Century, los Optimus…

Hay una gran diferencia entre coches. Mira Fernando Alonso en la Fórmula 1. De los pilotos, es de los mejores. Pero si el coche no te acompaña, nunca puedes asombrar la cabeza arriba

Jesús Calleja

— Piloto del Dakar para el Santana Racing Team

Entonces claro, es que hay una gran diferencia entre coches. Mira Fernando Alonso en la Fórmula 1. De los pilotos, es de los mejores. Pero si el coche no te acompaña, nunca puedes asombrar la cabeza arriba. Nosotros estamos en otra liga que va por debajo. Entonces si puedo estar entre los 40 primeros, acabando el Dakar, yo firmo ya. El único factor que te puede beneficiar es que arriba, se van a dar unos codazos que puede haber mucha eliminación, como pasó el año pasado. Y entonces a lo mejor tú te elevas en la tabla, pero no por tus propios méritos.