Un rugido de Memphis salva a un tierno Barça en San Mamés

Un rugido de Memphis salva a un tierno Barça en San Mamés

El conjunto azulgrana empató contra el Athletic en un partido en el que se vio muy superado en algunos momentos

Depay y De Jong fueron los mejores jugadores azulgranas y evitaron la primera derrota culé de la temporada

No podía haber una prueba más exigente que una visita al ‘infierno’ de San Mamés para conocer la capacidad competitiva del nuevo Barça. La Catedral volvió a rugir tras un año y medio de silencio forzado por el coronavirus y, aunque no lo pudo hacer como antes de la llegada de la dichosa pandemia por motivos sanitaros, la afición rojiblanca es tan especial que casi 11.000 gargantas bramaron como si fueran muchísimas más. En Bilbao, la nueva normalidad no distó demasiado de la vieja. Y el equipo de Ronald Koeman, que aplicó la máxima de no tocar aquello que funciona y repitió el once que no maravilló pero sí superó con cierta solvencia a la Real Sociedad en la primera jornada de Liga, se conformó con sobrevivir y evitar la primera derrota de la temporada en un encuentro en el que se vio completamente superado por su rival. 

FICHA TÉCNICA
Liga Santander

ATH

1 ________________ 1

FCB

ALINEACIONES

Athletic Club

Agirrezabala; Lekue, Vivian, Íñigo Martínez, Balenziaga; Berenguer (Morcillo, 82'), Dani García (Zarraga, 82'), Vencedor (Vesga, 67'), Muniain (Nico Williams, 75'); Iñaki Williams, Sancet (Raúl García, 67').

Barça

Neto; Dest (Emerson, 82'), Eric, Piqué (Araujo, 31'), Jordi Alba; De Jong, Busquets, Pedri (Sergi Roberto, 62'); Griezmann, Memphis, Braithwaite (Demir, 62').

Árbitro

Juan Martínez Munuera (comité valenciano). Amonestó a Íñigo Martínez (Athletic Club) y a Jordi Alba y Eric Garcia (Barça). Expulsó al mismo central azulgrana con una roja directa.

Goles

1-0, I. Martínez (50'); 1-1, Memphis (75').

Incidencias

Partido correspondiente a la segunda jornada de la Liga Santander, disputado en San Mamés ante 10.595 aficionados.

La primera parte fue un ejercicio de supervivencia azulgrana. Los culés sufrieron muchísimo desde el primer segundo. Los de Marcelino, como siempre, saltaron al césped con el cuchillo entre los dientes. El Athletic, muy reconocible, ‘encerró’ a un Barça que no gestionó demasiado bien los nervios, especialmente un errático Neto, pero que no fue ‘castigado’ por sus errores. Aunque Braithwaite asustó a los leones a las primeras de cambio, desaprovechando una ocasión imperdonable desde la frontal del área pequeña tras una acción mágica de Memphis, los locales fueron los que hicieron más méritos para adelantarse al marcador.

Iñaki Williams acarició el gol antes del minuto 10 e inmediatamente después Sancet se topó con el larguero; De Jong y Eric Garcia, ángeles de la guarda, tuvieron que realizar dos intervenciones providenciales en defensa; Vencedor y Williams no remataron bien cuando lo tenían todo a favor. Fue un vendaval rojiblanco.

En una primera media hora bastante mala que finalizó con la lesión de Piqué, el conjunto vasco contó seis aproximaciones peligrosas. A partir de ese momento, el Barça entendió que tenía que calmar el partido y encadenar posesiones largas. Que era imposible igualar la intensidad del Athletic y que el que se tenía que mover era el balón. Aunque no lo hizo con excesivo acierto, la mejora fue evidente. La primera mitad, de hecho, finalizó con un golazo de chilena de Araujo anulado por una dudosa falta de Braithwaite.

Tras el descanso, el Barça siguió jugando con fuego, viéndolas venir, y se acabó quemando. Araujo salvo bajo palos un tanto de Williams, pero el Athletic encontró premio a su absoluta superioridad en la estrategia. Íñigo Martínez remató a la perfección un córner centrado por Muniain y batió a Neto. Salvo una jugada individual de Dest, el conjunto azulgrana no compareció en los primeros compases de la segunda parte: los defensas no estuvieron nada cómodos en los duelos directos, los capitanes no dieron el paso hacia delante que necesitaba su equipo y los tres delanteros tuvieron que sacrificarse mucho en defensa y participaron excesivamente lejos de la portería del jovencísimo Agirrezabala. Los leones ‘desnudaron’ las carencias que durante tanto tiempo Messi escondió como pudo.

Un latigazo que vale un punto

Intentó zarandear el encuentro Koeman con las entradas de Sergi Roberto y Demir y, aunque a la hora de juego no se intuía ni un atisbo de reacción culé, lo consiguió. El de Reus habilitó a Depay y el felino azulgrana empató el duelo con un latigazo inapelable. Con un rugido contundente que silenció La Catedral. La diana visitante, que llegó después de un disparo al palo de De Jong, otro de los mejores, y el cansancio de ambos equipos, pero sobre todo del Athletic, ‘rompió’ un compromiso que vivió unos instantes decisivos frenéticos. Memphis perdonó un mano a mano y, en el otro lado del campo, en el último suspiro, Eric Garcia evitó la derrota culé con una entrada como último hombre que le costó la expulsión.

En un escenario de máxima exigencia, la imagen azulgrana no fue buena. El cuadro catalán abandonó Bilbao con la sensación de haber sobrevivido. Y con muchos deberes por hacer: en algunas fases del compromiso faltó fútbol. El próximo domingo, en el Camp Nou, Koeman y los suyos recibirán al Getafe con la obligación de reencontrarse con el camino del triunfo. De vencer y de convencer.

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