El descanso invernal en el ciclismo – período de transición entre...

El descanso invernal en el ciclismo – período de transición entre temporadas

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Llega el final de temporada y es momento de hacer balance, de comer todo lo que no has podido comer durante el año, tal vez de cambiar de entrenador, pero también de colgar la bicicleta durante unas semanas y descansar. En Octubre llega el famoso “parón del ciclista”.  El periodo de transición entre dos temporadas por el que debería pasar todo el mundo antes de afrontar con garantías un nuevo curso.

Hoy vamos a analizar precisamente este periodo no competitivo con la intención de clarificar todas las dudas que se generan a su alrededor. ¿Cuánto tengo que descansar?. ¿De cuántas semanas debería ser el parón?. ¿Estoy obligado a descansar por completo o puedo practicar otros deportes?

Resulta curioso pero el periodo más tranquilo del año es el que acostumbra a generar más incertidumbre entre los ciclistas. Cada organismo y cada preparador físico es una historia distinta así que lo que viene a continuación únicamente debería servir como guía orientativa para todos aquellos que quieren empezar a preparar una buena temporada.

Descanso invernal – el parón del ciclista


Escucha tu cuerpo

Puede sonar a tópico pero te aseguro que lo más importante para un ciclista es aprender a escuchar su propio cuerpo. Conocerse a uno mismo no es nada fácil. La experiencia en estos casos es fundamental y con el paso de los años y de las temporadas aprenderás a interpretar las señales que tu cuerpo manifiesta directa o indirectamente.

La temporada para todos los ciclistas (al menos los de carretera) acostumbra a finalizar en octubre y aunque algunos la alargan un poco aprovechando el estado de forma para correr alguna carrera de MTB o las primeras carreras de ciclocross todo el mundo debería tener en octubre las últimas carreras planificadas del ciclo competitivo.

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Algunos ciclistas aprovechan para pegarse los últimos o los primeros calentones del año con el ciclocross

Pues bien. Llegados a este punto es momento de hacer balance. De valorar los resultados obtenidos pero también de identificar el punto en el cual nos encontramos. Esta valoración es algo totalmente personal y de nada sirve lo que diga tu compañero de entrenamiento. Tu eres la única persona que conoce realmente el nivel de fatiga . Una fatiga que puede ser tanto física como mental y que será la encargada de marcar la duración del parón.

Muchísimos ciclistas terminan la temporada fundidos física y mentalmente. El desgaste psicológico en deportes de resistencia es tremendo y no sería de extrañar que las últimas semanas andarás contando los entrenamiento restantes para la última competición del año. El bloqueo mental es una realidad durante todo el año y una lucha constante que tienen que afrontar todos los ciclistas.

Por contra existen ciclistas que sorprendentemente acaban el año con ganas de bicicleta. Sea porque una lesión les tuvo apartados durante unas semanas, porque su fatiga no es tan alta o simplemente porque son unos pura sangre y no saben vivir sin bicicleta (seguramente me incluiría en este último grupo).

Independientemente de si te sientes identificado con el primer o el segundo grupo tu cuerpo necesita un parón pero la distancia y la duración del mismo irá condicionado precisamente al estado físico y anímico en el que te encuentres.

Los dos estados son importantes ya que de poco te servirá tener ganas de entrenar si tu organismo está fundido y anda pidiendo a gritos un descanso. En el sentido contrario de la ecuación tampoco te servirá de mucho estar fresco si tu cerebro necesita un reset y un breve periodo de desconexión. Si te sientes cansado y sigues entrenando lo único que conseguirás será entrar en un nunca deseado sobreentrenamiento. No olvides aquello de que” para construir primero hay que destruir”  y que tu cuerpo es un organismo vivo y no un triste robot.

Pulsaciones demasiado bajas, incapacidad por recuperar correctamente de los esfuerzos intensos, fatiga crónica, trastornos alimentarios,… Todo esto pueden ser señales que tu cuerpo utiliza para pedir un descanso. Interpretar todo esto es fundamental para empezar a construir los cimientos de la nueva temporada.

Calma y tranquilidad

Tómatelo con calma. Las prisas no son buenas compañeras de viaje y es que al menos tienes  por delante 3 o cuatro meses de margen antes de afrontar la próxima competición. Lo que supone un tiempo más que prudencial para relajarte y poder disfrutar de unas merecidas vacaciones.

Si descansas deja de comerte la cabeza con lo mucho que vas a perder. El cuerpo es más listo de lo que piensas y no  es hasta prácticamente los dos meses cuando la perdida se vuelve “irreversible”. Descansar significa descansar así que nada de calentones de domingo con los amigos. Estas pequeñas tonterías las puedes pagar más caras de lo que crees.

Si tu entrenador te marca dos tres semanas de descanso absoluto hazle caso. Tu mente es el peor enemigo en todo esto ya que tras tres o cuatro días de descanso aparecerá el “mono” de bicicleta. Las piernas ya no duelen y tus cambios de humor empezaran a hacer mella. Aunque lo parezca no estás del todo recuperado y el sistema hormonal, metabólico y muscular necesitan de más tiempo para estar todavía al 100%.

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La vuelta a los entrenamiento debería ser siempre progresiva. Foto: Gore Wear FB

¿Puedo practicar otros deportes?

El descanso absoluto recomendable como norma general no debería superar los 15 días de inactividad. Si no has terminado muy cansado la temporada pasadas estas dos semanas es un buen momento para retomar la actividad y empezar a practicar otros deportes. El entrenamiento cruzado es una realidad cada vez más evidente y el tópico de que “si eres ciclista no puedes ser runner” ha pasado a los anales de la historia.

El trabajo compensatorio  y los ejercicios de gimnasio para ciclistas están a primera orden del día en las planificaciones invernales y es que cada vez queda más clara la importancia de trabajar completamente el cuerpo de un deportista. La natación es un deporte perfecto para aumentar la capacidad pulmonar y hacer un buen trabajo aeróbico. Además la natación no tiene ningún tipo de impacto directo sobre las articulaciones por lo que es altamente recomendable a nivel de salud. Una sesión de gimnasio acompañada de unos largos en la piscina sería un magnífico ejemplo de entrenamiento para realizar durante la la pretemporada.

El running pese a ser bastante más agresivo a nivel articular también puede resultar interesante y efectivo para retomar progresivamente la actividad física. Si eres ciclista y llevas tiempo sin correr te recomiendo que lo hagas siempre por terrenos blandos (pista o montaña) y de una forma progresiva. Si te pones a correr 10 kilómetros a 4:30 el kilómetro no sólo echarás al traste todo el periodo de acondicionamiento general sino que  además te vas a fastidiar la musculatura en dos días.

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