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SEGURIDAD VIAL

El 'Minority Report' de los accidentes

La Guardia Urbana de Barcelona ensaya un algoritmo que en el futuro podría predecir los siniestros de tráfico

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Carlos Márquez Daniel

Seguro que recuerdan la película ‘Minority Report’, en la que una unidad policial, conocida como los PreCrimen, se dedica a evitar los homicidios antes de que sucedan. Es el símil más claro y fácil para entender lo que aquí se explicará, de cómo la Guardia Urbana tiene entre manos un proyecto para reducir el número de accidentes de tráfico a través del ‘big data’, en colaboración con la empresa Accenture. Con la idea de establecer alertas y perfiles, de saber dónde y cómo debe actuarse, y en el futuro, para predecir en qué puntos de la ciudad puede producirse un siniestro de circulación.

Aquí no hay un Tom Cruise con una peligrosa misión entre manos. Aquí se trata de ir avanzando poco a poco. De hecho, la idea nació hace dos años y medio, en una jornada en la que la compañía reunió a varios cerebritos para que realizaran un ejercicio práctico basándose en los datos de accidentes registrados en Barcelona en los últimos 10 años. Manuel Haro, jefe de la unidad de investigación y prevención de accidentes de la Urbana (UIPA), estuvo en la sesión y se quedó perplejo con el potencialidad que tenía todo aquello. Se pusieron a hablar, y al cabo de unos meses se firmó un convenio. Colaboración público-privada en estado puro. Y no solo eso, también un prometedor maridaje entre la tecnología punta de unos y la experiencia y el conocimiento sobre la materia de los otros. 

De los datos a la inteligencia

Para poner algunos ejemplos de lo que puede aportar, la aplicación permitirá identificar el perfil más habitual en los accidentes de tráfico (ya han detectado siete distintos). Esto, entre otras cosas, permitirá afinar más y mejor en las campañas de concienciación, puesto que se conocerá el sexo, la edad, la procedencia, la hora, el día de la semana y el tipo de vehículo que conducía esa persona. Juanjo Vilanova, intendente mayor de la Guardia Urbana y responsable de la división de Tráfico, lo resume de esta manera: “Tenemos mucha información y ahora el reto es transformar todo eso en inteligencia”. O en un algoritmo, que es y será, de hecho, el encargado de metabolizar todos esos datos para ir ‘escupiendo’ resultados que se traduzcan en una mejora para la seguridad vial. “Más adelante, eso es lo que perseguimos, la idea es llegar a análisis predictivos del comportamiento de la accidentalidad”, o lo que es lo mismo, saber de antemano dónde está a punto de registrarse un siniestro.

En una primera fase, lo que se espera es que vaya aportando alertas en vivo, esto es, que avise sin necesidad de buscar, que advierta a la policía de que determinado punto de Barcelona o que un perfil concreto de conductores se está disparando en cuanto a la siniestralidad. “Esto -detalla Vilanova- debería sugerir medidas urbanísticas u operativas que ayuden a reducir los accidentes. Esos avisos automáticos se basarán en tendencias y probabilidades, pero trasladadas al terreno, le estarán marcando el camino a la Urbana de cara a ser más efectivos en su trabajo de prevención. Luego, cómo no, también está el control y la sanción, pero eso es otra cosa, también necesaria, en esa voluntad de evitar tragedias personales. Vilanova comparte el caso de un conductor que un sábado por la noche dio positivo en varias drogas. Grave, pero muy grave, y casi escalofriante, si se tiene en cuenta que al lado viajaba su mujer y detrás, su hijo de tres años.

Una mala decisión 

Teniendo en cuenta que el 90% de los accidentes se producen por una mala decisión del conductor, ¿cómo predecir cuándo y dónde alguien va a optar por el lado oscuro cuando esté al volante, en la moto, pedaleando o andando por Barcelona? Puesto que adivinar no está entre las virtudes de la Urbana, de lo que se tratará es de ir musculando la base de datos con el mayor número de campos posible, es decir, sumar filtros, 'inputs', también de comportamiento, para que la predicción sea lo más certera posible. ¿Pero cuándo? “Ahora estamos en el recibidor, un poco en el comedor, si quieres, pero pronto entraremos hasta el fondo”, concreta Vilanova. Por lo pronto, el aplicativo creado junto a Accenture está a punto de ser instalado en los ordenadores de la policía para que pueda empezar a trabajar todos los datos en directo. Información que no solo irán generando alertas, sino que permitirá a los agentes marcar perímetros concretos (por ejemplo, una zona 30) para ver cuál es el comportamiento y cuál es su evolución de un área concreta de interés.

Haro, que creó la UIPA a principios de siglo y está cercano a su jubilación, insiste en que, a pesar de que la tecnología pueda echar una mano, "la última palabra la seguirán teniendo los ciudadanos, que son los que toman las decisiones". "Ahora la seguridad vial preocupa mucho a unos pocos, y la idea es conseguir que a muchos les preocupe un poco". Con ese 'karma' la Urbana intentará romper el estancamiento en el que se han instalado las cifras de accidentalidad en Barcelona, rondando en los últimos 10 años la misma cifra de siniestros con heridos, unos 9.000. 

Límites legales

Teniendo en cuenta cómo avanza la tecnología, saber hasta dónde se podría llegar en materia de seguridad vial es una incógnita. Hay una línea roja muy clara: la protección de datos y el derecho a la intimidad. Porque la tentación de contactar con empresas como Google, que tiene a medio mundo controlado a través de los móviles, es muy alta. El concurso de estas multinacionales que todos llevamos en el bolsillo y que funcionan a través de la geolocalización permitiría generar y dibujar cánones de comportamiento y de flujos de movimiento que ayudarían a afinar el invento: dónde están los peatones, por dónde van los ciclistas, por qué punto avanzan los vehículos pesados... Eso, sin embargo, es algo que todavía no está sobre la mesa, ya que es un melón muy complicado de abrir. 

Lo bueno del invento es que la capacidad predictiva puede medirse con facilidad. Basta con echar una mirada a la realidad presente y compararla con el vaticinio del pasado. Eso permitirá calibrar el sistema, muscularlo para que los Tom Cruise de la futura Guardia Urbana sean capaces de evitar un accidente de circulación antes de que suceda.