Renacido Griezmann

El francés vuelve a ser un delantero con incidencia en el juego desde que Setién lo sitúa más cerca del eje

Recuperar su mejor versión es imprescindible, no ya para la Liga sino para la Champions

Setién: Griezmann ha hecho un partidazo | Perform

Tal vez llegue demasiado tarde para enderezar el curso de  la Liga, pero la recuperación de la mejor versión de Antoine Griezmann en la recta final del campeonato es una de las pocas alegrías en clave azulgrana tras las tristes semanas post confinamiento. Y sobre todo, alimenta cierta esperanza de un cierto rearme deportivo y moral de cara a la Champions y ese Barça-Nápoles que se disputará en agosto.

El Barça ha enterrado casi todas sus opciones en la competición en ocho jornadas comprimidas en veinticinco días. Griezmann personifica, en cierta forma, este convulso declinar barcelonista, la sucesión de partidos marcados por unos resultados y un fútbol mediocres que ha ofrecido algunos brotes verdes como el partido frente al Villarreal (1-4). 

SUPLENTE EN EL DESASTRE

Cuando la pasada semana estalló el ‘caso Griezmann’, después de que Quique Setién aclarara que no es lo mismo tener una jerarquía que ser indiscutible, ya estaba en cuestión el rendimiento de Antoine. No su despliegue físico, su disciplina táctica o su trabajo, sino su irrelevancia en los partidos y su imposibilidad para conectar con el juego del equipo. 

Pero en este análisis se estaba obviando un factor clave: el Barça concedió tres empates ante Sevilla (0-0), Celta (2-2) y Atlético (2-2) que le han costado el liderato y quizás el título. ‘Grizzou’ fue suplente en los tres, jugando minutos residuales. Sus problemas no eran la causa del mal juego, sino un síntoma. 

No ayudó al galo su imagen, totalmente girado en la barrera en el tanto del empate del Celta en Balaídos, conseguido por Iago Aspas de falta directa. Pero sonó a factura excesiva e injustificada que tres días después Setién solo le concediera el último minuto de juego frente al Atlético. “No hay palabras”, dijo el Cholo Simeone al respecto.

DOS REUNIONES CLAVE

En pleno incendio, la reunión en la que plantilla y cuerpo técnico se leyeron la cartilla mutuamente, sirvió para que unos mejoren sus modales en público y otros retoquen la pizarra. La reunión del galo con el secretario técnico Éric Abidal acabó de pacificar la situación.

Frente al Villarreal (1-4), el Barça ofreció su mejor partido postpandemia, con Messi de enganche por detrás de Luis Suárez y Griezmann. Éste, más centrado, en una posición que le permite participar más del juego. La conexión con Leo en su soberbio gol de vaselina en La Cerámica o el taconazo para el argentino en el tanto del triunfo en el derbi, obra de Suárez, indican que El Principito está de vuelta.

Un gol desde el regreso del fútbol

El taconazo en el 1-0 del Barça en el derbi frente al Espanyol, o su buena asistencia para Luis Suárez en el primer tiempo, aunque no acabara en gol, fueron destellos de clase de un Griezmann que en los ocho partidos postpandemia únicamente ha aportado uno de los dieciséis goles que ha conseguido el equipo, el de Villarreal.

El francés suma dos dianas en la segunda vuelta del campeonato, una cifra muy pobre comparada con los 7 goles y 4 asistencias de la primera vuelta (9 y 4, en total).

La esperanza es que Antoine regrese a sus registros habituales, pues aún resultan más decepcionantes si se comparan con su balance en el Atlético:

  • Liga 2018-19 · 15 goles y 8 asistencias
  • Liga 2017-18 · 19 goles y 9 asistencias
  • Liga 2016-17 · 16 goles y 8 asistencias
  • Liga 2015-16 · 22 goles y 6 asistencias
  • Liga 2014-15 · 22 goles y 3 asistencias
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