100 días de Laporta en la presidencia del FC Barcelona

El presidente del Barça empieza a dar visibilidad a las novedades que prometió en la campaña

En estos cien días ha ganado títulos, fichado jugadores y despedido e incorporado altos ejecutivos

Laporta: “El estilo que nos enseñó Johan Cruyff es innegociable” | Perform

Cien días después de que Joan Laporta tomara las riendas del FC Barcelona, el presidente y su Junta Directiva empiezan a transitar por el camino fijado. La promesa del cambio, de querer que “vuelva la alegría al barcelonismo”, poco a poco, va tomando cuerpo. Son muchas las áreas y grupos de trabajo a reformular pero las novedades, algunas repentinas e inesperadas, afloran, así como una nueva manera y mentalidad de hacer las cosas.

Los cien días de gracia de Laporta no empezaron a correr el día de la victoria en las urnas (7 de marzo) sino hasta que tomó posesión del cargo (17 de marzo). Estos diez días de demora entre una fecha y otra se debieron a una lucha contrarreloj para conseguir los avales (70 millones de euros), que obtuvo sobre la bocina. Fue entonces cuando pudo iniciar su segunda singladura al frente del FC Barcelona.

Desde entonces, puede decirse que cada día ha sido de intensidad máxima, sin apenas descanso, para Laporta y su equipo. Desde su primer acto oficial, el apadrinamiento de un nuevo Cruyff Court en L’Hospitalet de Llobregat junto a Jordi Alba el 19 de marzo hasta la Asamblea General de Compromisarios, celebrada en el Camp Nou el 20 de junio, Laporta no ha parado de trabajar para cumplir una de sus promesas electorales: un equipo campeón, como el de la temporada 2008-09, con juego y estilo Barça, ganador del triplete y, después, del sextete. “Lo volveremos a hacer”, garantizó.

Luces y sombras

Como en toda nueva época, Laporta acumula decisiones aplaudidas (medidas de contención económica ante la crisis provocada por la pandemia) y, otras, cuestionadas (incorporación de familiares). Igualmente, en estos cien días, también ha recogido varios éxitos deportivos –los más relevantes fueron el triplete del equipo femenino de fútbol, la Champions del de balonmano y la Liga del de baloncesto– y ha tenido que hacer frente a varios debates, algunos de calado como la continuidad de Ronald Koeman en el banquillo del primer equipo (por cuestiones económicas) o el cambio de rumbo técnico en el filial.

Como era de esperar, con la entrada del nuevo presidente se esperaban cambios en las posiciones estratégicas del FC Barcelona. Y así fue. Algunos de los ejecutivos más mediáticos, por ser deportistas de la casa o por exposición pública, fueron destituidos sin que a Laporta le temblara el pulso. Fueron los casos, entre otros, del CEO Òscar Grau y del jefe de los servicios jurídicos Román Gómez Ponti. Un hecho que facilitó el despido de ambos fue su implicación en el llamado caso ‘Barçagate’, una campaña de desprestigio y difamación de personas –incluso jugadores del primer equipo– y entidades no afines a la directiva del entonces presidente Josep Maria Bartomeu.

Más salidas

Otras salidas forzadas, pese al importante desembolso económico que ha supuesto para la entidad su indemnización, fueron las de Bill Mannarelli, director del Área Patrimonial y máximo responsable del Espai Barça; el director de operativa de instalaciones, Xavier de las Moras (reemplazado por Ferran López, número dos de los Mossos d’Esquadra) o el jefe del Área Social, Pere Jansà.

Otra medida de calado realizada por Laporta en estos primeros cien días de mandato fue la refinanciación de la deuda y obtener líquido para operaciones a corto plazo, un plan que podrá llevar a cabo tras el acuerdo con Goldman Sachs, que aportará 525 millones de euros. Esta medida fue ratificada en la pasada Asamblea del 20 de junio. El segundo mandato de Laporta, que expira en 2027, acaba de empezar, pero de momento lo ha hecho a un ritmo frenético.

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