Pruebas

Smart Forfour Electric Drive

Prueba Smart Forfour ED, el urbanita ecofriendly

Probamos la versión eléctrica cuatro plazas del utilitario con más potencia y autonomía suficiente para comerse la ciudad.

Prueba Smart Forfour ED, el urbanita ecofriendly.

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Prueba Smart Forfour ED, el urbanita ecofriendly

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@TelvaSV

Las predicciones auguran una sociedad concentrada en inmensas urbes, interconectadas y listas para acoger vehículos autónomos. En ese porvenir, que algunos imaginan estilo Blade Runner, tendrá en la movilidad eléctrica la aliada perfecta para que las ciudades no sean grises y los campos sigan siendo verdes. Mientras esa utopía se sucede, las marcas ya están listas para ofrecer alternativas realistas para combatir las restricciones contra la polución, puestas en marcha por algunos Ayuntamientos españoles y europeos. Ejemplo de ello es el Smart Forfour ED, un utilitario que aúna a la perfección los elementos clave para sobrevivir en las ciudades del futuro y que pusimos a prueba en su hábitat natural: las calles de Barcelona.

Los cambios respecto al modelo de combustión tradicional son mínimos y no afectan a sus cuotas de 3,49 metros de largo por 1,66 de ancho y 1,55 de alto. Su estética moderna y el amplio abanico de posibilidades de personalización, seguirán conquistando al urbanita que busca moverse sin límites pero que también se preocupa por el diseño y la diferenciación. El único truco para diferenciar ambas variantes son los identificadores Electric Drive de la parrilla y portón trasera, el logo del pilar C y, como no, la ausencia de escapes. La unidad probada monta unas llantas de aleación de 16 pulgadas opcionales.

El interior apenas cambiar respecto al modelo de combustión | Telva Somoza

En el interior sucede exactamente igual. Las líneas sinuosas y juveniles consiguen un espacio diferente a la actual corriente lineal y enfocado al vecino de la jungla de asfalto. Con el Fortwo consigues aparcar en cualquier rincón, un aspecto que perjudica al Forfour a cambio de contar con unas plazas traseras adecuadas, que no espaciosos. El espacio para la cabeza, sobre todo en la versión con techo, es mínimo y una persona de más de 1,70 metros de alto viajaría incómoda si el trayecto se alarga. Personalmente, apostaría por esta variante más larga arriesgándome a perder más tiempo en la búsqueda de aparcamiento a cambio de poder llevar familiares o amigos eventualmente o incluso aprovecharlo como espacio extra del escaso maletero de 185 litros de capacidad.

MOTOR ELÉCTRICO 

El motor eléctrico es el mismo que monta su hermano pequeño, un síncrono de 60 kW (81 CV) que ofrece el par de 160 Nm desde el mismo instante que acaricias el acelerador. Este bloque ha sido optimizado respecto la generación anterior y suma más potencia pero también autonomía gracias a la incorporación de una batería de ion litio de 17,6 kW. Con todo ello, la firma asegura que el Smart Forfour Electric Drive es capaz de recorrer 155 kilómetros. Tras una semana de prueba, apenas vimos los 123 km de autonomía en el panel. Distancia suficiente para moverse por Barcelona sin necesidad de recargar el vehículo en días, un proceso que varía mucho en función del enchufe pero que han rebajado en 6 horas para llenar hasta el 80% en una toma normal. El único problema es que para conseguir el 100% es indispensable adquirir un Smart Box, que en apenas 3,5 horas llena el 80%.

Sentarse ante el volante de un Smart es siempre sinónimo de giros cerrados y movimientos ágiles sin límite. Con un radio de 6,95 metros para los 360º, el Forfour la maniobra de aparcar o evitar esquinas traicioneras será cosa de niños pese a que la cámara trasera (opcional) no sea ninguna maravilla. La conducción eléctrica es única y como tal debe reaprenderse, teniendo en cuenta su impulso instantáneo y la calma que transmite el no sentir un rugido que muchos añoramos. Dispuesto para batir a todos los utilitarios de combustión en el semáforo, también hay que estar pendiente de su consumo y superar, de una vez por todas, la ansiedad eléctrica o de autonomía que aparece los primeros días.

La ciudad es su hábitat natural pese a ser más largo que el Fortwo | Telva Somoza

Los Smarts son miembros de la metrópoli pero el Forfour también tiene su qué para los trayectos interurbanos, un ambiente menos afable para él pero con alguna sorpresa. Al adquirir velocidad el ruido de rodadura es peor del esperado pero su dura suspensión, un punto negativo en ciudad, pasa a ofrecernos su mejor cara y el peso de las baterías situadas en el piso aporta mayor estabilidad sin comprometer el paso por curva. El Smart Forfout tiene el botón ECO, una especie de modo de conducción que incrementa el nivel de retención al quitar el pie del acelerador. De este modo se recupera más energía a costa de frenar el vehículo, sin llegar a ser un estilo de conducción de un solo pedal como el del Nissan Leaf.

El cuentarevoluciones pasa a informarte sobre la carga | Telva Somoza

Las ventajas de la conducción eléctrica son infinitas pero todavía son más los inconvenientes si no tienes una casa con parking privado, situación mayoritaria en una urbe. Si cuenta con ello y su uso del coche será urbano, con algún trayecto cercano y la opción de alquilar uno de combustión para una escapada, la decisión debería quedarse entre un Forfour y un Forfour. Por unos centímetros de más ganarías cuatro plazas, funcionalidad y dinamismo desde 23.264 euros la unidad probada. Como viene siendo habitual en la marca, el equipamiento de serie Passion viene demasiado ‘peladito’ por lo que habría que apostar por un acabado Prime, Proxy o el deportivo Brabus e incluso así tocaría rascarse el bolsillo en algún extra.