Cuándo y cómo aplicar calor en lesiones

Cuándo y cómo aplicar calor en lesiones

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Sobre los beneficios de la aplicación de calor en lesiones

Hola amig@s de La Bolsa del Corredor. Ya os hablamos en una entrada anterior de los beneficios de la aplicación del frío en nuestras lesiones deportivas. Continuamos con la segunda entrega de ‘Canción de Hielo y Fuego’, pero si os gusta más el aliento de Drogon, el dragón de de Daenerys Targaryen, la Khaleesi, y disfrutáis del fuego más que un gatico al lado de una chimenea este es vuestro post. Quién dijo ¿winter is coming?, aquí os hablaremos del calor como tratamiento de lesiones.

La terapia de calor para la rehabilitación física es uno de los procedimientos más antiguos que hay y su evolución con los avances en tecnología ha ido a mejor. Desde los paños de agua caliente y la típica almohadilla eléctrica hemos llegado a la ‘Tecarterapia’, ‘Infrarrojos’ o las ‘Microondas’, entre otras. ¡Pero tranquilos! ¡Hoy os vamos a hablar de cómo usarlo en casa para hacer un apaño, mientras esperáis vuestra cita con vuestro podólogo, fisioterapeuta o médico!

Indicaciones para la aplicación del calor  en lesiones deportivas (y contraindicaciones)

Primero de todo tenéis que conocer las indicaciones para su aplicación, puesto que no vale en cualquier momento ni en cualquier lesión. Como bien os contábamos en el post de Hielo en lesiones, éste se ha de aplicar las primeras 48/72 horas tras haberse producido la lesión. La inflamación puede durar de 1 a 4 días. A partir del quinto día, cuando ya no exista inflamación ya podemos emplear el calor como tratamiento.

El calor podemos ponerlo en afecciones dolorosas relacionadas de músculos, tendones, ligamentos y las articulaciones, y también en dolencias crónicas, como procesos de artrosis (si no hay inflamación en la zona) y en contracturas. Pero, nunca, nunca, NUNCA, lo pondremos sobre una herida, en inflamaciones agudas y si hay afectación venosa, linfática o de la circulación arterial.

Efectos terapéuticos de la aplicación de calor en lesiones

El calor produce una dilatación de los vasos sanguíneos (venas y arterias) facilitando la circulación de la sangre, mejorando la oxigenación y acelerando la recuperación. Se puede combinar con terapias de frío (termoterapia) y también se puede aplicar en lesiones articulares tras largos periodos de inmovilización, ya que disminuye la viscosidad del tejido conectivo denso regular, tejido del que están compuestos los tendones, ligamentos… haciendo que aumente la elasticidad de éstos y disminuya la rigidez y el dolor.

En resumen, el calor:

  • Estimula la circulación, por lo tanto habrá una mejor curación.
  • Es analgésico: Esto es que reduce el dolor, ya que actúa también sobre las terminaciones nerviosas sensitivas.
  • Disminuye la viscosidad del tejido del que están compuestos ligamentos y tendones: Por el simple hecho de la elevación de temperatura los tejidos pueden movilizarse mejor debido a la ganancia de elasticidad.

¿Cómo aplicamos el calor en las lesiones?

Existen varios métodos para aplicarnos el calor y en todos ellos seguiremos la misma pauta: pondremos una temperatura agradable, que no queme (unos 38-45 grados), y no deberemos sobrepasar los 20 minutos de aplicación.

¿Pero qué me pongo?

Mmmm…un bañito caliente ahora, qué bien sienta, eh!? Qué lástima no tener bañera! Nos toca estar de pie en la ducha pasándonos la alcachofa por la rodilla (por ejemplo) con el agua calentita, aguantando unos 4 minutos.

Apunte 1: podéis combinar con agua fría, que da maravillosos resultados, poniendo 2 minutos de caliente y 1 de fría. Pero claro, si tienes bañera, aprovecha, ponte música y una copa de vino!

Apunte 2: Mejor elegir otras opciones en las que no se consume agua a lo loco y dejar ésta para cuando sí tengamos que ducharnos.

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Seguro que tu madre, si es como la mía que tiene ‘de tó’, tiene manta eléctrica. La podéis utilizar, pero cuidado con éstas (con las madres no, con las mantas!!) y con quedarnos dormidos mientras las tenemos puestas. Pueden ser peligrosas y quemarnos. Más calor no significa mejor tratamiento, así que ponla a temperatura agradable y no más de 20 minutos.

Otra opción es la bolsa de silicona para frío o calor de la que os hablamos en el post sobre la aplicación de frío. Podemos aprovecharlas según las congelemos o calentemos (al microondas) recordando siempre poner un trapo también entre la piel y la bolsa.

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Bolsa de silicona para frío o calor

Ahora tenemos otras dos opciones, que son las que más me gustan a mí junto con la bolsa de silicona: la bolsita de agua caliente de toda la vida y la bolsa de arroz (o cualquier otra semilla) que se calienta al microondas. ¿Por qué son mis favoritas? Porque se enfrían solas y el calor aguanta el tiempo perfecto para que tenga efectos terapéuticos. Con la bolsita de agua pon un trapo entre ella y la piel si ésta es de las de goma.

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Os dejamos el enlace a una web donde os explican cómo hacer vuestras propias bolsitas de arroz. Mientras pasan los cuatro primeros días tras la lesión, en los que tenéis que aplicaros frío, podéis ir haciendo una 😉

Bueno amig@s runners, estos son los remedios caseros para aliviar algunos síntomas desde casa, pero no olvidéis que hay que conocer bien si se necesita aplicar calor o frío en la lesión porque podríamos hacer que empeorara. Y si los síntomas no cesan, es señal sí o sí de ponernos por completo en manos de un profesional para que nos hagan un correcto diagnóstico y tratamiento.

¡Salud y Kilómetros!

Laura Hernández Herrero. @NatyEsponpeo. Policlínica Del Río-Hortega. Santa Pola (Alicante)

Alfonso Martínez Nova. @Podoalf. Grupo de investigación BiOPiEx

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