Opinión

UN CAMPEÓN ESPECTACULAR

Loeb sigue siendo el rey

El triunfo logrado por el piloto galo el pasado fin de semana en el Rallye de España-Catalunya es una hazaña que pasará a los anales de la historia del WRC.

Loeb, en forma, celebra su triunfo en Catalunya
Loeb, en forma, celebra su triunfo en Catalunya. | AFP
@quiqueautosport

Pues sí, con una cerveza en una mano y con un cigarrillo electrónico en la otra, el piloto de Citroën ha vuelto a dar sopas con onda a todos sus adversarios en una prueba que ha debido dejar bastante tocados a los que ahora luchan por imitar sus triunfos y logros donde el francés anota nueve títulos y 79 triunfos que no son moco de pavo.

Cuesta creer que con 44 años haya protagonizado esta proeza y más cuando lo ha hecho llegando a la última especial con tan sólo 3,6 segundos de ventaja sobre Seb Ogier, su heredero y paisano.

Con lo que corren los actuales WRC, y con la gran concentración habitual que hay que tener desde el primer al último tramo, la gesta protagonizada por Loeb merece todos los aplausos del mundo si tenemos en cuenta que tampoco es nada fácil en su situación de “retirado” firmar una actuación de esta magnitud y características.

Otros que tienen que estar dando saltos de alegría todavía deben ser los de Citroën Racing. Hacía un año que el C3 no ganaba una carrera, lo hizo Kris Meeke precisamente aquí en Cataluña, y ha tenido que venir Loeb para demostrar que este coche es capaz de auparse a lo más alto del cajón.

Además de esto, la carrera  estuvo muy vibrante y espectacular durante todo el fin de semana. La prueba de ello es que hasta seis pilotos, incluido Dani Sordo, llegaron al domingo en condiciones de ganar y todo ello sin olvidar que tres de ellos se estaban jugando el título. Este último ha quedado si cabe todavía más apretado.

Tras el España-Cataluña, tres puntos son los que Seb Ogier saca a Thierry Neuville y ya solo queda Australia para coronar al vencedor. Por tanto, llegamos al final de la temporada con un pronóstico tan incierto como vibrante en el que cualquier cosa puede pasar.

Por último, felicitat de nuevo al Reial Automòbil Club de Catalunya por la organización, aunque esta vez las voy a repartir entre la capacidad de reacción que tuvieron en los primeros compases de la carrera, donde a punto estuvieron de perder las riendas de la misma, y el buen resultado en el cómputo final. Extrañamente en esta ocasión hubo muchos problemas en la colocación de algunos espectadores dispuestos a amargar la fiesta y poco conscientes de su actuación. Nunca aprenderán de que su seguridad es lo primero.