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El Espanyol estrena victoria en Eibar con una remontada exprés

300 minutos después, el Espanyol volvió a marcar y lo hizo por partida doble para llevarse un duelo a cara de perro en Ipurua.

La salida de Ramis y las entradas de Vargas y Pedrosa, claves en el triunfo blanquiazul.

Victoria balsámica, de las que valen algo más que tres puntos. El Espanyol hizo trizas los pronósticos y los malos augurios de una sufrida segunda mitad remontando al Eibar en Ipurua (1-2). El primer triunfo del curso llegó en el momento de mayor necesidad. Los blanquiazules llevaban más de 300 minutos sin marcar y habían recibido un mazazo con el 1-0 de Ramis. Sin embargo, la lesión del capitán armero resultó decisiva a la postre, pues los de David Gallego se sacaron de la manga dos flechazos en apenas tres minutos que dinamitaron el duelo en el Bajo Deba. El cuadro catalán, que no volteaba un resultado adverso como visitante desde 2016 en Gijón, ya sabe lo que es ganar en LaLiga.

Franc Mendiola

FICHA TÉCNICA

Liga Santander

EIB

1-2

ESP

Eibar

Dmitrovic; Tejero, Arbilla, Ramis (Sergio Álvarez, 76'), Cote; Diop, Expósito (Escalante, 73'), Orellana, Inui; Charles y Sergi Enrich (Quique, 81').

Espanyol

Diego López; Javi López, Naldo, Calero, Dídac; Darder, Marc Roca (Matías Vargas, 67'), Víctor Sánchez, Melendo (Pedrosa, 73'); Calleri y Ferreyra (Granero, 78').

Goles

1-0 M. 58 Ramis. 1-1 M. 76 Facundo Ferreyra. 1-2 M. 79 Granero.

Árbitro

Pizarro Gómez (comité madrileño). TA: Cote, Expósito / Marc Roca y Pedrosa. TR: Naldo (2A, 92').

Campo

Ipurua. 5.410 espectadores.

Ipurua, remozado tras varios meses de trabajo en sus instalaciones, se vistió de gala para el regreso de la Liga Santander. El Eibar, por las obras en su feudo, llevaba tres partidos consecutivos jugando a domicilio, saldándolos con un solo punto. La urgencia por ganar, necesidad compartida con el Espanyol, se dejó ver de inicio, con un cuadro blanquiazul que se sacudía la presión como podía. Los centros desde la banda eran la nota constante y una salida a por uvas de Diego López supuso el primer susto de la mañana.

El Espanyol, que solo podía defenderse como gato panza arriba, no hilvanaba más de cuatro pases seguidos, obligado por su rival a jugar rápido y mal. La salida limpia del balón era una quimera por el empuje armero, y los únicos argumentos en ataque fueron un par de jugadas aisladas de Calleri. Las interrupciones se prodigaron en el ecuador del primer tiempo, con Darder Melendo sintiendo el agobio en la nuca al no encontrar nunca un socio al que asistir. La faena en los de David Gallego era achicar agua ante la gran intensidad imprimida por los eibartarras, con Naldo y Calero desempeñándose bien en el centro de la zaga. Así, la escasa producción ofensiva en Ipurua dejó unos 45 minutos iniciales de poca chicha, con las urgencias asomando y Diego López tocando más balones que sus compañeros, repantigados y a rebufo de los del Bajo Deba.

Mazazo y reacción en el peor momento

La reanudación dejó claro que el partido pedía a gritos una revolución, algo o alguien que hiciera prender la chispa. Entre medias, el Espanyol dio un paso adelante con Darder al mando, tuteando a los guipuzcoanos e incluso dejando mejores sensaciones que su homólogo azulgrana. Pero todo quedó en agua de borrajas con el 1-0 del Eibar. Un servicio a balón parado lo remató Ramis de cabeza, cruzando el cuero hacia el segundo palo con una parábola de espaldas que sorprendió a los blanquiazules. El veterano central remató sin oposición a pesar del marcaje al hombre en la defensa de la acción.

El cuadro de Mendilibar se enchufó más si cabe al partido con el tanto, que les revitalizó. Pero David Gallego, en un cambio sorprendente, dio entrada al ‘Mono’ Vargas por Marc Roca. La apuesta de poner a sus tres delanteros argentinos en liza le salió a pedir de boca al técnico de Suria, que frenó en seco los peores momentos de los periquitos. Pero lo que resultó más decisivo si cabe fue la lesión del capitán Ramis. El tótem eibarrés dejó su hueco a un Sergio Álvarez que salió retratado en los dos fogonazos pericos que significarían la remontada.

Y es que más de 300 minutos sin marcar después, en 240 segundos un par de goles salvadores apaciguaron los ánimos en los catalanes. Ferreyra aprovechó un envío a la espalda de los centrales para, en semifallo, batir por bajo a Dmitrovic. Lo que son las cosas, el ariete se lesionó en la acción y dejó paso a Granero. El ‘Pirata’, en la primera bola que tocó, remachó un centro del revulsivo Pedrosa para completar la remontada. Los dos primeros goles de la temporada, en un santiamén, frenaron el vendaval armero, la zozobra periquita y sirvieron para machacar a un Eibar que ya no se repuso. La expulsión de Naldo en el añadido apenas afectó, los de Mendilibar perdieron el orate y el acmé del Espanyol fue total.

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