Refuerzos para Koeman

Ansu Fati y Dembélé son la gran esperanza de una plantilla muy mermada a nivel ofensivo

Ronald espera recuperar verticalidad, goles y desequilibrio con el regreso de ambos jugadores

Ansu Fati posa con la camiseta y el dorsal 10 | FCB

El Barça es esta temporada una cuestión de fe, de confiar en que Ronald Koeman sepa exprimir al máximo las virtudes de una plantilla que es hoy peor que la anterior y que sobrevive en precario y sin más aspiraciones que intentar competir por la Copa, pelear hasta el final por LaLiga y caer lo más tarde posible en la Champions. El culé ha depositado sus ilusiones más en los que no están que en lo que vio ante el Bayern mientras reza para que la enfermería se vacíe con el paso de las semanas. No hay más.

Delantera precaria

“Esto es lo que hay”, dijo Gerard Piqué antes de que Ronald Koeman se sumara a la resignación del central tras encajar la enésima goleada en la Champions: “Es difícil de aceptar, pero esto es lo que hay”, repitió como un mantra. La realidad es dura porque el Barça debutó esta temporada en la Champions con la misma delantera con la que el PSV jugaba la Eredivisie hace siete años: Luuk de Jong, que hacía meses que no jugaba, y Memphis Depay, una de las pocas alegrías del barcelonismo a día de hoy. 

A falta de músculo financiero para los grandes fichajes, el barcelonismo debe renovar sus votos en eternas esperanzas como Coutinho, al que no queda otro remedio que agarrarse para soñar con tiempos mejores. Ocurre lo mismo con el Kun Agüero, que seguramente ya ha dado sus mejores años como futbolistas, pero del que se espera que siga aportando goles a una plantilla que los necesita como el agua. Y ahí están, por supuesto, Ansu Fati y Dembélé, cuyo potencial es enorme y a los que Koeman espera ya con los brazos abiertos para aumentar el nivel ofensivo del equipo.

Busquets elogia a Memphis | FCB

Sin Leo Messi, Memphis ha aceptado el reto de encabezar la aportación goleadora de los blaugrana, pero con el holandés no alcanza. A sus goles es imprescindible sumar los de muchos otros jugadores para acabar la temporada con posibilidades de éxito. Ni siquiera así existen garantías de ganar títulos, aunque sin sumar pólvora arriba sí es fácil adivinar una temporada en blanco. Nada está perdido aún, pero ganar pasa irremediablemente por el regreso a lo grande de dos de los futbolistas más diferenciales del vestuario blaugrana. El técnico se ve capaz de pelear a nivel doméstico y competir en Europa si recupera la mejor versión de ambos. Sin su verticalidad, desequilibrio y goles la temporada puede hacerse muy larga para un conjunto en horas bajas.

Ansu, el nuevo ’10’

El canterano no juega un partido desde el 7 de noviembre de 2020 y durante más de diez meses ha pasado un calvario. Es imposible saber cómo regresará y cuánto tardará en recuperar su mejor nivel, el que le convirtió en uno de los jóvenes con más proyección del fútbol mundial. Su irrupción en el Camp Nou fue tan bestia que llegó procedente del juvenil y nunca llegó a formar parte del Barça B. Aterrizó de pie y a base de goles, desparpajo y ganas de comerse el mundo, algo que Koeman necesita como el agua.

También el equipo, para el que el regreso de Ansu Fati supondría una inyección de aire fresco e ilusión. Además, lo hará con el ’10’ a la espalda, un dorsal que aceptó, consciente de la responsabilidad que supone lucir esa camiseta, pero que no deja de ser una motivación para el canterano, cuyo único objetivo es triunfar en el Camp Nou.

'Dembouz', la eterna esperanza

Algo distinto es el caso de Dembélé. El francés comparte muchas de las virtudes que tiene Ansu Fati, cualidades que Ronald valora muchísimo porque no abundan en la plantilla. El problema es que Ousmane ha insinuado mucho más de lo que ha acabado dando. En parte por las lesiones, demasiado frecuentes, pero también por pecados de juventud convertidos en faltas de disciplina que han impedido explotar su talento con regularidad.

¡A tope! Así se recupera Dembélé... y muestra que lucirá el dorsal 7 | @FCBarcelona

Su potencial está fuera de toda duda y, según explican desde su entorno, hace ya tiempo que ha entendido lo que significa ser un futbolista profesional. Ahora solo queda esperar a que se recupere ben y se sume a una causa en la que, sobre el papel, debería tener un papel importante.

Por lo menos así lo ve Koeman, que está convencido de que habrá un antes y un después del regreso al césped de dos futbolistas cuyo nivel sí es equiparable al de los grandes delanteros de Europa. El Barça, de hecho, daríaun salto de calidad enorme si logra recuperar las mejores versiones de ambos. Ronald reza para que así sea y, aunque forzar no está entre sus intenciones, sí espera que el regreso pueda darse lo antes posible. Por el bien de todos.

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