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El frenético primer mes de Quique Setién en el Barça

Trabajando contra reloj, el técnico cántabro busca que el equipo lleve su sello y al mismo tiempo sea competitivo ante Real Madrid y Nápoles

Ha tenido que lidiar con la crisis que generó el duelo dialéctico Abidal-Messi y la pérdida de efectivos de la plantilla en el mercado d einvierno

 El técnico azulgrana habló en rueda de prensa del partido de este domingo ante el Betis | Marta Fernández

Este jueves se cumple un mes de la llegada de Quique Setién al banquillo del Camp Nou. En otro club, esos poco más de treinta días darían para un año debido a todos los frentes que ha tenido que atender, en el vestuario y en el césped

"No he tardado ni cinco minutos en aceptar esta opción cuando me han avisado” ... “sinceramente, no pensaba que el Barça se iba a fijar en mí” ... “No tengo títulos ni un currículum extenso, solo que esta filosofía me encanta y que mis equipos han jugado muy bien al fútbol; y eso es lo único que puedo garantizar, que el equipo va a jugar bien”. Resulta difícil encontrar una declaración de principios más clara y valiente que la realizada por Quique Setién en su presentación

Desde entonces, el técnico cántabro intenta paladear cada minuto en can Barça al mismo tiempo que descubre los entresijos del vestuario y los despachos del club, sin olvidar su principal objetivo: buen fútbol y conquistar títulos.

Doble hándicap 

Nadie dijo que dirigir al Barça sea un reto al alcance de cualquiera, y el punto de partida para Setién no era el ideal. El club escribió un manual sobre cómo no se debe gestionar el cese de un entrenador, con Ernesto Valverde como protagonista y una retahíla de candidatos (Xavi HernándezRonald Koeman...) como secundarios.

Las secuelas de esa torpe gestión salpicaron todos los estamentos de hasta desembocar en un duro enfrentamiento dialéctico entre el secretario técnico, Éric Abidal con Leo Messi quien le pidió explicaciones tras afirmar el francés en SPORT que la plantilla había pedido el cese del Txingurri tras cuestionar sus métodos.

Además, sigue pendiente la contratación de un delantero que palíe la baja de Luis Suárez, una situación agravada con las cesiones de Aleñá, Carles Pérez y Abel Ruiz y la nueva lesión de Ousmane Dembelé, en el que tantas esperanzas había depositado el cántabro.

Estilo Barça

Quique se puso manos a la  obra dispuesto a implantar sus ideas desde el primer minuto y a pesar de las dificultades. Setién se siente identificado con el cruyffismo y con la filosofía de juego que caracterizó la etapa de Josep Guardiola en el banquillo del Barça. Para él no ha sido un obstáculo que haya pasado una década desde entonces, y sobre todo que Xavi Hernández o Andrés Iniesta, por mencionar solo a dos futbolistas -eso sí, fundamentales- ya no estén en la plantilla.

Arrancó dibujando un 3-5-2 frente al Granada (1-0), que estuvo a punto de encallar ante el Ibiza (1-2) y naufragó en Mestalla contra el Valencia (2-0).

El debate futbolístico se unió al jaleo institucional y el entrenador barcelonista aceptó que debía ir paso a paso, aunque con matices: recuperó el 4-3-3 para golear al Leganés en la Copa (5-0) e imponerse al Levante en la Liga (2-1); pero  también introdujo cambios significativos en la alineación para conseguir que el equipo recupere una buena circulación del balón, tenga capacidad para presionar arriba y los jugadores  tengan más movilidad. 

El mazazo de la Copa

El Barça ofreció una buena imagen en San Mamés y no mereció perder, pero tampoco supo vencer. Ante el Athletic Club, se le escapó el segundo título del curso en el descuento (1-0, Iñaki Williams, 93’) y sucedió de la misma forma que en el primer duelo de la Liga (1-0, chilena de Aritz Aduriz en el 89’). ¿Tantos cambios para estar en el punto de partida? O quizás peor, porque  durante este camino también cedió el liderato de la Liga...

Setién dice que escucha a todo el mundo pero que es tozudo y fiel sus ideas. Así lo demostró ante el Betis, en un partido en el que su equipo pudo perder, pero supo ganar (2-3). “Nunca bajamos los brazos”, resumió Quique un duelo en el que incrustó a Arturo Vidal como ‘falso 9’ para que iniciara la presión pero también recuperó al mejor De Jong. Se reafirmó en su apuesta y el Barça tuvo más fútbol, presión y gol, aunque sigue siendo vulnerable atrás. Tiene dos semanas por delante para que el equipo siga creciendo antes de los tests con el Real Madrid y el Nápoles.

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