El Barça, en 'Can Kubala': diez historias para descubrir al primer mito del club

El equipo viaja a Budapest, cuna del primer gran ídolo de la afición azulgrana

Kubala (1927-2002) marcó la década de los 50 como jugador, también fue entrenador del Barça y seleccionador español

El Barça viaja este martes a Budapest, la ciudad en la que nació en 1927 Ladislau Kubala, el primer gran ídolo de masas para la afición azulgrana. Kubala, que inició su carrera en el Ferencvaros (su padre, Pavel, había sido jugador del equipo), rival del Barça en la Champions, marcó la década de los cincuenta como jugador: la construcción del Camp Nou se atribuye a la cantidad de gente que atestaba el campo de Les Corts para verlo jugar.

Fue entrenador del Barça en dos etapas y durante once años fue seleccionador español, pero su vida estuvo plagada de historias que dan forma a una biografía de película.

1 - El misterioso telegrama que le dejó sin Mundial

España había sido cuarta en el Mundial de 1950 y en teoría, no iba a tener problemas para clasificarse para el Mundial de 1954: solo tendría que superar a doble partido a Turquía, primero en Madrid y luego en Estambul. Además, ya contaba con Kubala, nacionalizado español, que había debutado con la selección en julio de 1953.

El partido de ida cumplió los pronósticos: ganó España con facilidad (4-1). Pero en la vuelta, en Estambul, las cosas se complicaron y la selección perdió 1-0. En aquella época no contaba la diferencia de goles, solo las victorias. Había que jugar un partido de desempate, que se disputaría en Roma el 17 de marzo de 1954. La selección viaja en un clima de confianza, pero pocos minutos antes del partido, con Kubala ya vestido, llega un telegrama. “Llamamos la atención a Federación española alineación Kubala”. Lo remitía la FIFA. Kubala, que en su día se había escapado de Hungría, había sido denunciado por la federación húngara y por el Vasas. Kubala ya había jugado con España (sin ir más lejos, el partido de Estambul), pero al parecer, Hungría -la mejor selección del mundo en ese momento- había amenazado con no acudir al Mundial si Kubala iba con España.

Otras fuentes apuntan a que el telegrama de la FIFA hacía referencia a que Kubala no había cumplido aún tres años como nacionalizado y por lo tanto, aún no podría jugar partidos oficiales, aunque esta versión se sostiene menos porque Kubala venía de jugar el partido de vuelta en Turquía.

El caso es que el seleccionador, Iribarren, y el presidente de la FEF, Sancho Dávila, prefirieron que Kubala no jugase. Entró Escudero en su lugar. En teoría, sería un partido fácil. Pero España no pasó del empate (2-2). No había tanda de penaltis ni nada por el estilo: el reglamento marcaba que había que acudir a un sorteo. Se introdujeron en una copa dos papelitos, con los nombres de España y de Turquía. Un niño de 14 años llamado Franco Gemma fue la mano inocente. Sacó el papelito de Turquía. La prensa española lo llamó ‘il bambino’: no hubiera quedado bien decir que Franco había eliminado a España.

2 - “Una tos que no me deja vivir”

El 27 de septiembre de 1952, un año y medio después de debutar oficialmente como jugador del Barça, Kubala se enfrentó al Espanyol. Una entrada de Argilés le provocó un dolor en la rodilla. En teoría era una lesión leve, pero cuando el médico del Barça, el doctor Manchón, le atendió tres días después, Kubala le confesó que tenía una tos “que no me deja vivir”. El diagnóstico fue preocupante: infección tuberculosa adquirida por contagio. Cundieron los nervios en el Barça: el club pensó en enviarlo a Suecia para someterlo a una intervención quirúrgica. Kubala perdió seis kilos. Su capacidad pulmonar bajó de siete a cinco litros. 

Fue providencial la aparición del doctor Recasens, que ya había sido capaz de curar de la misma enfermedad a otro jugador del Barça, Luis Aloy. Recasens recetó un tratamiento aparentemente simple: aire puro, comida sana y reposo absoluto. Kubala se refugió en Monistrol de Calders, en la comarca del Bages, cerca de Manresa. En teoría, tenía por delante tres meses de tratamiento, pero tres semanas después de haberse instalado en Monistrol, la infección se había reducido enormemente y el jugador había recuperado ocho kilos de peso. Más tarde se sabría que además de aire puro, Kubala había tomado estreptomicina, un antibiótico escaso y muy caro en aquella época.

Pocos días después, los médicos confirmaron a través de las radiografías que el bacilo de Koch, causante de la enfermedad, había desaparecido por completo. Kubala reapareció en Santander el 24 de febrero de 1953, después de 13 jornadas sin jugar. A la semana siguiente, se reencontró con el público azulgrana en Les Corts: 8-0 ante el Zaragoza. El Barça ganaría la Liga 1952-53.

3 - ‘Los ases buscan la paz’

Ahora resulta difícil de imaginar, pero en aquella época era algo relativamente normal: la gran estrella del Barça como protagonista de una película. No de un documental, sino de una película de ficción. En 1954 se rodó ‘Los ases buscan la paz’, un cinta dirigida por Arturo Ruiz-Castillo. El guión, escrito por el periodista Jesús Vasallo, explicaba la vida de Kubala desde su infancia en Budapest hasta su llegada a España, haciendo hincapié en las vicisitudes que sufrió para huir de la Hungría comunista, dejando atrás a su madre y a su mujer.

La película exageraba las penalidades de Kubala en Budapest, demonizaba el comunismo y glorificaba el régimen franquista, donde el jugador había encontrado acomodo. Otros jugadores también participaron en la película, como Samitier, Ramallets, Basora o Biosca. Antes de protagonizar ‘Los ases buscan la paz’, a Kubala le habían ofrecido participar en otra película, ‘Once pares de botas’, pero el jugador del Barça la rechazó, medio en broma, medio en serio, con un argumento incontestable. “Si no soy el protagonista, nada”.  Fue Di Stefano quien participó en ‘Once pares de botas’.

4 – Mano a mano con Miljanic para entrenar al Barça

Concluida la etapa de Rifé en el banquillo, en la primavera de 1980 el Barça buscaba entrenador. Tras la criba inicial, quedaron dos finalistas en el ‘casting’ del club, el seleccionador yugoslavo (y ex del Real Madrid) Milan Miljanic y Ladislao Kubala, que vivía sus últimos días como seleccionador español. España jugaba un amistoso en Dinamarca y Copenhague se convirtió en el escenario decisivo de esa criba de entrenadores para el Barça: Miljanic no quería despertar sospechas en su país y viajó casi de incógnito a la capital danesa para negociar su posible fichaje. Josep Mussons, directivo del Barça, fue el encargado de entrevistarse primero con Miljanic y luego con Kubala, todo en el mismo hotel.

El elegido fue Kubala. “Era de sentido común: Miljanic pretendía compaginar el Barça con su selección hasta el Mundial de 1982. Además, una parte de la directiva dudaba porque había entrenado al Real Madrid”, explica el propio Mussons en su libro ‘El Barça vist per dins’. “En cambio, a Kubala ya le pesaban sus once años como seleccionador. Firmó un contrato de dos años y a todos nos pareció que teníamos por delante una temporada de éxitos”. No fue así: Kubala fue destituido pocos meses después. 

5 - Se salvó de milagro de la tragedia de Superga

A Kubala nunca le gustó volar en avión. En 1949, estuvo a punto de subirse a uno que le hubiera costado la vida. En aquel momento vivía en Italia, huido de la Hungría comunista, y jugaba en un equipo llamado Pro Patria, en la región de la Lombardía, aunque solo podía disputar amistosos porque el Vasas de Budapest y la federación húngara lo habían denunciado ante la FIFA. Surge entonces la posibilidad de firmar por el Torino, el gran equipo italiano de la época y base de la selección italiana. Le ofrecen jugar un partido de prueba, un amistoso en Lisboa, homenaje a Xico Ferreira. 

Pero Kubala no se subió al avión: una versión apunta a que el presidente del Torino revocó a última hora la invitación, temiendo una sanción de la FIFA. La otra versión dice que apenas unas horas antes de viajar a Lisboa, Kubala recibe la noticia de que su mujer, Anna Daucik, y su hijo Branko –a quien no conocía aún- habían logrado escapar de Checoslovaquia y habían llegado a Udine. Fuese como fuese, Kubala no viajó con el Torino a Lisboa: en el viaje de vuelta, el avión Fiat G212 que trasladaba al ‘Grande Torino’ se estrelló contra la colina de Superga, a las afueras de Turín. Murieron las 31 personas que viajaban a bordo. Era el 4 de mayo de 1949.

6 - Bautizado en Murcia para ser español 

En abril de 1951, a Kubala le conceden el estatuto de refugiado político. Era el paso previo a obtener la nacionalidad española: el régimen de Franco había movido los hilos para que Kubala pudiera liberarse de su contrato con el Vasas y de la federación húngara para presentarlo como una victoria frente al comunismo del que Kubala había escapado.

Pero para ser español había que ser católico, así que Kubala, que tenía 24 años, tuvo que bautizarse. La ceremonia se llevó a cabo en Águilas (Murcia), la ciudad natal de Armando Muñoz Calero, presidente de la Federación Española y posteriormente, miembro de la FIFA, una de las personas que más había peleado para que Kubala pudiese jugar partidos oficiales en España. A falta de familiares cercanos, el propio Muñoz Calero fue el padrino del bautismo de Kubala.

7 -  Su relación con HH: más odio que amor

Dos genios -cada uno en su faceta- en un mismo vestuario: el ‘crack’ y el entrenador. Egos, luchas de poder y envidias: Kubala y Helenio Herrera, Helenio Herrera y Kubala. Cuando el entrenador argentino llegó al Barça, Kubala ya llevaba varios años consolidado como ídolo del equipo, pero daba la sensación de que sus mejores años futbolísticos habían pasado. Era el año 1958, la época en la que los barcelonistas vivían divididos entre los partidarios de Luis Suárez y los de Kubala. La relación de HH con Kubala no fue fácil: el entrenador no quería jugadores que le hicieran sombra y poco a poco empezó a apartar del equipo al jugador nacido en Budapest, hasta el punto de que la directiva llegó a emitir un comunicado acusando al futbolista de “negarse a ser alineado” y de “no comparecer a los entrenamientos”. También en la directiva hubo disensiones: siete miembros de la junta dimitieron, al no compartir ese ataque a Kubala.

Herrera no era especialmente prudente en sus declaraciones públicas. En una entrevista de televisión llegó a hablar sin miramientos de la afición de Kubala a la bebida. “Un día en un aeropuerto, en la aduana, le preguntaron [a Kubala] si tenía algo que declarar y dijo que dos botellas de whisky. El funcionario le pidió que se las enseñara y él, riéndose se tocó la barriga y dijo: ‘las llevo dentro’. En otra ocasión, en la misma situación, pero llevando la botella en la bolsa, le pidieron que la dejara en el aeropuerto porque no estaba permitido embarcar bebidas alcohólicas, así que se la bebió delante del policía”. Pasados los años, HH reconocía que Kubala había sido siempre un jugador comprometido. “Nunca se quejó si se le apartaba del equipo. Y fue el único jugador que yo haya visto que tiraba los penaltis sin carrerilla”. Sí, aunque la ‘paradinha’ lleva nombre brasileño, su inventor fue Kubala. 

8 - Una gorra de regalo a los internacionales

Kubala fue seleccionador español entre 1969 y 1980: sigue siendo el técnico que ha ocupado el banquillo de la Roja durante más tiempo: dirigió 68 partidos, 36 de ellos oficiales, y logró 31 victorias, 21 empates y 16 derrotas. Vicente del Bosque, que en 2013 superó en partidos dirigidos con la selección a Kubala, recordaba que era “muy paternal con los jugadores”.

“Tenía la costumbre de regalar a cada jugador que debutaba con la selección una gorra, que es una tradición muy arraigada en Inglaterra”, añadía Del Bosque. Los anglosajones cuentan por ‘caps’ (gorras) el número de internacionalidades. 

9 - Rescate a Suárez para despedirse de la selección

Luis Suárez Miramontes, el único Balón de Oro español, fue traspasado del Barça al Inter de Milán en 1961, después de que el Barça perdiese la final de la Copa de Europa de Berna. Suárez puso punto final a su carrera como internacional en el Mundial de 1966, donde España no pasó de la primera fase. Fue un adiós amargo, que coincidió con un relevo en el banquillo de la selección –dejaba el cargo Villalonga, campeón de Europa en 1964, y llegaba Domingo Balmanya- y con otra decepción mundialista. El jugador gallego tenía 31 años. 

Sin embargo, seis años después, regresó a la selección: Kubala, entonces seleccionador, creía que Suárez no había tenido la despedida de la selección que merecía un jugador de su talla y lo convocó para jugar un amistoso en Grecia, el 12 de abril de 1972. Suárez, que estaba a punto de cumplir 37 años, pudo despedirse de la selección: fue un bonito epílogo a la vieja rivalidad entre ‘suaristas’ y ‘kubalistas’.

10 – Una estatua y una canción

En septiembre de 2009 fue inaugurada en la explanada del Camp Nou una estatua en honor a Kubala. Pesa 4.800 kilos (incluyendo el pedestal) y es obra de la artista Montserrat García Rius. La idea de levantar una estatua en memoria de Kubala nació en la ABJ (Agrupació Barça Jugadors), que inició un proceso de recaudación. Por cada euro recaudado, el club se comprometió a aportar otro.

Años antes, aún en vida de Kubala (falleció en 2002), Joan Manuel Serrat le dedicó una emotiva canción que buena parte de los culés saben de memoria (“i la toca just per posar-la en el camí de la gloria”).

En la letra de la canción, Serrat lo tiene claro: “Pelé era Pelé y Maradona solo hubo uno, Di Stefano era un pozo de picardía, pero para mí, nadie como Kubala”. Serrat traspasó fronteras con su canción-homenaje a Kubala, que se tradujo al italiano. 

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