Opinión

FERNANDO ALONSO

Un plan muy ambicioso, ¿demasiado?

Compaginar la F1 con el WEC es un gran desafío, pero si alguien puede salir airoso es Fernando. El tiempo y los resultados darán o quitarán razones.

Fernando Alonso
Fernando Alonso | AGENCIAS
@F1Viaplana

El arranque de la pretemporada de Fórmula 1 está a la vuelta de esquina y, poco a poco, se van conociendo detalles que afectarán al próximo curso. La pasada semana se desvelaron dos apuntes que, si bien no tienen por qué afectar el ámbito deportivo de la competición, sí los harán en su imagen. En primer lugar, adecuándose a los nuevos tiempos, se prescindirán de las azafatas para huir de la imagen machista que ha acompañado siempre a la F1. Segundo, se ha cambiado los horarios de los grandes premios. Ya no empezarán a las 14:00 horas en punto en su periplo europeo. La salida se ha retrasado hasta las 15:10, que será la hora oficial de partida en las carreras que se disputen en el Viejo Continente, incluyendo el GP de España, mientras que la calificación dará comienzo a las 15:00.

Estas dos disposiciones, polémicas para unos y que para mí no cambian en nada el modelo de la competición, lo único que hacen es enmascarar el evidente retraso en la toma de decisiones para hacer una Fórmula 1 más apasionante, competitiva y espectacular, que es –y no hay que olvidarlo- el fin que se debe perseguir. Cortinas de humo que no van a hacer que veamos mejores carreras, mayor igualdad ni más adelantamientos y alternancias.

Pero esta semana, querido lector, quería hablarles de la decisión de Fernando Alonso de alternar el Mundial de Fórmula 1 con el de Resistencia. Tiempo habrá antes de que arranque el campeonato en Australia el 25 de marzo para que pasemos revista a todos estos detalles que emergen de Liberty y que, como todo en la vida, tiene a sus valedores y detractores.

Cuando Fernando nombró por primera vez la ‘Triple Corona’ muchos no se lo tomaron en serio. Parecía una huída hacia delante en su propósito de sentirse importante y motivado para el futuro. Ahora ya no me queda la más mínima duda de que todo lo que hace y dice el asturiano tiene un significado, que hay un por qué. Probó en Indianápolis, donde volverá en el futuro, y después de su incursión en Daytona hará su debut en las 24 Horas de Le Mans con un coche absolutamente ganador. Compaginar la F1 con el WEC es un programa muy ambicioso, quizá demasiado, pero si alguien puede hacerlo es él. El tiempo y los resultados nos dirán si la prioridad es la F1 o no, pero nadie puede poner en duda su pasión por el automovilismo.

El curso que se inicia para Alonso es, verdaderamente, palpitante. Un desafío único que le puede situar definitivamente entre los más grandes de la historia, pero, como siempre, serán los resultados quienes darán o quitarán razones.