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Ácido linoleico: función, propiedades y tabla de alimentos

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El ácido linoleico es otro de los compuestos que enarbola la industria de los suplementos como fuente de salud. Se le atribuyen beneficios de calado, desde la quema de grasa a la protección contra el cáncer. Pero siempre es recomendable pasar por el filtro de la evidencia científica todo lo que hace el marketing.

Qué es el ácido linoleico

Como explica el Instituto Químico Biológico, el ácido linoleico es un ácido graso esencial muy frecuente en aceites vegetales y en la grasa animal. Es el más conocido de los ácidos grasos omega 6, y cumple funciones destacables en el crecimiento y el desarrollo.

El cuerpo usa el ácido linoleico para obtener energía y producir otros ácidos grasos omega 6, como el ácido araquidónico. Es tal su importancia que su déficit puede causar problemas como lesiones cutáneas o retraso del crecimiento, aunque su exceso puede tener efectos inflamatorios e incrementar el riesgo cardiovascular o la presión sanguínea.

¿Cuál es su función?

Se trata de un ácido graso fundamental para nuestro organismo, pues insistimos en que está ligado a su desarrollo y crecimiento. Puede mejorar el sistema inmunológico, interviene en la creación de hormonas y en el funcionamiento de las neuronas, reduce el nivel de colesterol y tiene propiedades antioxidantes, entre otras.

¿Qué tipos existen?

Es útil ubicar el ácido linoleico dentro de los ácidos grasos y ahondar en las funciones que se le atribuyen, para lo que nos remitimos a lo que explican desde farmacia Torrent.

Se clasifica dentro de los ácidos grasos esenciales Omega-6, y la mayoría de ellos se obtiene a partir de los aceites vegetales. Nuestro cuerpo lo transforma en ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga.

En concreto, los ácidos clasificados dentro de los omega-6 son:

  • Ácido linoleico (AL). Reduce las células de grasa, contribuyendo a su movimiento para que sean quemadas, e incrementa la masa muscular. Puede convertirse en los ácidos que conforman los omega-3.
  • Ácido gamma-linolénico (GLA). Involucrado en la producción de prostaglandinas y leucotrienos, luego imprescindible para que el organismo trabaje adecuadamente. Entre sus funciones, mejora la inflamación y reduce el dolor.
  • Ácido araquidónico (AAL). Se localiza en la membrana celular, por lo que interviene en sus procesos de recuperación. También en el desarrollo cerebral y la síntesis de proteínas, entre otros. Como el ácido linoleico, también puede convertirse en los ácidos que conforman el grupo de los omega-3.

Además de los omega-6, que acabamos de citar, entre los ácidos grasos esenciales se encuentran también los omega-3: el ácido alfa-linolénico (AAL), el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA).

¿De dónde se obtiene el ácido linoleico?

El AL se encuentra en alimentos cotidianos de la dieta, sobre todo aceites vegetales. Pero, la industria de los suplementos alimentarios lo dispensa también en otros formatos y, por supuesto, suele venderlo como una gran fuente de salud.

Alimentos que lo contienen:

Alimentos ricos en omega 3 y omega 6 en la dieta

Omega 6

Omega 3

Ácido linoleico Ácido araquidónico Ácidos docosahexaenoico  eicosapentaenoico Ácido alfa-linolénico
Aceites vegetales: girasol, maíz, soja, germen de trigo, onagra, algodón…

Frutos secos: nueces y piñones.

Grasa de animales con dieta a base de semillas.

Yema de huevo.

Pescados: atún, salmón, caballa, sardina, arenque…

Aceite de pescado.

Algas marinas.

Frutos secos: nueces.

Semillas: lino, linaza y soja, así como sus aceites.

Cloroplastos de hojas verdes.

Fuente: Farmacia Torrent. 

¿Qué es el ácido linoleico conjugado?

La doctora en Farmacia y diplomada en Nutrición Adela-Emilia Gómez explica en este artículo publicado en Elsevier que el ácido linoleico conjuntado (ALC) se incluye entre los ácidos grasos que componen nuestra dieta, y que representan la principal fuente de energía porque su aporte calórica duplica el de proteínas y carbohidratos.

Los ácidos grasos poliinsaturados tienen dobles enlaces, y en medio queda un carbono que no participa en la insaturación. Es la forma no conjugada. Pero a veces, fruto de las manipulaciones tecnológicas, según explica la doctora Gómez, ese carbono intermedio desaparece y da lugar a una estructura conjugada que puede tener dos dobles enlaces.

En cuanto a las fuentes alimentarias donde se encuentra, están fundamentalmente la carne de ovino y bovino, así como la leche procedente de estos animales. En una proporción bastante inferior también puede encontrarse en los aceites vegetales. Pero, además, se ha comprobado que el ALC puede formarse en el cuerpo humano a partir de ácidos grasos trans.

El ALC ha suscitados interés en los últimos años por sus propiedades beneficiosas, que la propia doctora cita en su artículo:

  • Efecto hipolipemiante y antaterogénico. Se ha comprobado que normaliza los niveles plasmáticos de colesterol y reduce la placa ateromatosa, aunque en una respuesta similar a lo que ofrecen los ácidos grasos omega-3.
  • Efecto antidiabetógeno. Diversos estudios indican que el efecto del ALC es similar al de compuestos antidiabéticos orales, aunque dichos resultados se han obtenido en animales. En los estudios realizados a pacientes con diabetes tipo 2 se demostró que disminuye la glucosa en ayunas, la leptina, el índice de masa corporal y el peso.
  • Efecto antidipogénico. Estudios hechos en animales y humanos han demostrado que reduce la grasa corporal, lo que para la doctora abre la puerta a su explotación comercial en el tratamiento de la obesidad. Sin embargo, el uso en este ámbito no está exento de polémica, como veremos.
  • Efectos sobre el sistema inmunitario. Están aún en estudio, pero se apunta a su utilidad en la prevención y tratamiento de alergias alimentarias.
  • Efecto anticarcinogénico. Ha sido estudiado en tumores de próstata, colon, pulmón y mama, y en este último es donde se han observado resultados más prometedores. Según los estudios, su efecto ha sido mayor que el de otros compuestos similares, como el ácido oleico o los omega-3.
  • Efector favorecedor de la mineralización ósea. Podría ser útil en el tratamiento de enfermedades prevalentes a partir de cierta edad, como la sarcopenia y la osteoporosis. Además, se han demostrado sus efectos antiinflamatorios sobre el cartílago articular.

Pastillas

Muchos de los productos ricos en ácido linoleico, o presuntamente ricos, se venden en el formato pastilla, cápsula o sus derivados, como las perlas. Hay decenas de marcas que las comercializan, sobre todo en botes de 120 a 180 dosis y a un rango de precios habitual de entre 15-20 euros. Se encuentran fácilmente en mercados generalistas, como Amazon, y, en algunos casos, cosechan muy buena valoración media.

Cómo tomarlo

La forma de tomarlo puede variar en función del producto. Algunas marcas aconsejan tomar entre tres y cuatro cápsulas al día, preferiblemente con las comidas. Dirigen el producto a personas que están realizando dietas de control de peso o de definición muscular.

¿Funcionan?

Según el Instituto Médico Biológico, no hay suficientes pruebas que demuestren todos los beneficios que las marcas se afanan en trasladar. Es habitual que se venda como gran revulsivo contra la obesidad, pero los estudios consultados por la fuente solo han observado un efecto mínimo. De hecho, se observó una reducción de masa grasa que no estuvo acompañada de una reducción del peso.

En el citado artículo de Elsevier, la doctora Gómez cita estudios en los que el efecto antiadipogénico guarda relación con una adiposidad existente. Es decir, cuando se administra a personas no obesas, no hay cambios significativos en la grasa corporal, el peso o el IMC. En personas con sobrepeso u obesidad sí que se ha observado reducción de la zona abdominal, más evidente en mujeres que en hombres.

Pero este efecto no se da del mismo modo en todos isómeros (compuestos con la misma fórmula molecular pero diferente estructura). El más efectivo es el 10trans – 12cis, que no es el que más abunda en los alimentos.

Tampoco es que la alta ingesta de ALC induzca efectos adversos de calado, pero su efectividad podría resultar tan discreta en comparación con unos precios tan elevados que su consumo no está justificado.

Conclusiones

El ácido linoleico es un ácido graso esencial que resulta fundamental para determinados procesos biológicos, y que se encuentra especialmente presente en aceites vegetales. El ácido linoleico conjugado, que tiene una estructura peculiar, tiene propiedades muy atractivas, aunque aún en estudio.

De lo visto hasta ahora podemos extraer algunas conclusiones:

  • Una dieta con presencia de aceites de origen vegetal puede cubrir la demanda de ácido linoleico sin que sea necesario recurrir a nada más. Si por algún motivo hay déficit, debería ser un profesional de salud quien prescribiera tratamiento.
  • En cuanto al ácido linoleico conjugado, tiene menos presencia en la dieta. Se encuentra más en fuentes animales que en vegetales, y se le atribuyen diferentes efectos positivos para la salud.
  • No parece que los efectos registrados hasta ahora compensen el uso de suplementos de ácido linoleico, que además no es un producto económico. Aunque su uso sí compensara, y algunas fuentes apuntan a que es posible, seguramente el resultado no case con las expectativas que crea el marketing de las marcas.
  • Si vas a consumir suplementos de ácido linoleico, es fundamental que sea de marcas fiables que pasen todos los controles de calidad y seguridad alimentaria. Infórmate bien de tus posibles elecciones y lee las opiniones de otros usuarios.

 


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