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Djokovic conquista su quinto Wimbledon tras batir a Federer en una final épica

El número uno vence al suizo en cinco sets en la segunda final masculina más larga de la historia

Con su 16º Grand Slam, 'Nole' se coloca a dos de Rafa Nadal y a cuatro de Roger Federer

Djokovic fue el mejor de los dos en la final
Djokovic fue el mejor de los dos en la final | AFP.

Novak Djokovic es el rey de Wimbledon una vez más. Suma su quinto título en el All England Lawn Tennis Club tras derrotar en la final de este domingo a Roger Federer en cinco sets (7-6(5), 1-6, 7-6(4), 4-6 y 13-12(3)) y casi cinco horas de épica. Una final que tuvo de todo y en la acabó ganando también el tenis y todos los aficionados a este deporte. El serbio vuelve a repetir título, gana por tercera vez una final en Londres al suizo, suma su 16º título de Grand Slam y se une a Rafa Nadal como segundo clasificado para las Finales ATP.

La declaración de intenciones de los dos fue evidente ya en los dos primeros juegos de la final. Federer siguió el mismo plan que contra Rafa Nadal. Acortar los puntos y definir con sus dos o tres primeros golpes. Djokovic, todo lo contrario. Quería mermar, punto a punto, el físico del suizo y enviarlo fuera de la línea de fondo para, atraerlo, a la red la mayor cantidad de veces posible. En el cuarto juego, Roger tuvo la primera opción de ponerse por delante y la desaprovechó. Pero dejó claro que no se dejaría dominar. Volvió a aplicar ese estilo agresivo que le viene a las mil maravillas sobre la hierba, especialmente, si ese primer impacto lo ejecuta con su derecha. Un golpe que le permite meterse dentro de la pista y liquidar el punto rápidamente.

Daba la sensación de que el control lo tenía el helvético a pesar de no haber todavía roturas. Metía más primeros en juego y tenía mejores respuestas desde el resto. En el undécimo juego salvó su saque con apuros y el set inicial se acabó decidiendo en el ‘tiebreak’. Justo ahí, apareció el actual número uno. Retó al rey de la hierba y, con un 3-5 en contra, Djokovic sacó su mejor repertorio para sumar cuatro puntos consecutivos que le daban el set. No es casualidad que el serbio le haya ganado las dos finales previas que habían disputado en el All England Club en 2014 y 2015. En esta superficie, su juego se adapta mejor a lo que propone el helvético que el de Nadal.

En el descanso, Federer no pudo aguantarse sentado en su silla y volvió antes de tiempo. Como un rayo. El suizo dio una nueva lección de efectividad con sus golpes para resquebrajar dos veces consecutivas el saque de uno de los mejores especialistas del circuito. El ocho veces campeón en Londres no tenía intención de rendirse y en 15 minutos ya colocó el 4-0 en el marcador. Reaccionó tímidamente el serbio, pero con su tercera doble falta cedía la segunda manga en menos de media hora.

Volvía a equilibrarse una de las finales más igualadas de los últimos tiempos. Los dos subieron el nivel y regresó la igualdad. No cedieron una oportunidad de rotura hasta el décimo juego, cuando con una volea magistral Roger tuvo su primer punto de set. Lo salvó Djokovic con un saque que limpió la línea y, tras mantener ambos sus respectivos servicios, se disputó la segunda muerte súbita de la final. Novak, más afinado como en el primer set, volvió a demostrar con creces que tiene un tenis de otro planeta, especialmente, cuando los partidos entran en su fase más decisiva.

Las estadísticas del partido | WIMBLEDON

En el cuarto parcial reaccionó desde atrás el suizo. En el cuarto juego, apretó para provocar el error de ‘Nole’ y se puso por delante. Sumó su servicio y volvió a romper. Cuando lo tenía todo de cara, el muro de Belgrado frenó al helvético que sabía que con el paso de los minutos el favoritismo se le escapaba de las manos. Tras tres horas rompía por primera vez el saque de Roger, aunque de poco le serviría. Un juego más tarde, con una derecha desde la volea Federer sumaba también su segundo parcial.

UN SET FINAL PARA LA HISTORIA

La final de Wimbledon se decidiría en el quinto y allí, el que demostrase una mayor fortaleza mental y física, se llevaría la gloria. Ambos corroboraron, por enésima vez, que son dos de los más grandes virtuosos de la raqueta y enamoraron a la catedral del tenis hasta el punto final. Djokovic estaba más completo físicamente, pero se puso a su altura Federer. El desenlace parecía no tener fin. Parecía como si ellos mismos no quisieran abandonar esa abarrotada central londinense que no dejó de animar un solo instante. Federer desaprovechó dos puntos de título. Llegaron al 12-12 que enviaba la final a la muerte súbita definitiva, la primera vez que sucedía en un cuadro individual masculino desde que la organización implantase esta norma para evitar partidos eternos. En el momento decisivo, apareció la bestia que lleva dentro el serbio para llevarse el duelo de golpes mentales. El número uno volvía a gobernar en Wimbledon.

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