Peleteiro, Yulimar, Pedroso y la 'cuadratura' del éxito

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El mítico exsaltador cubano ha creado un grupo de trabajo estelar en Guadalajara

Ana Peleteiro se colgó el bronce en triple y Yulimar Rojas, el oro con récord mundial

Pedroso, junto a Ana Peleteiro y a Yulimar Rojas
Pedroso, junto a Ana Peleteiro y a Yulimar Rojas | TWITTER

El 29 de julio de 1995, el cubano Iván Pedroso realizó un colosal salto de 8,96 metros en la altitud italiana de Sestriere en un día con niebla y en extrañas circunstancias. Tanto, que la IAAF no homologó ese récord mundial la marca por considerar que un juez se situó delante del anemómetro para impedir que señalase el viento real.

Pues bien, aquel día Ana Peleteiro aún no había nacido (lo haría el 2 de diciembre de ese año 1995), Yulimar Rojas tampoco (nació un poco antes, el 21 de octubre) y Nélson Évora tenía 11 años y llevaba seis en la localidad lusa de Odivelas tras nacer en Ouragahio (Costa de Marfil).

Tres días después de que su compatriota Anier García lograse un histórico título en 110 metros vallas, el 28 de septiembre de 2000 Pedroso conquistó el oro en salto de longitud en los Juegos de Sidney. Por entonces tanto Peleteiro como Rojas estaban a punto de cumplir cinco años y Évora se proclamaría varios meses después campeón europeo juvenil en salto de longitud con 7,49 metros.

Los cuatro forman ahora el mejor grupo de entrenamientos de triple salto del planeta. Instalados desde hace años en Guadalajara, Pedroso ha conseguido fraguar un grupo lleno de talento y exigencia que ha alcanzado la gloria en Tokio con el oro con récord mundial de la azulgrana Yulimar (15,67 metros) y con el bronce de Peleteiro con nuevo récord español (14,87).

"Yo quiero hacer triple y saltar como el negro ese de la tele. Porque yo soy negra como él", explicaba a SPORT hace un par de años con su incomparable naturalidad Peleteiro cuando recuerda su admiración por Évora su actual pareja. Y es que en este equipo los títulos, las medallas y los récords son tan normales que la jactancia está tan vedada como el saltarse un entrenamiento.

Ana Peleteiro y Yulimar Rojas, oro y bronce en Tokio

| EFE

De hecho, el luso buscará este martes su clasificación para la final de triple salto a sus 37 años pese a que esta temporada ni siquiera ha podido llegar a los 16 metros. Évora se colgó el oro olímpico en 2008 en Tokio y un año antes conquistó el cetro universal en Osaka. Su mejor marca es de 17,74.

"Pedroso me sacó de la mierda. Cuando llegué me dijo que saltaba mucho, pero que no era nadie. Me hizo llorar mucho al principio, pero soy lo que soy gracias a él", reitera la gallega con enorme admiración y respeto hacia un Pedroso que cuenta en su palmarés también con cuatro oros en Mundiales al aire libre y cinco en pista cubierta pese a que oficialmente es el solo el noveno de la historia con un mejor salto oficial de 8,71.

El cubano ha sabido forjar y pulir el talento y el difícil carácter de una Ana Peleteiro a la que le llegó la gloria demasiado pronto, cuando no estaba preparada. Todo empezó a mediados de junio de 2012, cuando la de Riveira disputó el Mundial Júnior en el Estadi Olímpic Lluís Companys con el objetivo inicial de ser finalista.

Peleteiro, tras ganar el Mundial Júnior en Barcelona en 2012

| EFE

Sin embargo, la española batió el récord nacional júnior en su primer intento en la calificación con la tercera mejor marca (13,63) e hizo historia destrozando esa plusmarca en una final inolvidable para imponerse con unos siderales 14,17, misma marca que la lituana afincada durante años en tierras valencianas Dovilé Dzindzaletaite (14,17). Por cierto, que el categoría masculina ganó el entonces cubano Pedro Pablo Pichardo, candidato al oro en Tokio aunque ahora como portugués.

"Yo solo quería salir e irme de fiesta por aquella época como una niña de 15 años que era. Quizá mucha gente no entendió que solo tenía 15 años", explicaba la gallega al respecto de las prisas que siempre hubo con ella para que consiguiese resultados.

El caso es que la mejor saltadora horizontal de la historia del atletismo español vivió un proceso lógico de madurez sin éxitos hasta que fue plata en el Europeo sub'23 de Bydgoszcz y a partir de ahí volvió por sus fueras. Desde entonces, sendos bronces en 2018 en los Europeos bajo techo de Birmingham y al aire libre de Berlín, un oro de ley en 2019 en el Europeo Indoor de Birmingham, la plata el pasado invierno en el Europeo bajo techo de Torun y ahora el bronce olímpico.

Ana Peleteiro y Yulimar Rojas, bronce y oro en Tokio

| EFE

Por su parte, Yulimar ha culminado en Japón un círculo victorioso desde que fue plata en Río por detrás de la colombiana Catherine Ibargüen. Desde entonces la caraqueña de la eterna sonrisa se ha colgado el oro en los dos Mundiales al aire libre, en los dos bajo techo y en los Panamericanos de 2019. No obstante, sí ha tenido una derrota en este lustro. Fue en 2017 en los Sudamericanos de Asunción, cuando la superó por seis centímetros la brasileña Núbia Soares.

"Me he dejado algo para el futuro. Ahora quiero pasar de los 15 metros", aseguraba una radiante Peleteiro después de asegurarse su primera medalla olímpica. Ese objetivo sí lo consiguió en la final la genial portuguesa Patricia Mamona con 15,01. Si se lo propone, a buen seguro que la gallega lo conseguirá.

"Cuando llegué con Iván, era una niña de 65 kilos llena de grasa y ahora, mira", admite con orgullo la medallista de bronce en los Juegos. De todas formas y sin restar un ápice de mérito a Pedro y a su equipo, el gran mérito es de ella. Sí, Ana Peleteiro se lo ha currado hasta niveles impensable para llegar a la elite. A base de cabezonería, de insistencia y con una profesionalidad por arrobas. Es el bronce de la constancia, del trabajo y del descaro. Un bronce que sabe a oro.

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