La nueva vida de Riqui Puig

En pocos meses, ha pasado de ser el líder del Barça B a un canterano más de la primera plantilla

Su personalidad y fuerza sobre el césped constrasta con el perfil discreto que muestra en el vestuario

 El de Sabadell definió a la perfección en una jugada en la que intervino el de Matadapera | FC Barcelona

Suele llegar muy pronto a la Ciutat Esportiva, como todos los jugadores del Barça B que se entrenan regularmente con el primer equipo. Antes incluso de que lo hagan los futbolistas citados para ejecitarse junto a Quique Setién. Una vez en el recinto, se dirige a la taquilla que tiene asignada en el vestuario del filial, pegada a la de Chumi y Mingueza. Allí guarda sus cosas, también las botas con las que, al poco rato, estará trabajando en el campo de entrenamiento Tito Vilanova.

Esa rutina diaria es prácticamente el único contacto que tiene el de Matadepera con el Barça B (una vez acaba la sesión, se ducha y abandona las instalaciones sin pasar por el vestuario del filial) desde que ha logrado hacerse un hueco en los planes del cuerpo técnico de la primera plantilla.

El 8 de marzo jugó su último encuentro con el equipo de García Pimienta. Desde entonces no ha vuelto a compartir vestuario con sus compañeros en el filial. La temporada pasada, de hecho, su presencia solo estaba asegurada en el último entrenamiento previo al día de partido y durante el mismo. Desde el confinamiento, ni eso. La vida de Riqui Puig empieza a parecerse mucho más a la de un profesional de la elite que a la de un jugador del segundo equipo blaugrana. Son cambios que han llegado de forma controlada, pero no por ello dejan de ser importantes.

CAMBIO DE ROL

"Cuando las cosas van mal, le buscan a él”, aseguran desde el Barça B. El centrocampista es un líder natural sobre el césped, es quien agarra el balón y toma responsabilidades. Quien da dos gritos y señala a cada uno lo que debe hacer. En la intimidad del vestuario, en cambio, quien lleva la voz cantante es, sobre todo, Monchu, el segundo capitán por detrás de  Sarsanedas. Aunque el carácter extrovertido y su ascendencia sobre el equipo le permiten mantener un rol importante, aceptado por todos sus compañeros.

Su situación ha cambiado mucho desde que está en dinámica de primer equipo, sobre todo ahora que su protagonismo ha crecido y que Setién, en los últimos partidos, le ha hecho titular. Consciente de que acaba de llegar, el de Matadepera busca mantener un perfil bajo, se centra en dar el cien por cien en cada entrenamiento y “evita meterse en líos”, explican desde el vestuario blaugrana.

Quienes asisten al crecimiento de Riqui Puig en la elite coinciden en destacar su inteligencia, lo que le lleva a adoptar un papel se cundario y discreto. Los compañeros con los que más relación tiene, son, de hecho, los que, como él, también han llegado procedentes del Barça B. "Se apoyan entre ellos, es normal", añaden sobre el día a día de los canteranos en un vestuario plagada de estrellas mundiales. Y eso no significa que no se lleve bien con el resto del equipo. Simplemente es consciente de que quienes deben llevar la voz cantante son aquellos que llevan muchos años siendo profesionales y, sobre todo, jugando en el Camp Nou.

A pesar de todo, Riqui Puig se lleva bien con todo el mundo, precisamente porque no hace ruido y, además, lo evita. El respeto que mantiene hacia jugadores como Busquets, Messi o  Piqué es casi reverencial. Pasaron, cada uno a su manera, por lo mismo que él y de ellos aprende.

MÍNIMA EXPOSICIÓN

El vestuario del Barça, como el de cualquier equipo con la misma grandeza, está lleno de personas cuyo ego, en mayor o menor medida, es importante. Riqui Puig ha llegado con la lección bien aprendida y no quiere dar ningún paso en falso. Por eso, desde que su presencia en el equipo titular se ha hecho más regular, sus apariciones públicas se reducen a comentar con emoticonos las publicaciones oficiales que realiza la entidad en sus perfiles de redes sociales.

No quiere hacer ruido por dos razones: no quiere distraerse y evita exponerse mediáticamente. Aunque la proyección pública de cualquier jugador que llega al Camp Nou crece de forma espectacular, Riqui Puig no tiene ninguna intención de promover que así sea. Pasar desapercibido fuera del terreno de juego es su objetivo. Una vez dentro, faltan cámaras para tanta personalidad, talento, generosidad en el esfuerzo y determinación. Esto solo ha hecho que empezar, pero el futuro es suyo.

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