El Barça se ahoga en la orilla de Valencia

Messi fue el protagonista del primer tiempo marcando el primer gol e iniciando la jugada del segundo

Los 'granota' empataron tras el descanso con tres goles que invalidaron el de Dembélé

Con el re-mi-do-do-sol de John Williams da la bienvenida al Ciutat de València (estadio que los taxistas de la ciudad llaman 'el Nou Estadi', sobre todo si llevan una pegatina de los 'Yomus' enganchada en la guantera) el Levante a sus rivales. Para los blaugrana, en este caso todos, fue un absolutamente real encuentro en la tercera fase. Solo así se entiende que Pedri fallara dos clarísimas cuando no se habían jugado ni diez minuto.

FICHA TÉCNICA

Liga Santander Jornada 36

LEV

3-3

FCB

Levante UD

Aitor Fernández, Miramón (Coke, 75'), Duarte (Malsa, 60'), Vezo, Toño García, De Frutos, Melero, Rober Pier, Bardhi (Dani Gómez, 60'), Morales (Giorgi, 90') y Roger (Sergio León, 75')

FC Barcelona

Ter Stegen, Dembélé (Dest, 81'), Araujo (Sergi Roberto, 45') (Rqiui Puig, 86'), Piqué, Lenglet, Alba, Busquetrs, De Jong, Pedri (Mingueza, 73'), Messi y Griezmann (Braithwaite, 81')

Goles

0-1, Messi (25'); 0-2, Pedri (34'); 1-2, Melero (57'); 2-2, Morales (59'); 2-3, Dembélé (64'); 3-3, Sergio León (82')

Árbitro

Munuera Montero (andaluz). TA: De Frutos (66’), Morales (79’) / De Jong (78’) , Lenglet )91')

Incidencias

Estadio Ciutat de València, partido a puerta cerrada por el protocolo del Covid-19.

Porque el partido fue lo de siempre. Un equipo que ataca, el Barça, que mueve el balón de un lado a otro, casi mareándose a sí mismo pero manteniendo la compostura. Con otro, el rival, en este caso el Levante, que se defiende atrás, pendiente de robar y de salir hacia el frente, sin crear demasiado peligro pero inquietando a Ter Stegen. Alguna vez se quejó el alemán, sin demasiados aspavientos. La grada, vacía, llegó a susurrar con las almas de los seguidores 'granota' cuando Pedri desaprovechó dos balones meridianos para abrir el marcador. Los dos cedidos por la derecha por De Jong. Los dos en posición clarísima, sin oponentes. Hay quien dice que tiene menos gol que Iniesta, pero ojalá aparezca cuando lo hizo el manchego.

En Levante, como siempre, apareció quien nunca falla. Leo Messi vio cómo le caía un balón de Alba que rozó con la cabeza Miramón. Cuando la redonda caía, la embistió con su zurda para convertir en impotencia la estirada de Aitor Fernández, que antes había evitado el gol ante Pedri con un paradón. Pero como Leo es generoso, quiso que su compañero chicharrero sonriera como él lo hace hoy en día y se la puso con la dirección y velocidad justa a Dembélé para que llegara a la línea de fondo y la pusiera atrás. Esta vez el canario, sin oposición, hizo el segundo. A partir de ahí, poco más. Un remate de Busquets a centro de Messi, el de siempre, el que nunca hace nada, el que lo hace todo y el que, por favor, debería renovar ya porque si no esto se hunde, que se fue fuera por poco.

Pero nada es fácil en este Barça que se construye desde las cenizas de un 2-8 que, cuando hace viento, vuelven a invadir el ambiente. Es un Barça esquizofrénico, agarrado a un palo en mitad de un naufragio virulento. Antes del cuarto de hora del segundo tiempo el Levante había empatado. Primero fue tras un centro desde la derecha que remató Melero tras defender con la contundencia del papel de fumar Sergi Roberto. Luego fue Morales, que disparó con la zurda cruzado tras quedarse solo ante Ter Stegen. El Barça es cómo una de esas dietas con las que logras perder peso rápido, pero con un efecto rebote que te convierte en el muñeco de Michelin.

Una de esas dietas que luego vuelves a recuperar porque consideras que, esta vez sí, es la buena. Así fue cuando Dembélé recogió un balón en el área cedido por Mirarmón en una jugada dividida con Griezmann y la puso lejos de Aitor. ¡Qué bien sienta la báscula cuando el marcador sonríe! El problema es que siempre hay que estar pendiente de ella porque, en cualquier momento, te escupe en la cara diciéndote: "Deja el pan y deja el vino". Eso es lo que intentó el Levante tras el gol de Ousmane, apretar en su área a los de Koeman. Lo lograron durante mucho rato, incapaz el Barça de asentar un resultado que se dibujaba difuso, borroso, en las dos pantallas enormes que el estadio 'granota' tiene encima de cada gol y que cambiaba como quien cambia de gallumbos.

Sergio León aprovechó un centro de la izquierda defendido tímidamente por Sergi Roberto para volver a empatar. Sonó, por terceravez, el 'Kernfrakft 400' de Zombie Nation. La música puede ser agradable y desagradable al mismo tiempo. Todo depende de los oídos con los que se escuche y del entorno en el que se haga. El Barça dijo adiós a LaLiga ahogándose en la orilla de Valencia. That's all folks.

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