Courtois por fin canta

Courtois por fin canta

Mario Hermoso marcó casi al final de la segunda mitad para acortar distancias con el Real Madrid | LaLiga

El portero del Real Madrid no tiene acostumbrado al entorno blanco a fallar como lo hizo en el gol del At. Madrid en el derbi

Un error perdonado por todo lo que le está dando al equipo, porque ganaron y porque llegó al partido tocado en una rodilla

Thibaut Courtois es un personaje singular. Desde sus casi dos metros de altura vigila los ataques de los rivales para desactivarlos con sus paradas, salidas o reacciones casi siempre acertadas. Un tipo valiente que se ha convertido en una de las piezas angulares en la estructura del equipo ideada por Ancelotti. Una garantía para los suyos, a los que tiene acostumbrados a salvarles sin apenas fallos. Pero ante su ex equipo ‘cantó’ en el gol de los rojiblancos con una salida impropia a la seguridad que transmite por alto.

El belga demostró que es falible. Midió mal la salida en el lanzamiento de un córner y Hermoso marcó de rebote y sin querer. Un gol que metió a los rojiblancos en el partido a falta de ocho minutos y puso contra las cuerdas al Madrid. Afortunadamente para los intereses blancos los de Simeone no pasaron de ahí, pese a que lo intentaron con más voluntad que acierto, con más corazón que cabeza. El marcador ya no se movió (1-2) y el error del belga no alteró el resultado. El madridismo le ha perdonado de buena gana después de tantos ‘milagros’ hechos defendiendo sus redes.

REPUDIADO POR LA AFICIÓN DEL ATLÉTICO

Las paradas de Courtois son una de las claves en la trayectoria del Real Madrid desde la llegada de Ancelotti. Les ha salvado en innumerables partidos con sus actuaciones. El derbi no fue su mejor día ante una afición rojiblanca que le repudia y no le perdona que ahora sea el portero de su máximo rival. De nuevo fue centro de esa animadversión con lanzamientos de todo tipo de objetos, como mecheros que se encargó de entregar al árbitro para que pidieran por los altavoces que no tiraran nada al campo. De nuevo le llamaron pesetero, pero él respondió mostrando su tatuaje de la decimocuarta.

En su descarga al partido irregular que protagonizó, decir que llegaba tocado con problemas en la rodilla que arrastra desde hace un par de semanas y que le han impedido entrenar con normalidad. Pero no es de los que se pierda un derbi por unas pequeñas molestias. El belga asumió su responsabilidad para custodiar a sus defensas respondiendo con seguridad a los intentos rojiblancos por batirle. Detuvo cuatro de los cinco disparos de los atacantes locales, para frenar el ímpetu de un Atlético que no pudo con el Madrid.