Un Gamper para empezar a ser feliz

Un Gamper para empezar a ser feliz

Lluís Mascaró
Xavi Hernández, técnico del FC Barcelona
Xavi Hernández, técnico del FC Barcelona | FCB

Empieza una nueva era. El Gamper de la ilusión marcará el inicio de un ciclo que apunta a ser triunfal. La revolución que Laporta ha llevado a cabo en el Barça (no sin mucho sacrificio e, incluso, con decisiones controvertidas) debe servir para cambiar la historia reciente del club blaugrana. Después de demasiados años de decepciones y fracasos, el presidente ha hecho una apuesta total por la transformación de la plantilla. El objetivo no es otro que construir un equipo campeón que permita hacer girar el círculo virtuoso 2.0. Con Xavi al mando, este Barça está llamado a conquistar títulos. Es la misión a la que ha destinado todos sus esfuerzos Laporta. Ha tenido que activar hasta cuatro palancas financieras para salir de la crisis. Pero lo ha conseguido.

Todavía falta trabajo por hacer. Como cerrar el traspaso de Frenkie De Jong al Chelsea por 80 millones de euros (la quinta palanca). O las incorporaciones de Marcos Alonso y Bernardo Silva (Azpilicueta se ha escapado), que se unirán a las de Lewandowski, Koundé, Christensen, Kessie y Raphinha. La profunda renovación del vestuario resultaba imprescindible para arrancar esta etapa con garantías de éxito. Todavía quedan ‘vacas sagradas’, pero irán perdiendo protagonismo (especialmente Piqué) ante la firme decisión del entrenador de apostar por los futbolistas más en forma, sin tener en cuenta ni su nombre ni su trayectoria. Xavi impondrá la meritocracia con todas sus consecuencias. Y solo jugarán los que de verdad se lo merezcan. Es el primero paso para volver a ver un Barça competitivo.

Un Barça que, sin duda, genera entusiasmo. Hace mucho tiempo que no se veía tanta ilusión entre los culés. La presencia de más de 57.000 aficionados en la presentación de Lewandowski es solo un ejemplo más de la euforia desatada. Este optimismo desencadenado es una presión añadida para Xavi. Pero el técnico blaugrana sabrá gestionarla. El, mejor que nadie, sabe lo que es el Barça. Y lo que significa. Por eso acepta el reto con tanto respeto como pasión. Es consciente de que le van a exigir títulos. Los socios, el entorno y, por supuesto, el propio presidente, que se ha gastado ya 150 millones de euros (y los que faltan) en los fichajes que había pedido el entrenador. Xavi tiene las ideas muy claras. Y entiende que se enfrenta a una oportunidad histórica de convertirse en un técnico de leyenda. Esta noche, en el Gamper, el barcelonismo quiere empezar a ser feliz. Otra vez.