La estrategia de Neymar

El brasileño juega a dos bandas con PSG y Barça porque su objetivo es jugar con Leo Messi

Mientras sigue sin firmar su renovación, el cortejo recíproco con el Camp Nou ya ha empezado

La exhibición de Neymar ante el Bayern, en números | Perform

Neymar es de esos futbolistas, casi mejor decir personas, a las que solo puedes amar u odiar. No hay término medio y, en ocasiones, con él es posible sentir ambas cosas a la vez. El brasileño es un club de fútbol en sí mismo, no solo una empresa con patas, que también. El otro día, un día grande, apareció a lo bestia y se hizo enorme. Es ese tipo de jugadores que ayudan a ganar Champions. Ahí está su título en 2015, la final de la temporada pasada y las semifinales de la actual. La Ligue 1 se le queda corta y, en el fondo, le aburre. De ahí tantas expulsiones. Por eso cuando los focos de media Europa apuntan a sus piernas, Neymar crece. Por eso, también por eso, Leo Messi le quiere a su lado.

Poligamia futbolística

Lo suyo es la poligamia o el amor libre, llámenle como quieran. Antes de firmar por el Barça estuvo a punto de firmar por el Real Madrid (Florentino aún no se ha recuperado del golpe infligido por Sandro Rosell) y, cuando estuvo en el Barça, jugó con los sentimientos de los culés negando al PSG para acabar vistiendo su camiseta. Una vez en el PSG, vuelta a empezar. Ahora toca ser ambiguo, nada definitivo, como cuando, tras brillar ante el Bayern, agarró el micro para decir que “estoy como en casa” y “ahora me siento más feliz”. Dos frases que, según quién las escuche, pueden ser interpretadas de forma opuesta. 

De hecho, Nasser Al-Khelaïfi, presidente del conjunto parisino, listo y perspicaz, no acabó de comprar ese discurso con el que mostró su supuesta fidelidad al proyecto de los franceses. De ahí que, también tras el encuentro, asegurara que “hemos construido un equipo para ganar todos los torneos, no tienen excusa para irse, lo tenemos todo para ganar todos los títulos”. Cuando el máximo dirigente de un club tan poderoso a nivel económico, que no deportivo, abre la puerta a que sus dos grandes estrellas estén valorando abandonar el barco, es que algo pasa. Cuando el catarí presiona de esta manera a esos dos futbolistas de forma pública es que algo se mueve. Y así es. De hecho, todo se mueve.

A dos bandas

En definitiva, Neymar se deja querer por el PSG, pero no mucho. Lo justo para que no se note que lo que él quiere es jugar con Messi. Sea donde sea. Si es en el PSG, bien; si es en el Barça, también. Incluso mejor. Y así está obrando, en consecuencia con sus deseos, que es lo que mueve su carrera desde que creciera siendo ya una estrella en aquel lejano Santos. 

Neymar ha pactado con el PSG su renovación hasta 2026 y solo está pendiente de que se acaben de pulir esos típicos flecos tan tópicos con los que el periodismo anuncia que desconoce los detalles. En este caso, los flecos son flecazos porque tras ellos se esconde la figura omnipresente de Leo Messi. El club francés de capital catarí está con la mosca detrás de la oreja porque no puede anunciar definitivamente que retendrá al brasileño. Y eso que el esfuerzo económico es importante porque, según explican desde Francia, le mantiene las mismas condiciones económicas actuales. Es decir, cobraría la misma cifra que le hizo cambiar Barcelona por París. Y, pese a todo, falta la firma, que es lo único imprescindible en un contrato.

Contactos culés

Según explicaba ‘L’Equipe’, la “presión diaria” que ejerce Messi hacia Neymar es constante. En realidad, hablan porque son amigos, pero es obvio que ambos quieren jugar juntos. Leo, si es en el Barça. Por eso Neymar aún no ha firmado. Aquí es cuando entra en juego uno de los grandes agentes del panorama europeo, Pini Zahavi. El israelí es un gran amigo de Joan Laporta, pero también mantiene una buena relación con el PSG y, por supuesto, con Neymar, así que su teléfono está en marcha. Con él están tratando de encontrar la fórmula que pueda llevar de vuelta a Neymar al Camp Nou. No será nada sencillo porque nada es sencillo cuando el PSG está enfrente, pero también es cierto que la entidad blaugrana ya no está liderada por Bartomeu, con quien Al-Khelaïfi había acabado teniendo una relación muy mala. Neymar observa divertido.

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