Cádiz, del 4-0 al alirón en 24 horas

En 1991 el Barça fue apalizado en el Carranza el día que podía ganar matemáticamente la Liga

Fue campeón al día siguiente, gracias a la victoria de la Real Sociedad contra el Atlético (2-1) en Atocha

Goikoextexa, en una acción con Raúl, durante el 4-0 que el Barça encajó en Cádiz el 11 de mayo de 1991
Goikoextexa, en una acción con Raúl, durante el 4-0 que el Barça encajó en Cádiz el 11 de mayo de 1991 | IGNASI PAREDES

Fue un día de locos. De los lamentos y la desolación, a la euforia y al entusiasmo. De ponerse la chaqueta de perdedor a vestir la de ganador en un plisplás. Cádiz fue el punto de partida. El FC Barcelona de Johan Cruyff visitó el sábado 11 de mayo de 1990 el Ramón de Carranza con la idea de sumar dos puntos que le dieran de forma matemática la Liga 1990-91 y, así, acabar con la tiranía del Real Madrid, pentacampeón liguero.

El partido se pudo seguir en directo por TV3, que logró adelantarlo de las 21.00 a las 17.00 horas abonando 25 millones de pesetas al equipo andaluz. El cambio también interesaba al Barça: tenía más tiempo de descanso ante la cercana final de la Recopa (miércoles 15) y, caso de ‘campeonar’, unas horas extra para festejar la conquista con la afición en Barcelona.

El partido quedó grabado con letras  de oro en la historia del Cádiz CF y, recientemente, la TV de la entidad andaluza emitió un reportaje para recordar aquella proeza realizada 30 temporadas atrás. El club reunió a la mayoría de los protagonistas de ese histórico momento para realizar el documental.

Núñez, protagonista

Hasta la Tacita de Plata se desplazó la plana mayor de la directiva del equipo azulgrana, con Josep Lluís Núñez al frente. Y eso que el presidente casi nunca solía viajar, delegando en el vicepresidente Nicolau Casaus la representación de la entidad. Sin embargo, en esta ocasión, sí lo hizo. Y justificó su decisión: “Siempre viajo a los partidos importantes, ya estuve en Turín”, en referencia al Juventus-Barça (1-0) de semifinales de la Recopa, partido en el que el equipo azulgrana sacó el billete para la final de Rotterdam, contra el Manchester United. Núñez también estuvo en Valladolid, en el 85, en la inolvidable jornada del “¡Urruti, t’estimo!”.

En el Carranza, los jugadores de Cruyff tuvieron la final en la cabeza e hicieron aguas por todas partes. El Cádiz de Ramón Blanco y Lorenzo Buenaventura —que peleaba para salvar la categoría—dio un repaso al Barça y, pasada la media hora de partido, ya ganaba 3-0. Al final fueron cuatro. Paliza y ridículo ante el colista, posición que compartía con el Betis. MejíasQuevedo (en dos ocasiones) y Dertycia, apodado Mr. Propper por su gran parecido al alopécico protagonista de una línea de productos para la limpieza del hogar, fueron los autores de los goles.

Núñez vivió un suplicio en el palco. Fue el blanco de la afición local, feliz y embriagada por la victoria y los goles. El público, como si de una multitudinaria chirigota se tratara, se sumó a la fiesta dedicando una copla al presidente azulgrana. Para ello adaptó el entonces popular humor del Dúo Sacapuntas —Manolo Sarriá, El Linterna, y Juan Rosa, El Pulga— en el ‘Un, dos, tres’: “¿Sabe lo que le digo? —decía uno—, para responder el otro: “¡Qué poco me gusta este tío!”. Así, una parte del Carranza preguntaba: “¿Sabe lo que le digo, Núñez? Y la otra mitad respondía: “¡Qué poco me gusta tu equipo!”. Núñez aguantó el chaparrón y llegó a esbozar, aunque forzado por las circunstancias, alguna sonrisa...

Subidón

El domingo, sin embargo, el Barça tenía otra bala en la recámara. Si la Real Sociedad derrotaba al Atlético en Atocha, también era campeón de Liga. En esta ocasión sí se dio la cábala. Ganó el equipo donostiarra (2-1) gracias a un postrero gol de Aldridge en el minuto 79. Y entonces sí, el Barça festejó. Los jugadores se citaron en el Camp Nou y, desde allí, el paseíllo triunfal y las visitas de rigor: La Mercè, Ajuntament i Generalitat. La Liga, al fin. Desde la temporada 1984-85, con Terry Venables, la competición doméstica se había resistido una y otra vez. Núñez, que mantuvo a Cruyff en el cargo tras fallar en la Liga 1988-89 y 1989-90, aunque fue campeón de la Recopa (Sampdoria) y la Copa (Real Madrid), obtuvo el premio que tanto anhelaba.

Equipo y afición celebraron el título a lo grande el domingo 12 de mayo. La ocasión, ciertamente, lo merecía. Sin embargo, el calendario exigía control y prudencia: el miércoles 15, en Rotterdam, al Barça le aguardaba la final de la Recopa contra el Manchester United. “¡Volveremos el jueves!”, fue la proclama más repetida de la plantilla desde los balcones de los nobles edificios de la Plaça de Sant Jaume. No pudo ser. No hubo repetición de la jugada. El Barça cayó en De Kuip (la bañera) por 2-1, sentenciado por el exbarcelonista Mark Hughes.

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