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El Barça entierra su orgullo en Anoeta

El Barça tropezó gravemente en Anoeta. Después de su imagen solvente en Manchester ante el City, fracasó ante la Real Sociedad (3-1) volviendo a poner en peligro, de manera muy seria, su candidatura al título de Liga. O, como mínimo, se abocó a una semana de debate en torno a la actitud de los jugadores y lasdecisiones del Tata Martino. 

JUAN MANUEL DÍAZ

Gerardo Martino introdujo los cambios esperados en el once inicial, aunque con una sorpresa táctica. Alex Song se situó como pivote, mientras que Sergio Busquets fue el encargado de ocupar uno de los interiores junto a Iniesta.

Quizás consciente de las ganas que tenía la Real Sociedad de tomarse 'vendetta' de la eliminación de la Copa del Rey, tal vez por los pobres resultados que ha cosechado el Barça en Anoeta en los últimos años, el caso es que el Tata optó por armar un equipo con un centro del campo más físico de lo habitual. La consecuencia fue un equipo partido por la mitadcasi desde el primer minuto, y a la merced de sus propios errores.

Y el caso es que pareció que el Barça arrancaba contemporizador pero concentrado, con Piqué y Bartra adelantándose a los movimientos de Griezmann y Vela.

Un espejismo. El equipo del Tata, que estaba obligado a ganar en Anoeta para mantener el pulso con el Real y con el Atlético, fracasó estrepitosamente en un día en el que se cuestionará la necesidad de tantas rotaciones, peor también la pasividadde algunos jugadores en algunas fases del partido.

LA REAL ABRE EL CAMINO

La Real tardó un poco más de media hora en abrir el marcador, pero lo hizo para no perder ya la iniciativa. A los 32 minutos, Canales colgó un centro preciso al área, Elustondo se adelantó para el remate de cabeza y Song, intentando desejar, acabó introduciendo el balón en la red. 1-0.

Pareció que solo era un accidente porque Leo Messi, prácticamente desaparecido como el resto del equipo, se inventó una jugada con Montoya y Busquets en el balcón del área donostiarra para establecer el empate (1-1).

Pero el Barça carburaba cada vez peor y los errores y pérdidas de balón, una injustificada falta de tensión competitiva, permitían que cada vez más la Real tomara la iniciativa.

EXPULSIÓN DE MARTINO

El Barça estaba en pleno ataque de nervios y la prueba más clara fue que Gerardo Martino acabó expulsado en el túnel de vestuarIos, durante el descanso, por sus quejas a Fernández Borbalán. Un anticipo de lo que estaba por venir.

La segunda parte del Barça fue nefasta en todos los sentidos. Por el desorden táctico, por la falta de reacción del banquillo y por la aparente impotencia de los blaugrana.

La Real Sociedad salió al campo convencida de que podía ganar y en el minuto 54 ya se ponía por delante (2-1). De nuevo, una negligencia barcelonista precedió el tanto donostiarra. En un intento de despeje, Bartra peinó hacia atrás un pelotazo y el balón le llegó a Vela que centró al punto de penalti. Zurutuza fusiló a Valdés.

Un minuto después, el Barça volvió a disponer de otra ocasión, pero el meta Bravo respondió de manera excelente al remate de Song. El conjunto blaugrana, sin fútbol, buscaba como podía girar el marcador.

Pero el partido ya era de la Real Sociedad, como tantas veces en Anoeta, sin que el Barça fuera capaz de mostrar madurez, o carácter, o calidad individual.

PASIVIDAD COLECTIVA

Una nueva demostración de pasividad colectiva propició el 3-1 a los 58 minutos. Griezmann entró por la banda derecha y su centro lo aprovechó para machacar a un Valdés que tampoco estuvo lúcido.

Puede parecer increíble, pero aunque quedaba media hora de juego nunca el Barça dio la sensación de poder volver a meterse en el encuentro.

Alexis sustituyó a Montoya, recurriendo a una defensa de tres, y Cesc por Song buscando más transición del centro del campo al ataque. Pero Neymar y Messi siguieron prácticamente desaparecidos en combate y sin capacidad para asociarse con peligro.

Sí es cierto que Bravo volvió a despejar un buen disparo de Messi y que un peligroso disparo de 'Ney' acabó en córner. Pero fueron jugadas aisladas y sin buena solución.

El duelo acabó con fiesta realista, mientras que el Barça sufría las consecuencias de una concatenación de errores: mal planteamiento, alineación equivocada, falta de actitud de los jugadores e incapacidad parasacarel orgullo y reaccionar. 

A falta de lo que haga el Atlético frente a Osasuna, el Barça le ha dado vida, y larga, al Real Madrid en la Liga.

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