Fernández y Raducanu "globalizan" la final femenina del Abierto

Fernández y Raducanu "globalizan" la final femenina del Abierto

Leylah Fernández, durante la final de Monterrey.
Leylah Fernández, durante la final de Monterrey. | EFE

Ambas representan directa o indirectamente a varios países que las apoyarán en el último partido del torneo

Fernández es canadiense con padre ecuatoriano y madre filipina y vive en EEUU, y Raducanu es británica con padre rumano y madre china

Las hasta ahora desconocidas adolescentes, Leylah Fernández y Emma Raducanu, al margen de generar la mayor sorpresa en la historia del tenis mundial, con su llegada a la final femenina del Abierto de Estados Unidos, también por primera vez han conseguido su "globalización". Nunca antes una final de tenis de un Grand Slam tuvo tanta repercusión mundial como la que se espera mañana, sábado, en la pista central Arturh Ashe Stadium, de Flushing Meadows, al tener de protagonistas a dos jugadores que acaparan toda la atención en seis países de manera especial.

Fernández, de 19 años, que nació en Montreal, con nacionalidad canadiense, país al que representa, se ha convertido también en la deportista de moda en Ecuador, país del que es originario su padre, y de Filipinas, por parte de su madre. Además de vivir ahora en Florida, donde toda la familia se trasladó cuando ella recibió una beca para seguir desarrollándose como jugadora de tenis.

Mientras que Raducanu, de 18 años, que nació en Toronto, acapara la atención en Rumania, país de origen de su padre, y de China, por parte de su madre, mientras su nacionalidad es la inglesa, después de que a los dos años se trasladara a vivir con su familia al país europeo.

De ahí que la trayectoria de ambas ha sido muy similar en todos los aspectos después que además se conocieron por primera vez en un torneo para menores de 12 años, cuando Fernández tenía el dilema de seguir o no con su pasión y sueño del deporte del tenis. Las dos tienen también la conexión de Canadá como país donde vivió Fernández y nació Raducanu, pero ahora, por lo conseguido con su tenis también han llamado la atención de una audiencia "globalizada".

El propio padre de Fernández, Jorge Fernández que también es su entrenador, admitió que el duelo entre ambas adolescentes será de gran beneficio para el tenis mundial y en especial para los WTA porque habrá muchas chicas jóvenes que se sientan atraídas por lo que están haciendo su hija y Raducanu.

Esta vez la final será seguida con especial interés en Asia y Latinoamérica, donde ayer, jueves, la legendaria tenista argentina Gabriela Sabatini, era una de las que a través de Twitter, felicitaba a Fernández por el triunfo conseguido ante la bielorrusa Aryna Sabalenka, la número dos del mundo, y su pase a la final. También la familia Fernández ha recibido los mensajes de aliento que en los últimos días incluyeron tweets del presidente ecuatoriano Guillermo Lasso y del primer ministro canadiense Justin Trudeau. Fernández intentará darle a Canadá su segunda campeona de 19 años en tres años, luego de que Bianca Andreescu venciera a la estadounidense Serena Williams por el título de 2019.

Si ese partido se sintió como un cambio de guardia en el tenis femenino, bueno, la final del sábado parece otra versión acelerada de eso, enfrentando a jugadoras nacidas con dos meses de diferencia en 2002. Fernández era relativamente desconocida en Filipinas y Ecuador antes de vencer a la campeona defensora, la japonesa Naomi Osaka, tercera favorita, en la tercera ronda. Desde entonces, ha llamado mucho la atención de los medios locales en ambos países, con menciones de las raíces de su familia y con la implicación de todos los medios de comunicación que ya siguen su desempeño en el Abierto.

Lo mismo sucederá en Europa, donde Raducanu tendrá seguidores especiales en Rumania y China, además de toda Inglaterra que estará pendiente de lo que pueda conseguir en el duelo ante Fernández, al que llega cuando hace apenas dos semanas, como número 150 del mundo, ni siquiera se le garantizó que estaría en el Abierto de Estados Unidos, teniendo que jugar su camino hacia el cuadro principal a través de las rondas de clasificación. "Creo que para mí, tener una madre china, definitivamente inculcó desde muy joven el trabajo duro y la disciplina", destacó Raducanu. "Cuando era más joven, me inspiraba mucho en Li Na, incluso ahora, por la forma en que era una competidora tan feroz".

Raducanu aún recuerda haber visto la final del Abierto de Francia de 2011, cuando Li Na se convirtió en la primera jugadora asiática en ganar un título de Grand Slam en un partido visto por más de 115 millones de personas en China. Es la primera clasificada en llegar a una final de Grand Slam. Raducanu venció a Fernández en el torneo juvenil de Wimbledon en 2018, pero sus habilidades, y seguidores para ambas, han crecido y no son las mismas. "Obviamente, desde entonces, ambas hemos llegado muy lejos en nuestros juegos y como personas", declaró Raducanu. "Estoy segura de que será muy diferente a la última vez que nos encontramos".

El duelo de ambas será la primera final de Grand Slam entre adolescentes desde el Abierto de Estados Unidos de 1999, cuando Serena Williams, de 17 años, venció a la suiza Martina Hingis, de 18. La jugadora que emerja el sábado como una nueva cara del tenis femenino se parecerá mucho a la campeona del Abierto de Estados Unidos del año pasado, Osaka, que nació en Japón de madre japonesa y padre haitiano, y la familia se mudó a Nueva York cuando ella era joven, pero tendrá la característica única de ser la que más represente a la nueva era de la "globalización".

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