Héroes Olímpicos: Richard Jewell

Héroes Olímpicos: Richard Jewell

Josep González

Josep González. Licenciado en Ciencias de la Información, se inició en el periodismo deportivo de la mano del desaparecido diario Dicen y en TVE-Catalunya durante los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 para posteriormente recalar en SPORT, donde lleva más de un cuarto de siglo de vida periodística y donde en la actualidad ejerce de Redactor-Jefe de Edición y Cierre.

Richard Jewell
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Madrugada del 27 de julio de 1996. En el Parque Olímpico del Centenario, en Atlanta, unas 50.000 personas se divierten animadas por la música de Jack Mack and The Heart Attacks. Richard Jewell, un guardia de seguridad de la empresa AT&T, repara que debajo de un banco de la plaza hay una mochila de color verde. Pregunta a los jóvenes que bailan a su alrededor. Nadie sabe de quién es. Se aproxima y, con cautela, mira en su interior. Se sobresalta. Parece un explosivo. Mientras da aviso a la policía y a contrarreloj procede a alejar a la gente del lugar, una llamada alerta al 911: “Hay una bomba en el Parque del Centenario. Tienen menos de 30 minutos”. Sería mucho menos. Solo 9 minutos después del aviso, el explosivo explota y dispara a su alrededor un sinfín de clavos. Muere una mujer de 44 años, un cámara de la televisión turca y hay 112 heridos. La intervención de Jewell había evitado un baño de sangre y una masacre aún mayor. Al día siguiente, su foto aparecía en las portadas de los periódicos. Todos hablaban de Richard Jewell como un héroe pero él se mostraba humilde: “Me siento como una persona que hizo su trabajo como creía que debía hacerlo. Estaba en el lugar correcto a la hora precisa. Y utilicé mi entrenamiento de la forma que me enseñaron. Los héroes verdaderos de este caso son los auxiliares sanitarios, los bomberos, todos los agentes que se pusieron entre la bomba y la gente, que no quería irse... porque ellos recibieron la mayoría de la metralla de la bomba y la onda expansiva”.

DE HÉROE A VILLANO

Tres días después, todo cambia. El FBI lo señala como sospechoso y afirma que tenía un perfil criminal de ‘terrorista solitario’. Se desencadena una campaña de acusaciones y acoso hacia el guardia. Su vida pasa a ser una pesadilla: los medios lo retratan como un villano, el FBI lo somete a tortuosos interrogatorios, registran su casa en busca de pruebas incriminatorias, lo vigilan las 24 horas… Tras semanas de investigación, el FBI rectifica y, ahora, asegura que no tiene nada que ver con el atentado. Era inocente, pero el daño y el coste en su vida personal y profesional fue muy elevado. En 1998, Eric Rudolph, el verdadero terrorista del atentado de Atlanta, era detenido… y, 23 años después,Clint Eastwood llevaría la historia de Richard Jewell al cine. 

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