El CM de la cuenta en español del PSG disfruta con la victoria frente al Barça

El Barça que ya no existe... ni existirá

OPINIÓN

Lluís Mascaró

@LluisMascaro

La exhibición de Mbappé en el Camp Nou fue el mejor reflejo del cambio de ciclo que vive el fútbol. El modelo en el que se sustentó el mejor Barça de la historia está agotado. Básicamente porque ya no existen jugadores aptos para alimentarlo. El estilo lo hacen los futbolistas y ahora se impone un nuevo perfil que combina talento, velocidad y fuerza física. El crack francés del PSG es la mejor representación de todas estas virtudes, que explotó brutalmente en el estadio blaugrana hasta humillar al equipo de Koeman. Sin Xavi, sin Iniesta, sin el mejor Busquets, con una defensa indefendible y con un Messi absolutamente solo, de aquel Barça que conquistó el sextete solo quedan rescoldos. Hay que asumir la realidad y entender que no se puede regresar al pasado. Que hay que mirar hacia el futuro. Sin renunciar a las esencias, por supuesto. Pero sin tener miedo al cambio. Liverpool y Bayern han marcado el camino que pretende seguir el PSG. Y que debería asumir el Barça, también, como propio.

El nuevo presidente que salga de las elecciones del próximo 7 de marzo se enfrenta, entre otros muchos, a este reto: la revolución de una plantilla para volver a construir un equipo campeón. Koeman, salvo milagrosas remontadas en Liga, Copa y Champions, se ha quedado a medio camino. No por su culpa, sino por las carencias de un equipo pésimamente planificado. El Barça lleva ya demasiados años sin un proyecto deportivo propio y sólido. Ha ido dando tumbos al mismo tiempo que ha ido cambiando de secretarios técnicos. El único criterio ha sido tapar agujeros... especialmente desde la huida de Neymar al PSG. En aquel momento, el Barça tuvo la opción de elegir entre Mbappé (que entonces jugaba en el Mónaco) y Dembélé. Y, evidentemente, eligió mal. Una pésima decisión que puede marcar el futuro del club. Como lo marcará la renovación o no de Messi. La humillación ante el PSG (otra nueva humillación tras la sufridas ante la Juventus, la Roma, el Liverpool o el Bayern) solo hace que añadir argumentos a favor de su salida del Camp Nou. Y si Messi se va, la reconstrucción aún será más difícil. Por no decir imposible.

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