Diego Carlos, el elegido

El Sevilla se remite a su cláusula, de 75 millones, pero el Barça confía en la carta Rakitic

El Liverpool de Jürgen Klopp, que le quiere junto a Van Dijk, es el gran rival de los blaugrana

Diego Carlos y Joan Jordán, presentados como jugadores del Sevilla | EFE

El Barça lleva tiempo rastreando el mercado en busca de refuerzos para su línea defensiva. La intención de cara a la próxima temporada es incorporar a un lateral zurdo y a un central que complementen la nómina de futbolistas con la que ya cuenta Quique Setién de cara a la próxima temporada. Es muy probable que alguno de ellos salga y, de hecho, podría incluso llegar a entrar en una operación que el club lleva tiempo planificando: el fichaje de Diego Carlos.

El central brasileño del Sevilla, de 27 años (los cumplió el pasado 15 de marzo), estaba completando una gran temporada hasta que la pandemia del coronavirus obligó a parar LaLiga. El Barça considera que se trata de un futbolista hecho, que ha demostrado sobradamente estar preparado para dar el salto a un grande. Todo lo contrario que su compañero Koundé, cuya progresión se prevé excelente, pero que solo tiene 21 años. Ambos gustan a la secretaría técnica que dirige Eric Abidal, pero el brasileño es el elegido y el barça intentará que la próxima temporada vista la camiseta blaugrana.

CLÁUSULA PROHIBITIVA

Josep Maria Bartomeu ya comentó hace pocos días en SPORT que el próximo mercado de fichajes sufriría un reajuste económico y que no se pagarán las cantidades desorbitadas habituales durante las últimas operaciones. En ese sentido, el objetivo es abaratar como sea el coste que supondría pagar su cláusula de rescisión, a la que se remite el Sevilla cuando se pregunta por el futbolista y que está fijada en 75 millones de euros.

El Barça ni puede ni quiere afrontar una cantidad tan elevada. El montante mayoritario de lo que está dispuesto a gastar la entidad culé el próximo verano irá destinado a las operaciones iniciadas para incorporar a Neymar y a Lautaro. La línea ofensiva es la prioridad absoluta. Así que la solución será encontrar fórmulas con las que convencer a los hispalenses de que todos saldrán ganando. Ahí es donde entra la figura de Ivan Rakitic. Tal y como avanzó SPORT, el internacional croata tiene ofertas importantes, sobre todo las que llegan desde Italia, pero la intención del centrocampista es regresar al Sevilla. Allí creció muchísimo durante cuatro temporadas (de 2010 a 2014), antes de firmar por el Barça. Allí conoció a su esposa y allí es donde quiere volver una vez su etapa en el Camp Nou es consciente de que ha llegado a su fin.

Desde las oficinas del conjunto blaugrana apuntan que el precio de salida del croata es de 20 millones de euros, una cifra que el Sevilla no está dispuesto a alcanzar. La razón es que, como pasa en el Barça, el conjunto del Sánchez Pizjuán tampoco atraviesa un momento dulce a nivel económico, también a causa de la crisis económica provocada por el coronavirus. Así las cosas, al Barça no le quedará otro remedio que negociar de forma inteligente y usar bien sus armas para lograr el fichaje de Diego Carlos. De las muchas ganas que tenga Rakitic de cumplir su objetivo y de lo que esté dispuesto a poner por su parte depende, en gran medida, que la operación pueda realizarse. De momento, está todo en el aire, pero las cartas por parte de todos los jugadores están sobre la mesa. Eso sí, falta la más importante, las intenciones del propio Diego Carlos porque el Barça no es el único gran club europeo que le pretende.

EL LIVERPOOL, EL RIVAL

La secretaría técnica blaugrana, más allá de las limitaciones económicas del club y de las reticencias del Sevilla a negociar, tiene grandes rivales a la hora de hacerse con el central brasileño. El más importante es el Liverpool. El conjunto que dirige Jürgen Klopp también se ha fijado en él y el técnico alemán ve en el defensa al complemento ideal para jugar junto a Van Dijk. Portentoso físicamente, Diego Carlos encajaría a la perfección en la Premier League y el Liverpool, al contrario de lo que pasa en el Camp Nou, tiene potencial económico de sobras para afrontar la operación e, incluso, llegar a pagar la cláusula de rescisión de 75 millones de euros.

De hecho, no sería la primera vez que los ‘Red’ afrontan con una suma astronómica el fichaje de un central porque, en diciembre de 2017, ya pagaron al Southampton 85 millones por el central holandés que formaría pareja con el brasileño. En su día se convirtió en el central más caro de la historia y el Liverpool cortó las opciones de Barça, Manchester City y Chelsea, que también le pretendían. La diferencia, en este caso, es que Diego Carlos ha explotado en LaLiga. Y eso también suma.

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