Alexia Putellas: "El femenino llenará cada vez más estadios"

Alexia Putellas: "El femenino llenará cada vez más estadios"

Alexia Putellas
Alexia Putellas | FC BARCELONA

La segunda capitana del FC Barcelona ha vivido en primera persona la profesionalización del equipo

"No me planteaba ni ser futbolista porque antes las jugadoras no vivían de ello"

A pesar de su juventud, Alexia Putellas (Mollet del Vallès, 1994) es una veterana en el FC Barcelona. Líder del equipo, la centrocampista está en la mejor etapa de su carrera, de momento, porque conoce sus capacidades y sabe que aún tiene muchos aspectos a mejorar. Adora el fútbol. Y si se dedica a ello toda su vida, aunque en diferentes roles, asegura que será feliz. El año que viene termina contrato, pero mientras se sienta bien y el Barça la quiera, no ve por qué no colgar las botas en el club de su vida.

Con la tranquilidad pero también determinación que la caracterizan, la segunda capitana azulgrana atiende a SPORT para explicar cómo ha vivido - y está viviendo - la evolución del fútbol femenino en primera persona.

Eres culé desde pequeña

Mi familia ha sido siempre del Barça. Mi tío lleva el escudo tatuado, mi abuelo ha sido toda la vida socio peñista de la Penya Blaugrana de Mollet. No hay prácticamente nadie que sea de otro equipo. Solo tengo un primo que es del Real Madrid.

Parecía que solo los niños podían soñar en jugar en el Camp Nou

Yo solo había visto jugar a hombres allí. De hecho, ni me planteaba ser futbolista, porque cuando yo era pequeña las jugadoras no vivían del fútbol. Era un poco más complicado imaginarse jugando en el Camp Nou.

Y fuiste la primera mujer en marcar en el Camp Nou de manera oficial

Yo quería que fuera todo bien, que hubiera un final feliz, que quedara un recuerdo bonito. No salí pensando que tenía que marcar, me centro en ganar. Pero luego ya sé que siempre tengo mínimo una ocasión por partido y hay que ser eficaz para meterla. 

Falta repetirlo con público

Y seguro que se hará. El femenino llenará cada vez más estadios. La afición es cada vez más fiel a su equipo femenino y nos siguen más. Tanto en lo bueno como en lo malo. Así es como se crea afición también, y sé que los culés están orgullosos de ver a su equipo femenino en el Camp Nou.

Empezaste a jugar muy pronto

Empecé con cinco años en el patio del colegio. Estaba todo el rato jugando a fútbol. Y luego con 7 años me apuntaron al Sabadell femenino. De hecho, jugaba con Vicky Losada y Marta Corredera. Ellas son mayores, pero no había para hacer más categorías.

No era fácil encontrar un equipo solo para niñas

Antes no. Yo soy de Mollet y el más cercano era el Sabadell. Ahora prácticamente en cada pueblo hay un equipo femenino.

¿Quiénes eran tus referentes?

Eran chicos. Xavi. Cuando era más pequeña me fijaba en Rivaldo. Pero luego Iniesta, Messi… La generación del 'sextete' y de Pep Guardiola. Ese equipo me encantaba. Ya cuando fui más mayor, con 17 o 18 años, teníamos más acceso a partidos femeninos y me empecé a fijar en jugadoras. Camille Abily y Louisa Nécib, del Lyon.

Ahora tú eres la referente

Creo que es el ciclo natural. Somos normales, entramos al campo y la gente se ve reflejada en nosotras. Por la manera de jugar, el estilo, lo que transmitimos… así es cómo se crean los referentes. 

Y el siguiente paso es que se compren tu camiseta 

Para mí es un privilegio que haya tanta gente que se vea reflejada en mí. Me siento muy querida, sobre todo por la afición del Barça. Y lo mejor de todo es que me quieren como soy, porque lo que ven es lo que soy y no hay nada forzado.  

¿Qué consejo le darías a la Alexia niña?

Tuve la suerte que mi familia aceptara todo lo que quería hacer. Recuerdo una infancia muy bonita. Estaba todo el día jugando a fútbol y me lo pasaba bien, así que lo único que le diría es que hiciera lo mismo.

Cuando te pones el brazalete de capitana, sientes… 

Orgullo. Soy consciente de que eso conlleva una responsabilidad. Pero me sale de manera natural. Me encanta que mis compañeras estén bien en el día a día, me gusta ayudarles, darles soluciones dentro del campo, me encanta ganar… son cosas que se juntan y hacen que te quieran como capitana. 

Sois muy diferentes a las pioneras. ¿Te sientes afortunada?

Mucho. He podido hablar con alguna jugadora de aquella época. Y pese a todo lo que tuvieron que soportar, consiguieron jugar esos partidos. Consiguieron jugar en el Camp Nou. Y fue por la pasión que tenían por el fútbol. Algunas andaban casi una hora y media para ir a entrenar. O tienes pasión y ganas por lo que haces, o abandonas. 

Has vivido en primera persona la profesionalización del equipo. ¿Qué pequeñas cosas han cambiado?

En general se han cambiado los horarios. Antes entrenábamos a las ocho, llegábamos tarde a casa y nos acostábamos tarde. Esto no ayuda a mejorar el rendimiento. Nos han dado sobre todo más facilidades, para que nosotras nos dediquemos a ser mejores, entreno tras entreno, a rendir más en el campo y a conseguir resultados. Es el objetivo de este escudo. Ganar todo lo que jugamos.

Ahora tu prioridad absoluta es el fútbol

Me levanto y lo primero que pienso es en entrenar. Termina el entreno y por la tarde pienso en recuperarme lo mejor posible para el día siguiente entrenar mejor que hoy. Mi familia y mi entorno entienden la vida que llevo, y a lo mejor estoy un mes sin ver a mis amigos. Pero entienden mi situación y aún así no cambia nada mi relación con ellos. Tengo suerte. 

Has disputado hasta una final de la Champions, algo inimaginable hace años

La final contra el Lyon fue un punto de inflexión. Y cuando nos eliminó el Wolfsburgo quise transmitir que estamos preparadas para competir con todos los equipos del mundo. Y va a ser complicado que ganen al Barça. Luego puede pasar lo que pasó, que te llegan una vez y te vas a casa. 

¿Habéis dado un paso adelante?   

Creo que somos mucho mejor equipo, pero las demás también. Hay que ir prudentes, sobre todo en la Champions, porque igual que nosotras, el resto de los equipos tienen el mismo objetivo: ganarla. En esta competición los pequeños detalles marcarán la diferencia.

Precisamente, el presidente del Lyon, Jean-Michel Aulas, dijo el año pasado que después de las semifinales de Champions dio a las chicas una prima igual a la de los chicos en cuartos. ¿La igualdad en el trato desde el propio club marca el camino?

No solo marca el camino, sino que es clave. Hay quien tiene un equipo femenino porque hay que tenerlo, porque es la moda y socialmente es lo que toca. Y hay quien lo tiene porque realmente cree que ese equipo puede ser campeón o porque de verdad piensa que las mujeres merecen el mismo reconocimiento que los hombres. Se nota enseguida cuando un club cree y cuando un club lo hace porque lo tiene que hacer. 

El protocolo del Covid, la profesionalización de la Liga, el convenio colectivo… Cuántas cosas quedan por mejorar

No podemos olvidar de dónde venimos para saber a dónde vamos. Pero no te puedes anclar mucho ni en la primera frase, ni en la segunda. Hay que estar encontrando el equilibrio constantemente para ir por el buen camino. Se podría haber hecho más rápido este proceso y adelantar los años de ventaja que nos llevan otros países. A partir de ahí, nunca es tarde. Pero se tiene que ir mejorando día a día, porque no es que te estanques, sino que vas para abajo.

Y el arbitraje…

Partiendo de la base que todos nos equivocamos, la árbitra también. Yo intento cada día ser mejor porque también tengo las facilidades para poder hacerlo. Habría que hablar de las facilidades que les dan a ellas.

“El fútbol femenino no genera”. ¿Verdad o excusa?

Hace poco salieron los presupuestos anuales del club, solo hay que ver el del femenino. Está claro que el Barça es un club grande, pero también empezó desde abajo con el femenino. Hubo una inversión grande, pero se ha visto que a medio plazo esa inversión se recupera. Entran patrocinadores, pero si los partidos no se dan, los patrocinadores se marchan. 

Inversión económica, visibilidad, presencia en los medios….

Es un círculo. Si no hay visibilidad, la gente no sabe que el equipo femenino juega este fin de semana. Entonces nadie lo ve. Entonces no vende, entonces no hay dinero, entonces el femenino no genera. Cuando hay un corte en alguno de estos tramos se rompe la cadena.

¿Qué le pedirías al nuevo presidente del Barça?

Que nos conozcamos. Poder hablar de las ideas que tiene sobre el equipo, sobre los objetivos que nos proponemos y a ver si vamos de la mano. 

 

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