El Chelsea noquea al City de Guardiola para conquistar su segunda Champions

El cuadro londinense se impuso en la gran final por 0-1 con un solitario gol de Kai Havertz

El conjunto mancuniano fue incapaz de penetrar en el férreo entramado defensivo de Tuchel

El Chelsea jugó un partidazo ante el City y se corona como campeón de la Champions League | MEDIAPRO

X. Serrano

Muy pocos lo situaban entre los favoritos, pero el Chelsea es de forma merecida el nuevo campeón de Europa. De tapado, como sucedió en 2012 bajo las órdenes de Di Matteo, el conjunto londinense culminó en Oporto la obra de Thomas Tuchel. Desahuciado de París tras quedarse el curso pasado a las puertas de la gloria, el alemán ha construido en apenas cuatro meses una roca competitiva. Un bloque sólido y letal en velocidad, con la falta de pegada como gran lunar. 

FICHA TÉCNICA

Champions League

MCI

0-1

CHE

Manchester City

Ederson; Walker, Rúben Dias, Stones, Zinchenko; Bernardo Silva (Fernandinho, 64'), Gündogan, Foden; Mahrez, De Bruyne (Gabriel Jesus, 59') y Sterling (Agüero, 77').

Chelsea

Mendy; Azpilicueta, Thiago Silva (Christensen, 39'), Rüdiger; James, Jorginho, Kanté, Chilwell; Havertz, Mount (80'); Werner (Pulisic, 66').

Goles

1-0 M. 42 Havertz.

Árbitro

Antonio Miguel Mateu Lahoz (España). T.A.: Gündogan (35'), Gabriel Jesus (88') / Rüdiger (57').

Incidencias

Partido disputado ante 16.500 espectadores en el estadio Do Dragao correspondiente a la final de la Champions League.

Pero esta noche, en el más grande de los escenarios, al cuadro londinense le bastó con un contraataque magistral servido por Mount y ejecutado por Havertz para vencer a un Manchester City alejado de su mejor versión. El equipo mancuniano sufrió a la espalda y fue incapaz de penetrar en la férrea defensa ‘blue’. Tampoco el atropellado asedio que fue la segunda parte bastó a los de Pep Guardiola para levantar la 'Orejona' en la primera final de los 'citizens'. 

El Chelsea encarrila la final al contraataque

La tan esperada partida de ajedrez entre los dos técnicos cumplió con las expectativas. Guardiola salió con Mahrez y Sterling pegados a la línea de cal para abrir el campo al superpoblado carril central. La gran batalla de la final iba a disputarse en la zona ancha, donde Pep concentró una legión de peloteros. Con Foden junto a De Bruyne como hombres más adelantados, pero con gran libertad, Zinchenko sumado a Bernardo como interior y Gündogan recuperado en el rol de ancla. Y a tocar, tocar y tocar en busca del gol. Si el plan del City estaba claro, no tenían menos aprendida la lección los de Tuchel. Las líneas muy juntas, presión alta y agresividad por bandera para hincar el diente en velocidad. 

Muy bonito el guión, debió pensar Ederson, que lo mandó a paseo de un pelotazo para plantar a Sterling ante Mendy. Achicó bien el galo para desbaratar la primera ocasión del duelo. Anecdótica en un tramo inicial donde el peligro fue monopolio ‘blue’. La asfixiante presión surgió efecto y el City hizo aguas a la espalda de Gündogan. Si el cuadro mancuniano salvó los muebles fue, en gran medida, por el desacierto de Werner. Primero se le escapó un centro franco en el área y, a renglón seguido, culminó otra ocasión manifiesta mansamente en las manos de Ederson. El tercer tiro fue al lateral de la red. Tuchel se vino arriba, reclamando el rugido de la grada, y Kanté le correspondió con un cabezazo alto.  

El City cortó la sangría sobre la media hora. Acunó el cuero con posesiones previsibles, estériles ante un Chelsea muy bien plantado. Y en el único desajuste de la zaga ‘blue’, Rüdiger irrumpió con autoridad para salvar ‘in extremis’ el gol de Foden.  

En estas andaba el encuentro cuando se vivió un tiempo muerto improvisado por la desafortunada lesión de un Thiago Silva que abandonó el campo entre lágrimas. Pep no desaprovechó la ocasión, convertido en un huracán de gestos e indicaciones. De poco sirvieron. En un contraataque de manual, al Chelsea le bastaron tres toques para desnudar la retaguardia mancuniana. Werner barrió en diagonal, Havertz ganó la espalda a Zinchenko y Mount sacó escuadra y cartabón para dibujar el pase perfecto. El resto fue cosa de la clase y sangre fría del alemán, que con algo de suerte superó a Ederson para inaugurar el marcador. 

Segunda parte de asedio 'citizen' sin recompensa

El golpe, al filo del descanso, fue duro. Y tras la reanudación, otro varapalo tremendo. De Bruyne, que había retrasado su posición para ejercer de hilo conductor del City, tuvo que ser sustituido tras chocar con el rostro contra el hombro de Rüdiger. No alcanzaban a consolarlo en el banco. Pep aprovechó el infortunio para introducir a Gabriel Jesus y poco después retiró a Bernardo para dar entrada a Fernandinho, lo que al fin debía desatar a Gündogan

Entretanto, la final ya era un asedio ‘sky blue’. Lo intentó por izquierda y por derecha, pero el remate no llegaba. Y en estas, el Chelsea pudo matar el partido en una contra de Havertz que Pulisic cruzó en exceso. Se le acababa el tiempo al City y Pep apeló a la pólvora del Kun Agüero, en su último y más esperado baile. Pero el argentino ni la olió. La ocasión final, ya a la desesperada, se le escapó a Mahrez cerca de la cruceta. Se esfumaron también las esperanzas de un City que en el partido más importante de su historia, no se encontró. El Chelsea es el nuevo campeón de Europa.

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