Nacho Castro: "¿Piqué? Solo he hablado una vez de fútbol con él"

El exentrenador del Andorra fue destituído hace una setmana a pesar de ser segundo de grupo y Eder Sarabia le relevó

"Es una decisión difícil de comprender", reconoció tras el cese

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Segundos en la tabla de su grupo de Segunda B y solo dos derrotas en 11 partidos. Un escenario idílico que hace soñar a prácticamente cualquier entrenador de fútbol y que llevó a Nacho Castro a una destitución sorprendente en el Andorra CF, propiedad del central del FC Barcelona Gerard Piqué.

Sin quererlo ni beberlo, el ya exentrenador del club del Principado y su segundo, Narcís Barrera, recogieron sus bártulos mientras veían cómo Eder Sarabia y su staff técnico eran presentados como sus sustitutos sin haber rescindido aún sus propios contratos. Una decisión sonada por el quién y por el buen momento que atravesaba el equipo bajo la batuta del extécnico de la UA Horta.

¿Cómo se os comunica que no vais a seguir en el cargo?

Nos enteramos después de la victoria contra el Llagostera. Veníamos de 15 días de entrenos y partidos seguidos. Se suspendieron dos encuentros por tener varios miembros del equipo con Covid y se tuvieron que jugar en fechas muy comprimidas. Así que, tras el partido contra el Llagostera, decidimos dar dos días de fiesta y me fui a Barcelona. Allí, el director deportivo me dijo que si podía reunir a Narcís Barrera (segundo entrenador). Nos reunimos y nos dijeron que les había salido una oportunidad de mercado. Que para ellos era lo más conveniente, que era lo mejor.

Teniendo en cuenta cómo estaba el equipo, ¿lo veis justo?

Justo no lo vemos. Cualquier persona que esté relacionada con el mundo del fútbol sabe que es una situación difícil de comprender. A nivel clasificatorio estábamos en una posición ideal y las sensaciones que transmite el equipo, especialmente en el último mes, son excelentes. Con todo lo que hemos pasado, hemos tenido una capacidad de reacción como equipo excelente, tanto a nivel físico como futbolístico. No se puede comprender, pero es una decisión que hay que respetar. La han tomado pensando que es lo más conveniente para el grupo. Solo nos queda estar tranquilos por haber realizado un muy buen trabajo y con la conciencia tranquila de haber dado lo máximo y haber disfrutado mucho.

¿Os lo esperabais?

No, pero es cierto no ha sido un año fácil. Han influido muchas cosas, sobre todo la pandemia. Sí que es cierto que desde ciertas situaciones de pretemporada, ese nerviosismo, creo que no es bueno. Como entrenador tienes que intentar tener esa posibilidad de gestionar muchas más cosas que, a veces, uno no puede controlar. Y esas situaciones que no puedes controlar puedes crear dudas en el contexto. He intentado ser yo mismo, ayudar, adaptarme y trabajar sabiendo que muchas veces no es fácil porque tampoco tienes la situación idónea para poder gestionar según qué cosas.

¿A qué te refieres con nerviosismo de pretemporada?

En la pretemporada pueden darse situaciones de negatividad si pierdes algún partido. Yo creo que en la vida en general hay que tener un mayor equilibrio y objetividad, y a partir de ahí hacer las correspondientes valoraciones.

¿Has hablado con Gerard Piqué antes o después del cese?

Sí, me mandó un mensaje cuando ocurrió todo agradeciéndome el trabajo y diciéndome que había sido una decisión muy difícil para ellos. No he tenido mucho contacto con él en el día a día. La información que le llega a él es desde Andorra, él no está en el día a día. Es cierto que todas las veces que ha venido a vernos jugar, que este año sí han sido muchas, me ha parecido una persona muy cercana y respetuosa conmigo. Otra cosa es a nivel futbolístico. Salvo una tarde, que estuvimos hablando de un partido nuestro al terminar, no he vuelto a hablar más con él. Aquí ya había una persona, el director deportivo, y creo que no tenía que saltarme a nadie a la hora de comentar cosas de funcionamiento interno del club.

Desde dentro, ¿cómo valoras su gestión en el club?

Es un proyecto muy ambicioso, también porque está un país detrás. Yo no puedo entrar a valorar las destituciones. Puedo hablar de mi caso. Al final Gerard es un futbolista profesional que tiene otros negocios y que aquí él tampoco está en el día a día. Los que gestionan esas situaciones son otro tipo de personas. No se le pueden achacar a él. Supongo que sería él quién tomó la decisión final respecto a mí, pero no creo que sea fácil llevar una empresa desde fuera, sin estar en el día a día de lo que es el equipo y sin saber realmente lo que puede suceder o recibir informaciones que le vienen solo desde una parte. ¿Os sorprendió que fuera Sarabia el elegido?

No, cualquier persona que hubiera entrado me hubiera provocado la misma reacción. No quiero entrar en este tipo de debates. Me puede molestar que se haya dado con anterioridad a que se produjera nuestro cese, pero sabemos cómo funciona el mundo del fútbol. Son temas que no puedo controlar. Puedo controlar lo que he hecho, hacer el trabajo de la mejor forma posible. En ese sentido estamos muy contentos, hemos podido disfrutar pese a ser un año con muchas complicaciones por la pandemia, los casos de Coronavirus, un formato de Liga reducido que lleva mucha presión…  Aún así, los resultados han sido excelentes. Éramos un equipo que reflejaba lo que siempre he querido de mis equipos. Me da pena no poder terminar algo que era muy bonito.

Dices que era algo muy bonito, ¿es así como valoras tu etapa por el club?

La valoro muy bien. Me quedo con el día a día. También con nuestras disputas para intentar crecer todos. Creo que eso es lo bonito y lo más importante y al final es con lo que te quedas. Todo eso nos ha llevado a hacer un buen trabajo y a estar en un equipo con aspiraciones que, sobre todo en los últimos partidos, estaba jugando muy bien al fútbol.

¿Qué te han dicho los jugadores?

El lunes estaban bastante sorprendidos con la noticia. Siempre he tenido la suerte de poder tener buena relación con los jugadores y poder ser claro con ellos en situaciones que lo requerían. Cuando llegamos el año pasado solo pudimos estar 15 días, dos partidos. Se paró todo. Nos hubiera gustado estar mucho más tiempo esa temporada para poder tener más datos para la siguiente campaña, para poder valorar muchísimas cosas. Eso también influye y nos ha podido faltar. En ese proceso hemos conseguido el respeto del grupo. Me voy con esa sensación, que ratifican los mensajes que me están enviando estos días. Creo que tienen un grupo humano extraordinario. Con egos, como es lógico, porque los que hemos jugado a fútbol hemos sido egoístas. Yo he pasado por ahí cuando era joven y he sido un capullo. Esa experiencia también me ayuda para poder gestionar ese tipo de situaciones y poder hablar de frente con los chicos.

¿Algún proyecto nuevo en el horizonte?

Por la normativa creo que es imposible entrenar este año, por cómo está la reglamentación a nivel de entrenadores. La idea es seguir vinculados a este mundo que nos gusta y nos apasiona. Ahora quiero tener esa tranquilidad que ya tengo y descansar, poder ver a mi familia. He estado sin mi mujer y mi hija en Andorra, y son un apoyo muy importante. Y reciclarse, seguir formándome y viendo fútbol. Ojalá surja algo pronto.

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