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El Barça más vulnerable lejos del Camp Nou

El equipo de Valverde no ha recuperado aún el pulso competitivo como visitante desde el desastre de Anfield

La fortuna hizo que se rompiera el patrón en Dortmund: encaja goles con facilidad y tiene problemas para marcar

 El uruguayo sigue sin ver portería lejos del Camp Nou en la máxima competición continental | MEDIAPRO

Marc-André Ter Stegen tuvo una actuación colosal ante el Borussia Dortmund en el estreno del FC Barcelona en la Champions. Una excelente noticia que, sin embargo, pone en evidencia la fragilidad que está mostrando el equipo de Ernesto Valverde en el arranque de la temporada.

Una derrota y dos empates como visitante: este es el balance del Barça en el inicio de campaña. Cierto, el 1-0 frente al Athletic Club llegó tras un espectacular gol de Aduriz; el 2-2 ante Osasuna pudo ser una victoria; el 0-0 en Dortmund, ante todo un Borussia, se cerró con la portería a cero...

El discurso de puertas hacia fuera es en positivo, valorando las numerosas e importantes bajas de la plantilla; pero el cuerpo técnico blaugrana debe analizar con mucho tiento otros aspectos más inquietantes.

A CERO, PERO... 

El Dortmund es el primer equipo esta temporada incapaz de batir la portería de un Barça que ya ha encajado 7 goles en 5 partidos oficiales. El balance defensivo es tan negativo en el Camp Nou (4 dianas) como de visitante (3), con la salvedad de que la capacidad goleadora como local (10 tantos) contrasta con la sequía en los desplazamientos (2 goles, ambos frente a Osasuna).

Fue necesaria una combinación de inspiración -que Ter Stegen detuviera un penalti a Marco Reus- y fortuna -que Julian Brandt estrellara un zapatazo en el larguero- para atajar la sangría en campo rival. Por contra, el conjunto blaugrana apenas tuvo argumentos para vencer en Alemania. Un remate bien dirigido a portería y la última jugada del partido, generada por el reaparecido Leo Messi.

¿PROBLEMAS ESTRUCTURALES?

Valverde recuerda que no ha podido utilizar toda la artillería porque Luis Suarez aún está cogiendo el ritmo, que Messi se acaba de recuperar y que Dembélé sigue en el dique seco. Es cierto, y solo el trabajo de Carles Pérez y la explosión de talento de Ansu Fati han paliado alguno de los problemas.

Sin embargo, los problemas en el sistema defensivo -que no exclusivamente en la defensa- parecen más estructurales que coyunturales. Hasta la lesión de Jordi Alba, Valverde ha contado con sus titulares habituales en la línea de zagueros. Y la vulnerabilidad del equipo en el Camp Nou, que sufre desconexiones puntuales en forma de goles en contra, se ha convertido en un serio handicap como visitante.

RIESGO DE CRONiFICACIÓN

Es posible que estos síntomas se deban, en buena medida, a la falta de rodaje del equipo. El temor es que se haya trasladado al campeonato doméstico la fragilidad mostrada en la Champions en momentos culminantes de las pasadas ediciones (PSG y Juventus en la 2016/17, Roma en la 2017/18 y Liverpool en la 2018/19).

Tras la debacle de Liverpool, los dos últimos partidos lejos de Barcelona en la campaña 2018/19 se saldaron con un 2-2 ante el Eibar en la Liga y el 1-2 de la final de Copa ante el Valencia: el Barça acumula desde entonces dos empates y tres derrotas cuando hace las maletas. En total siete si también se tienen en cuenta la derrota con el Celta (2-0) y la ya citada ante el Liverpool.

El Barcelona necesita recuperar su competitividad como visitante para ser un equipo con opciones en la Liga y en Europa. Eso pasa por tener una estructura sólida que le permita mandar en los partidos y marcar el ritmo.

Los efectos se reflejan en el balance ofensivo. Ante el Borussia, el Barça disparó en 7 ocasiones (1 a portería), por 13 del Borussia (4). La tónica fue similar a San Mamés:15 (6) remates del Athletic por 11 (2) del Barça; y en Pamplona: 15 (5) de Osasuna por 8 (4) de los blaugrana.  

NERVIO COMPETITIVO

Quizás el síntoma más agudo sea el mal fario de Luis Suárez en la Champions. El excelente artillero uruguayo solo ha conseguido 2 goles en las dos últimas ediciones pese a participar en 20 partidos. Y ya es sabido que su última diana como visitante data del 16 de septiembre de 2015, en el Estadio Olímpico de Roma (1-1).

Recuperar el nervio competitivo lejos del Camp Nou debe ser el objetivo prioritario del Barça en las próximas fechas. El regreso de Messi permitirá fraguar el nuevo tridente junto a Luis Suárez y Griezmann que sin duda, será un arma fantástica secundada por el talento juvenil de Dembélé o Ansu Fati.

Sin embargo, ese poder atacante, que siempre ha tenido el Barça, puede resultar una vez más insuficiente si Valverde no consigue que el centro del campo tenga personalidad futbolística y que el equipo, como colectivo, tenga el despliegue necesario para recuperar la presión y trabajar defensivamente a bloque. 

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