EL ANÁLISIS: Todas claves claves del Bayern, la apisonadora bávara

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Desde que el pasado 10 de julio se supo que el Bayern se cruzaría en el camino en cuartos ha planeado un temor que ahora se ha acentuado

Ponemos el bisturí en un equipo al que Flick ha dotado de una solidez y un empaque brutales

Otro día en la oficina para Lewandowski: doblete para pasar a cuartos | MOVISTAR

Cuántas veces habremos leído y oído aquello de que el fútbol son rachas, que ya puedes haber cuajado nueve meses excepcionales en una temporada que si llegas al décimo y último en un mal momento lo más probable es que te vayas de vacío. En el caso del Bayern de Munich podríamos decir que ha sido radicalmente a la inversa. La temporada arrancó de manera nefasta y a principios de noviembre, tras encajar un sonrojante 5-1 en Frankfurt ante el Eintracht y tocar fondo, la dirección de la entidad decidió despachar a Niko Kovac y señalar a un técnico interino como apagafuegos temporal mientras rastreaba el mercado en busca de un entrenador de garantías.

Pero ese ‘parche’ ha acabado resultando un tratamiento de regeneración completo. Hans Flick, desconocido en el mundo de los banquillos por el público en general y reconocido por los más eruditos por su etapa como jugador en los años 80. Conocía la casa (jugó cinco temporadas en el club bávaro) y era lo más rápido al formar parte del cuerpo técnico de Kovac desde verano. Sin tampoco llevar a cabo una revolución táctica profunda, Flick ha dotado de personalidad y de solidez a un equipo ahora mismo casi invencible.

1. El 4-2-3-1 y un fondo de armario interminable

Comentábamos que Hans Flick no ha llevado a cabo una gran revolución desde su llegada, pero sí ha conseguido lo más difícil: que los futbolistas crean en el sistema y estén 100% implicados, desde los que entran de inicio como los que aguardan en el banquillo. Flick ha apostado por el 4-2-3-1 con Alaba de central, Davies por la izquierda y Pavard (lesionado frente al Chelsea) en el costado derecho. Dos laterales muy ofensivos y que dan una amplitud tremenda al equipo más allá de ser técnicamente muy dotados y una fuente de asistencias incansable para Lewandowski. Thiago-Kimmich en el doble pivote han otorgado menos músculo, pero un control del juego tremendo y una claridad en la creación muy valiosa. En el banquillo suele haber un sinfín de alternativas, desde Lucas Hernández a Javi Martínez pasando por Coutinho o Tolisso.

2. Kimmich, un abanico amplísimo de opciones

Se retiró Philipp Lahm hace ya tres años y con su marcha parecía que se creaba un vacío enorme después del gran rendimiento que había ofrecido el germano tanto en el pivote como en el lateral. Pero resulta que otro chico de la factoría bávara como Joshua Kimmich irrumpió casi de inmediato para rellenar ese hueco. Tanto en el costado diestro de la zaga como en el centro del campo, el menudo internacional alemán ofrece muchas alternativas a Flick. Es inteligentísimo, técnicamente muy bueno y posee un gran sentido del juego a la hora de sacar el balón. Un diamante.

3. Lewandowski, una máquina incansable

Es lo más parecido a un robot del fútbol de hoy en día. Marca goles desde tiempos inmemoriales cuando irrumpiera en el Dortmund y lo cierto es que cada año que pasa parece tener más voracidad en el área. Tiene recursos para aburrir, un instinto letal y un sexto sentido para estar en el sitio adecuado. Pero es que lejos de ser un goleador al uso rematador, resulta que puede caer a la banda y fabricarte un gol con un centro preciso o un pase entre líneas al alcance de muy pocos. Lleva 53 goles (13 en Champions) y ocho asistencias este curso. Para hacernos una pequeña idea del peligro y la pólvora que atesora...

4. Laterales profundos y extremos por dentro 

Flick ha insistido mucho desde su llegada en dar mucho protagonismo y alas a sus dos laterales. Normalmente Pavard-Davies ocupan esas dos posiciones, pero el galo se encuentra ahora mismo lesionado y casi con toda seguridad no disputará el duelo ante el Barça. Kimmich ocupó esa posición contra el Chelsea y el técnico también dispone de Odriozola, pero apenas ha tenido protagonismo desde su llegada y es más que improbable que en un partido de esta envergadura lo vaya a tener. En esta disposición táctica los laterales tienen rienda suelta para incorporarse y dar amplitud, mientras que los extremos (sobre todo Gnabry al ser diestro y jugar por la izquierda ) tienen tendencia a tirar hacia dentro y buscar diagonales. Serge es otro de los que ha mejorado una barbaridad con Flick (lleva 20 gles y 13 asistencias).

En la derecha pueden jugar Perisic, Coutinho o un Coman que no participó en el duelo de vuelta de octavos en el Allianz, pero que debería poder ser de la partida el viernes. Si sale de entrada el croata él sí tiene más tendencia a jugar por fuera, pero tampoco es extraño que Müller (inicialmente por detrás del punta) también caiga a cualquiera de las dos bandas. Si Coman es titular lo más probable es que Gnabry pase al costado derecho y el galo lo haga partiendo desde la izquierda.

5. Presión adelantada asfixiante y salda rápida

Este Bayern tiene hambre y su presión es muy efectiva ante equipo como el Barça que apuestan por antonomasia por salir desde atrás con el balón. Los de Flick suelen apostar por defender muy arriba con muchos efectivos, sobre todo cuando el balón llega a alguno de los dos laterales rivales. Quizás puede sufrir más cuando le plantean un fútbol más directo, puesto que ni Boateng ni Alaba (a pesar de la altura del internacional alemán) tienen un juego aéreo especialmente potente. La idea es clara: robar en posiciones avanzadas y contar con muchos jugadores en campo rival para salir en tromba y castigar desde las bandas. Ahí son claves los laterales, físicamente muy potentes (Pavard y Davies). Neuer suele ocupar una posición muy avanzada y actuar casi como libre atento a los balones en largo.

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