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El precio de un podio en el Tour. Se dopa, pierde a un hijo, dopa al otro y detienen a su mujer

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Corría el año 2002 cuando un prácticamente desconocido lituano se atrevía a poner en jaque la dinastía de Lance Armstrong.

El ciclista americano, que por entonces buscaba su cuarta corona consecutiva en el Tour de Francia se encontraba contra todo pronóstico con un nuevo rival.

Un tal Raimondas Rumsas, de 30 años y debutante en la carrera francesa, dejaba muy claro desde el prólogo inicial en Luxemburgo que había llegado a la competición más importante del mundo con ganas de hacer ruido.

El ciclista del Lampre, se quedaba a escasos 3 segundos del primer maillot amarillo de esa edición. Una contrarreloj perfecta en las calles luxemburguesas le situaba justo por detrás de Lance Armstrong y de Laurent Jalabert.

Llegaron las etapas de montaña y aquél lituano rubio no se descolgaba ni en el último puerto de la jornada.

El público no daba crédito. ¿Cómo es posible que un ciclista tan poco conocido y debutante en la carrera aguante con los mejores?  Rumsas había demostrado en la Vuelta a España del año pasado y alguna clásica italiana tener cierto nivel, pero en ningún caso se esperaba semejante rendimiento.

Los grandes rivales de Armstrong, quienes sabían que su verdadera pelea estaba por la segunda y la tercera posición del podio, tampoco lo entendían.

Joseba Beloki, Richard Virenque, Santiago Botero o Igor González de Galdeano eran incapaces de soltar al ciclista del Lampre Daikin.

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Nadie entendida como áquel desconocido italiano podía ser la sombra de Lance Armstrong

Los días seguían pasando y el veterano “rookie” no estaba dispuesto a dar su brazo a torcer. Lejos de eso, una sublime contrarreloj final el penúltimo día le valió para subirse inesperadamente en el cajón de los campos elíseos. Rumsas había cumplido con su objetivo, subir al podio de un Tour de Francia.

Apenas unas horas después de celebrar su resultado por todo lo alto, su mujer era interceptada en la frontera franco italiana conduciendo un coche cargado de sustancias dopantes.

Horas después de finalizar el Tour, su mujer era interceptada conduciendo un vehículo cargado de sustancias dopantes.

La maravillosa historia de Rumsas se empezaba a torcer.  Edita Rumsas, la mujer del laureado ciclista, declaró que todo el cargamento que llevaba encima era supuestamente para su madre.

Nadie se creyó dicha historia y es que resulta complicado de imaginar que un arsenal de corticoides, testosterona, EPO, hormonas del crecimiento y anabolizantes fueran para una sola mujer.

Afortunadamente para la familia Rumsas, Edita fue puesta en libertad tres meses después y es que ni la fiscalía ni la organización del Tour de Francia tuvieron pruebas suficientes como para demostrar que todo aquello había sido utilizado durante la competición. El ciclista del Lampre se había sometido a varios controles durante la carrera y en ninguno de ellos había dado positivo.

Sin embargo, el que juega con fuego tiene el riesgo de quemarse, y eso fue lo que le sucedió precisamente a un Raimondas que dio positivo en el Giro de Italia apenas 10 meses después.

El héroe lituano, que incluso había sido galardonado con la estrella olímpica, la más alta distinción deportiva del país báltico, vio cómo su carrera deportiva empezaba a estar seriamente comprometida.

La sanción llegó, y aunque posteriormente volvió a la competición con resultados destacados a nivel nacional, nunca fue el ciclista de antes.

Los años seguían pasando, pero la familia Rumsas seguía obsesionada con el ciclismo, la fama y los triunfos.

“La familia Rumsas seguía obsesionada con el ciclismo, la fama y los triunfos”

No tuvimos muchas noticias ni de Raimondas ni de su mujer Edita, hasta que en apenas medio año de diferencia la familia fue noticia por partida doble.

Primero fue la muerte de Linas. El hijo pequeño de los Rumsas, quien competía en categorías inferiores, fallecía tristemente de muerte súbita a los 21 años.

Una muerte, extraña y muy sorprendente que empezó a levantar suspicacias entre aficionados, prensa y compañeros de pelotón.

Semanas después y tras una buena investigación que afectó también a directivos, a equipos aficionados italianos y a su propio padre, la policía declaró haber encontrado una gran cantidad de fármacos en las habitaciones de Linas y otros compañeros. Sin embargo, nunca se llegaron a desvelar las causas oficiales de la muerte de un joven lituano que quería, a toda costa, emular a su padre.

Desgraciadamente, la familia siguió sin aprender la lección, y apenas 6 meses después de la muerte de Linas, era el hermano mayor, Raimondas Jr, quién daba positivo por hormona del crecimiento.

Raimondas Jr, que se encontraba a las puertas del profesionalismo, veía como se le marchaba cualquier posibilidad de llegar al más alto nivel.

La dinastía de los Rumsas. Una historia familiar única y esperemos que irrepetible.


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