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Una victoria podría permitir la clasificación del Getafe a la Champions League

Todos temiendo por el Girona

OPINIÓN

E. Pérez de Rozas

Hace años, muchos años, que el Barça ha hecho que las últimas semanas de Liga nos las pasemos, no solo esperando que ellos ‘campeonen’ a lo grande (repito, no ha habido equipo más imponente ni dominador que el Barça de Ernesto Valverde en las dos últimas temporadas) sino viendo quiénes se pelean por las migajas, perdón, perdón, no tanto, que estamos hablando de la Champions, como por los puestos del descenso.

Es evidente que, tras el título, insisto, con dueño en ocho de las 11 últimas Ligas (ese 10 de 15 de Leo Messi), la pelea por la Champions y el descenso, al igual que sucede con el tremendo lio del ascenso y play-off de Segunda División, tiene un interés, al menos para mí (sí, cierto, este año tengo a mi ‘Mallorqueta’ ahí metido), tremendo, único.

Por eso, al margen de sentir cosquilleo por si Salah se ha lesionado de verdad, o es una nueva táctica de Jürgen Klopp para tenernos ocupados e inquietos hasta mañana (lo de Dembélé, de verdad, que se lo haga mirar todo el mundo, incluidos los médicos de ‘can Barça’), empiezo a estar preocupado porque el Girona, que hacía un montón de años que no sufría tanto (cuando lo hizo estaba peleando por el ascenso a Primera, no por bajar de categoría), se ha vuelto a meter en un lio tremendo, pues ha dormido, de nuevo, en las catacumbas de la general de Primera División.

Lo malo es que lo tiene muy complicado, desde luego, sí, claro, como todos, por su mala cabeza, no por la culpa de los demás, ni los árbitros, lo siento, ni siquiera el VAR, que para todos ha habido. El bueno de Eusebio, como dice un íntimo amigo mío, igual debió ser más malo, más duro, no sé. Lo cierto es la situación es complicada, muy complicada... pero aún dependen de ellos. Eso sí tienen que ganar los dos  partidos. El domingo en  Montilivi ante el Levante y después en Mendizorroza ante el Alavés. Si hace los seis puntos, bajan Levante o Valladolid. Si no, todo será más complicado.

Y es que, encima, el Girona recibe esta semana al Levante, que sí, que goleó al Rayo, pero que no tiene, ni mucho menos, asegurada la salvación. Así que, de nuevo, como ocurre siempre en la penúltima jornada de Liga, volverá a repetirse la tensión que hubo cuando el Sevilla visitó Montilivi. Lo único bueno que tienen los catalanes es que si llegan vivos a la última jornada, juegan en campo del Alavés, que no se jugará nada.

Las palabras de Eusebio, lo siento, tras perder en Getafe fueron idénticas a las que dijo tras caer en Vigo y en espera del Sevilla. “No hay tiempo de lamentarnos. Hay que levantarse y prepararse para el próximo partido, que es una auténtica final. Es vital y tendríamos que ganar, sí o sí”. Y cuando le preguntan (los que dudan de la plantilla, de su entrega en el Coliseum Alfonso Pérez), Eusebio hace lo que todos los técnicos, estén o no en la cuerda floja, amarrarse a los jugadores. “Si hay una cosa de la que nos tenemos que sentir orgullosos es de que los jugadores es que se han entregado por completo a lo largo de toda la temporada, cosa que seguirán haciendo hasta el último minuto de la Liga”.

Nadie duda de eso, pero lo cierto es que un equipo que llegó a estar, en los primeros meses de competición, en puestos europeos, afronta las dos últimas jornadas metido en descenso y, lo que es peor, en una situación anímica y deportiva, de fútbol, de juego, que dista mucho de la ofrecía durante aquellas jornadas.

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