Superliga-Champions, una guerra por el dinero

Superliga-Champions, una guerra por el dinero

Lluís Mascaró
Trofeo Champions
Las semifinales ya tienen calendario oficial | EFE

Una guerra de consecuencias imprevisibles ha estallado entre los clubs más ricos de Europa y las federaciones nacionales e internacionales. El dinero tiene la culpa. La Superliga contra la Champions. Y miles de millones de euros en juego. Los 12 equipos más poderosos del continente (Madrid, Barça, Atlético, Juventus, Inter, Milan, Arsenal, Chelsea, Liverpool, Manchester City, Manchester United y Tottenham) se han unido para crear una nueva competición en la que lo más importante no es el fútbol, sino los ingresos. Estos 12 equipos fundadores de la Superliga (a los que se les podrían añadir el Bayern, el Borussia Dortmund y el PSG) quieren tener el control total del negocio, prescindiendo del gran intermediario, la UEFA, que se lleva cada año el 40 por ciento del pastel. Se trata, básicamente, de ganar mucho más dinero: de los 82 millones que cobró el Bayern como último campeón a los 250 fijos (premios al margen) que percibirían los clubs fundadores. La diferencia es abismal. De ahí que la UEFA ya haya lanzado una amenaza rotunda: los clubs que disputen esta Superliga serán expulsados de las ligas nacionales y sus futbolistas no podrán jugar con sus respectivas selecciones. La batalla por los miles de millones de euros del negocio será cruenta.

El problema de esta nueva Superliga es su falta de principios. Y su nulo respeto por la historia y las tradiciones. Aquí solo importa el dinero, que se repartirá entre unos pocos. Aquí ganan los ricos, que serán más ricos. Y pierden los pobres, que serán más pobres. Y pierde el fútbol modesto. Es el capitalismo llevado a su expresión más salvaje. Todo para unos pocos. Algo que, por cierto, no es nuevo. Los fundadores de la Superliga se han inspirado en la todopoderosa NBA, competición en la que los clubs son los amos absolutos. Pensábamos que en la vieja Europa esto no podría pasar. Que se respetaría la memoria. Pero con tanta pasta en juego no hay sitio para sentimentalismos. Veremos cómo acaba esta guerra. Yo apuesto por un ‘pacto’ con más dinero para los clubs y menos poder para la UEFA.

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