Algunos directivos se sienten ninguneados por Bartomeu en la crisis de Valverde

Un ridículo de cuatro días difícil de borrar

OPINIÓN

Lluís Mascaró

@LluisMascaro

El Barça ha tardado cuatro días en encontrarle un sustituto a Valverde. Tras la inteligente negativa de Xavi a coger el equipo a media temporada, el club blaugrana ha ofrecido el cargo a Quique Setién, que se sentará en el banquillo hasta junio 2022. Una solución de emergencia para intentar acabar la temporada dignamente. Pero el ridículo que se ha hecho en estos cuatro días no lo borra nadie.

La pésima gestión del relevo realizada por Bartomeu y sus ejecutivos (por cierto, hoy darán la cara el presidente y Abidal, director deportivo, en una rueda de prensa que se presenta muy caliente) ha avergonzado a todo el barcelonismo. No solo porque se ha maltratado, insultado y humillado públicamente a una buena persona y a un gran profesional como Valverde (que lo es, más allá de estar o no de acuerdo con sus postulados futbolísticos), sino porque se ha demostrado, una vez más, la falta de un proyecto y la improvisación como única política.

Quique Setién, discípulo futbolístico de  Cruyff, es una buena apuesta desde el punto de vista del estilo. El modelo está asegurado con el entrenador cántabro, pero ahora hay que ver cómo le acoge el vestuario y si es capaz de enderezar el rumbo de la nave blaugrana. El Barça todavía está en condiciones matemáticas de ganarlo todo (bueno, todo menos la Supercopa de España) y el trabajo de Setién será conseguir que este equipo (que brilló durante 80 minutos ante el Atlético) ofrezca su mejor versión en lo que resta de campaña. Otra cosa es quién asumirá la ‘revolución’ que debe llevarse a cabo el próximo verano. Pero eso, como siempre sucede en este Barça, dependerá de los resultados.

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