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Que cada palo aguante su vela

OPINIÓN

Bojan Krkic

@BoKrkic

La razón principal por la que Quique Setién fue el elegido para relevar a Valverde en el banquillo del Barça fue el juego exhibido por sus equipos a lo largo de su trayectoria como entrenador. Sin pasado culé ni currículum en grandes clubs, la carta que debía convencer a los escépticos se escondía en su pizarra. Nada más aterrizar, aseguró: “Jugaremos bien”.

Resulta paradójico que haya tenido más capacidad de imponer su estilo atrevido, que bebe de fuentes ‘cruyffistas’, en clubs, a priori, con poca tradición de fútbol ofensivo y posicional que en el propio Barça. La explicación a esta aparente contradicción es sencilla: para entrenar en el Camp Nou, con el librillo no basta. Pero Quique Setién no tiene la culpa de la situación por la que atraviesa la entidad, en general, y el primer equipo, en particular. Tampoco la tenía Ernesto Valverde. La elección del entrenador y, por tanto, la responsabilidad de su éxito o fracaso es de quien ficha al máximo responsable técnico del equipo. Y ha quedado demostrado de sobra a lo largo de la historia que no todos los perfiles encajan en un club como el Barça. No solo se trata de jugar bien, bonito y ofensivo, sino de tener personalidad, experiencia y conocer el club.

Además, es imprescindible que quienes mandan en la entidad entreguen al dueño del banquillo la capacidad de decisión. Imprescindible para acertar, pero también para equivocarse. En definitiva, ceder la máxima responsabilidad en la gestión del primer equipo. Es obvio que esto no ha ocurrido con Valverde y tampoco ahora con Setién. Sus palabras alrededor de Arthur son inadmisibles, impropias del primer entrenador del Barça, pero la duda está en si hablabla por él o lo hacía como altavoz de la junta directiva. Setién se ha visto obligado a dar la cara por decisiones que él no ha tomado. La salida de Carles Pérez es otro ejemplo de ello. La realidad es que la gestión del club está provocando una situación extremadamente convulsa que solo beneficia a nuestros rivales deportivos.

El club necesita ofrecer la capacidad de mando a quienes están, desde su trayectoria, personalidad y conocimientos, legitimados para ello. Será entonces cuando cada uno deba asumir sus responsabilidades y éstas no queden difusas en una toma de decisiones borrosas y sin cabeza visible. Hasta ese momento, seguiremos culpando de haber fracasado a Coutinho, a Griezmann o incluso a Arthur. Tanto talento desaprovechado no es normal e invita a pensar que, quizás, quien en realidad debe asumir el fracaso es la entidad en su totalidad. Solo una estructura fuerte, en la que cada uno asuma sus responsabilidades, en la que Barça y Barça B sean prácticamente un solo equipo, sacará al club del lío en el que se ha metido solito.

GRACIAS POR TANTO, SVETISLAV

No me gusta nada, en la hora del adiós, escuchar tantas críticas a Pesic. Me sabe muy mal. Pesic es historia viva del Barça y en esta etapa que ahora acaba ha sido el máximo responsable de resucitar a una sección que estaba muy tocada. No es solo decir adiós, es decir gracias y, desde estas líneas, quiero expresar mi reconocimiento sincero hacia su persona y su trabajo. Y eso no es incompatible con celebrar la llegada de Sarunas Jasikevicius. Es, sin lugar a dudas, la persona, que no solo el entrenador, que la sección necesita.

Es también un jugador histórico del Barça, al que la afición quiere e idolatra, es quien nos hará ganar. Por personalidad, por el baloncesto que practica y porque es un hombre de club, que ha demostrado hasta la extenuación su amor por nuestros colores. Sinceramente, ahora que todos los grandes equipos de Europa se están refozando, me siento muy seguro con la gran plantilla que ya tenemos y, sobre todo, con la llegada de Saras. Estoy convencido de que nos vamos a divertir mucho. Bienvenido, de nuevo, a tu casa, Sarunas.  

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