Opinión

Joao Félix, otro documental fallido de Griezmann

Joao Félix brilló en Montjuïc

Joao Félix brilló en Montjuïc / JAVI FERRÁNDIZ

A dos días del partido ante el Barça, Antoine Griezmann rompió uno de los códigos sagrados del fútbol: disparar contra un excompañero a pocas horas de enfrentarse a él. El jugador francés le dedicó a Joao Félix una de estas frases hirientes dichas con toda la mala baba del mundo: “Lo hacía bien, pero hay que ser más constante...”.

Joao Félix, preguntado al día siguiente por estas declaraciones, prefirió ser elegante, no entrar al trapo y hablar en el campo, como hacen los grandes jugadores. Y así fue. El futbolista portugués cuajó ayer un partido memorable que más que una exhibición, pareció una respuesta en toda regla a las palabras poco respetuosas y, como se vio, poco inteligentes del francés.

Joao Félix no solo convirtió el único gol del partido con una suave y maravillosa vaselina, sino que además fue omnipresente y cosió de tarjetas amarillas a la defensa del Atlético. En contraposición, Griezmann hizo un partido mediocre, sin apenas influencia en el juego e incapaz de crear ningún peligro.

En cierta forma, el episodio es un recordatorio del desastroso paso de Griezmann por el Barça, que empezó haciéndose un autohomenaje tirando confeti al aire como si fuera una estrella y terminó marchando por la puerta de atrás, dejando un agujero terrible en la caja: vino al Barça por unos exagerados 120 millones de euros y se fue por solo 20, en una de las operaciones futbolísticas y económicas más calamitosas de la última década en el club blaugrana.

Más allá de Griezmann, el partido sirvió para reafirmar que el Barça puede haber pasado ya el peor momento de la temporada y, a pesar de que terminó pidiendo la hora y fue incapaz una vez más de completar un partido entero de dominio, lo cierto es que mereció ir al descanso con una ventaja mucho más amplia.

Esta vez no hubo remontada, pero el equipo siguió con su aire agónico y superviviente, capaz de sacar adelante un día más un encuentro al filo del abismo y demostrando a pesar de todo su carácter competitivo. El equipo está todavía muy lejos de encontrar el fútbol que se espera de él, pero por fin puede decirse que está en trayectoria ascendente y que ha sido capaz de sumar dos victorias muy trascendentes y de manera consecutiva, ante el Oporto y el Atlético.

Lo cierto es que del vibrante partido ante el Atlético quedará para siempre el partidazo y el gol antológico de Joao Félix y nadie se acordará del insignificante encuentro de Griezmann, castigado con la vieja ley del fútbol que dice que en el fútbol solo se habla en el campo.

No es la primera vez que Griezmann se deja llevar por su soberbia y parece no haber aprendido que los futbolistas deben respetar los viejos códigos del fútbol. Al francés se le da muy bien lo de hablar, sea en un documental o en una rueda de prensa, pero de momento ha aportado más Joao Félix en diez jornadas en el Barça que Griezmann en dos años. Por la boca vuelve a morir el pez de Griezmann, en otro documental fallido.