Y después de Sergio Busquets, ¿qué?

Y después de Sergio Busquets, ¿qué?

Expulsión de Busquets | LaLiga

Como es imposible clonar al de Ciutat Badia, se abren tres opciones: fichar, mirar hacia la cantera u olvidarse de su perfil y adaptar el método

Da la sensación de que Xavi está cambiando su planteamiento inicial, aquel que le impedía situar a Frenkie De Jong en la posición de Busi

Sergio Busquets tiene 34 años y finaliza contrato con el Barcelona el próximo 30 de junio. Como todo hace indicar que su etapa en azulgrana está a punto de finalizar para iniciar una aventura en Estados Unidos, hay que empezar a pensar en el futuro. Tras 15 temporadas como indiscutible: ¿Quién va a ser el próximo medio centro del Barça?

Sergio ha sido, sin duda, el mejor medio centro de la historia del Barcelona, por partidos -hasta el momento, 685- y por títulos -30, a la espera de ver como acaba la temporada-. Desde que Pep Guardiola le dio la iniciativa en septiembre de 2008 nadie ha sido capaz de sacarlo de la titularidad y eso que la lista de fichajes es larguísima.

Morir en el intento

Nada más aparecer en escena 'jubiló' a Yayá Touré. Un año después, el Barcelona trajo a Mascherano para darle competencia a Busquets, pero el argentino acabó de central acompañando a Piqué en el tramo final de la carrera de Carles Puyol.

Con Tito llegó Song; con Luis Enrique, Rakitic; con Valverde, Paulinho, Arthur y Frenkie de Jong; con Koeman, Pjanic y con Xavi, Kessie. Nadie ha podido con él. De hecho, en el mejor de los intentos, alguno ha conseguido adaptarse al interior para compartir alineación.

Tampoco han podido hacerse un hueco los jóvenes medios centro que han ido saliendo de la cantera, como Oriol Romeu, Jonathan dos Santos, Sergi Samper, Gerard Gumbau, Oriol Busquets, Nico González o Jandro Orellana, entre otros.

Y es que Sergio tiene tres virtudes fundamentales que lo han hecho diferente a todos los demás: ser inteligente en el juego, dominar el oficio del medio centro y conocer a la perfección la idea futbolística de la casa.

La evolución

Desde que Johan Cruyff puso en marcha su idea de fútbol en el Barça de finales de los 80, la posición de medio centro siempre ha sido muy importante en el desarrollo del juego. El famoso 4 que tan bien entendió Pep Guardiola tuvo continuidad con canteranos como Milla, Amor, De la Peña, Celades, Xavi o Motta.

El medio centro culé necesita conocer un lenguaje concreto que, a menudo, se convierte en complicado para los futbolistas llegados desde otros clubes. A Popescu, Petit y Rochemback se les hizo imposible; Albertini llegó tarde y pasó sin pena ni gloria; Márquez y Edmílson, centrales de formación, y Cocu y Davids, interiores, se adaptaron bastante bien cuando fueron utilizados en el medio centro y Yayá Touré también rindió a pesar de coincidir con la irrupción del jugador de Badia.

Como se ha visto repasando los nombres y los perfiles del último párrafo, es fácil adivinar que la idea de Cruyff, como no podía ser de otra manera, ha evolucionado. El técnico holandés buscó un medio centro que fuera muy inteligente en la lectura del juego para empezar a construir su fútbol ofensivo a base de tomar buenas decisiones generando una alta velocidad y precisión en el pase. El arquitecto del Dream Team no se preocupó demasiado de cuestiones defensivas... En cambio, Pep Guardiola, ya entrenador, le dio ciencia a la idea de su maestro atendiendo también al período del partido en que su equipo no tenía el balón.

La aparición de Sergio desde el filial de la Tercera División iluminó de tal manera al equipo que éste acabó convertido en el mejor del planeta y él, en el top-3 de los jugadores que actúan en su posición. Quizás escuchar a Xavi, Iniesta o Messi hablando sobre las prestaciones de su compañero sea la mejor idea para ilustrar este relato. O al propio Pep. O incluso a Vicente del Bosque, seleccionador español campeón del mundo en Sudáfrica 2010.

Sin substituto

Sergio ha sido una pieza clave en el Barça de la última década. En el mejor Barça de la historia se exhibió porque entiende a la perfección lo que necesita el equipo en cada momento. El engranaje era tan perfecto que parecía imposible hacerlo mejor: era como si la demarcación de medio centro en el Pep Team se hubiera creado para él.

Con el equipo muy junto y jugando en campo contrario sus virtudes técnicas y tácticas sobresalían y sus carencias físicas quedaban disimuladas. Sus esfuerzos en la presión con carreras cortas convertían sus piernas en imanes para el balón.

Con la involución del método, sin embargo, Busquets tuvo que empezar a correr a campo abierto de área a área y de lado a lado como futbolista corrector. Y, de repente, llegaron las críticas: que si estaba lento, que si no se anticipaba a la jugada como antes porque se había hecho mayor, que si se había aburguesado, etc.

Su nuevo entrenador, Xavi Hernández, ve el fútbol con la misma mirada pero ante las dudas lógicas en cualquier inicio de construcción de proyecto, Sergio pasa de un partido a otro -o, incluso, durante un único encuentro- de ser imprescindible en los buenos minutos del equipo a descartable, en los momentos de mala versión de juego. Dos realidades más allá de estas consideraciones: la primera, que el futbolista del Barcelona tiene 34 años y a final de temporada se va a marchar; y la segunda, que es el único jugador de la plantilla que no tiene recambio.

La clonación imposible

Así que, como es imposible clonar a Sergio, se abren tres opciones. Vamos con ellas. La primera sería fichar. ¿A quién? Las dos mejores opciones son Rodrigo Hernández -futbolista del Manchester City, 26 años, ya educado en la idea por Pep Guardiola, que lo acaba de renovar hasta 2027. Valorado en 80 millones de euros. Parece difícil sacarlo del Ettihad- y Joshua Kimmich -27 años, con contrato hasta 2025, también valorado en 80 millones y también educado bajo la dirección de Guardiola. Pertenece al Bayern así que, tras la operación Lewandowski, salida complicada-. En el mercado hay jóvenes caros como Martín Zubimendi -Real Sociedad, 23 años, contrato hasta 2025, cláusula de 60 millones de euros- y Sandro Tonali -Milan, 22 años, atado hasta el 2027, valorado en 50 M €- y veteranos baratos como Jorginho -Chelsea, 30 años, libre en verano-.

Segunda opción: ¿hay alguien en la casa que pueda asumir el futuro? La apuesta del filial, Marc Casadó, tiene 19 años y todavía necesita tiempo antes de dar el salto y su competencia, Àlex Carbonell, que está ya en los 25, no es opción para Xavi. Nico González, cedido esta temporada en el Valencia, va a regresar seguro y hay esperanzas de encontrar en él un buen medio centro para el futuro del Barcelona.

Tercera opción: olvidarse de Sergio Busquets y de su perfil y adaptar el método (con la naturalidad que exige la evolución) a otros futbolistas con características diferentes. ¿Es viable?

La opción De Jong

Está claro que Xavi Hernández tiene este asunto en su cabeza porque para alguien que ha sido centrocampista -¡y no uno cualquiera!- y que desea jugar a fútbol como todos sabemos, la posición del medio centro es capital.

¿Qué ha pasado esta temporada cuando Sergio no ha entrado en el once inicial? Segunda jornada de Liga ante la Real Sociedad, con Busquets sancionado tras su expulsión ante el Rayo, Xavi ideó un doble medio centro con Frenkie y Gavi aunque en seguida quien acompañó al holandés fue Pedri. Estreno de Champions contra el Viktoria Plzen, rueda de rotación con Sergio en el banco y De Jong como único medio centro, lo mismo que en el último partido de Liga ante el Elche. Resultados: tres victorias del Barça.

En cuanto al rendimiento de Frenkie, bueno en líneas generales. Respeto al formato original, eso sí, muchas diferencias que obligan al entrenador a buscar soluciones para equilibrar el equipo por los inconvenientes que surgen con el cambio de piezas. Sin duda, la energía y calidad de De Jong pueden exhibirse también desde el medio centro pero su dinamismo provoca desajustes, especialmente en defensa.

Al holandés le gusta poco fijar su demarcación con lo que desordena el juego de posición en ataque y la consiguiente presión cuando el equipo pierde el balón. Y ya se sabe, sin orden para atacar cuesta más recuperar la pelota. Eso obliga a que sus compañeros estén muy atentos para la corrección de posiciones. Por ejemplo, en el último partido contra el Elche, Pedri estuvo especialmente atento a la circunstancia: Gavi juega más arriba para buscar la profundidad y Pedri se retrasa para ayudar en la creación y en el equilibrio de espacios.

El partido ante el Elche fue extraño por la temprana expulsión de Verdú pero nos quedamos con algunos datos interesantes. Frenkie fue el jugador del Barça que más intervino, con 124 intervenciones, espléndido con balón, sin pérdidas y con dos remates desde fuera el área, buen recurso ante defensas tan reculadas -el Barça jugó el 73% del partido en campo contrario-. En defensa también rindió, con 11 recuperaciones y dos duelos aéreos ganados a Boyé, un especialista.

Tal vez haya muchas cosas por corregir -sus exagerados apoyos, algunas conducciones innecesarias, riesgos en acciones en la zona de creación o determinadas invasiones de espacios ocupados por un compañero- pero da la sensación de que Xavi está cambiando su planteamiento inicial, aquel que le impedía situar a Frenkie en la posición de Busi. Para el entrenador del Barcelona debe ser un reto y para el jugador, también, ya que va a tener que cambiar dinámicas y mecanismos para ayudar al equipo y deberá renunciar a su deseo de marcharse de excursión. La responsabilidad del medio centro obliga a mucho más.