El corredor perfecto

El corredor perfecto

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Me han regalado una tele. A principio no sabía bien para qué y pensé ponerla en horizontal a modo de mesa, pero decidí darle una oportunidad. Invertí algún rato en cada canal, algunos contenidos no tienen desperdicio; grupos de gente gritándose en el oído en defensa de infames banalidades, individuos/as perfectamente rasurados/as en pelotas en la playa protagonizando escenas de histeria pubertosa, etc.

Sin embargo lo que más me impacta de la televisión, de la puta televisión, es la publicidad. Anuncios, pequeñas pero innumerables cápsulas que inoculan en tu cabeza los cánones de belleza, lo que está bien o mal, falsas necesidades, intereses creados, expectativas inalcanzables y en definitiva la seguridad de que te falta algo, siempre.

Como buen enfermo del correr me llevé todo esto al escenario del running. Un perfecto runner, deseable, admirable, de marca y bandera, sería (con vuestro permiso chicas me centro en un perfil masculino ahora) un tipo alto, esbelto pero fornido, de cabello y ojos claros pero piel morena y suave, prácticamente lampiño el cabrón, de voz grave y buena pistola. Lo que viene a ser el 99% de los tíos con los que me cruzo cuando salgo a correr vaya. Pero aquí viene lo bueno, porque el correr es un acto honesto e infalible para poner a cada cual en su sitio; quita filtros, desvela realidades, y hace caer las caretas como fruta madura.Ya lo he dicho en alguna ocasión, la carrera te pone en tu sitio, y (como decía un tipo muy desagradable) se la trae al pairo si llevas un reloj de 400 pavos, o te depilas la raja del culo, o incluso si tienes un aspecto profesional; al running todo eso le da igual y si no has entrenado bien te va a joder, y en los últimos kilómetros te va a pasar el calvo, y después te va a dar la pasada el fondón, por no mencionar las 500 mujeres que llevas delante.

En el running es muy fácil fracasar, basta que vayas con una actitud errónea. Amigos esto no es otra cosa que la máquina de la verdad, así que portaos bien.

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2 Comentarios

  1. A la finitiva (como diría mi suegra), el corredor perfecto va ha ser el que pasa de los sesenta y sigue corriendo… y no quiero incluirme

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