El Tourmalet: Así es la 'grupeta' de Valverde, atropellada en Murcia

El Tourmalet: Así es la 'grupeta' de Valverde, atropellada en Murcia

Valverde durante un entrenamiento con Movistar
Valverde durante un entrenamiento con Movistar | Europa Press

Cada día se forma un auténtico pelotón por los alrededores de la casa del ciclista que sale a entrenar y que casi se asemeja al que compite en el Tour

Dos miembros del grupo, Alejandro, el jefe, y el ‘Barbas’, permanecen hospitalizados tras ser arrollados el sábado por un coche

Los amigos de Alejandro Valverde, que son muchos y todos ciclistas, dicen que la vida del grupo -de la ‘grupeta’- del corredor murciano cambió cuando apareció Juan, el hermano mayor, con una bicicleta eléctrica. Toda Murcia conoce al pelotón de Valverde. Son tantos, tantos, que hay días que casi se asemeja al que ahora está por aquí, en Dinamarca, corriendo nada menos que un Tour de Francia que -no podía ser de otra manera-añora la ausencia de uno de los mitos vivientes del ciclismo contemporáneo.

Hoy hay dos miembros de la ‘grupeta’ que están en el hospital. Y uno de ellos es el jefe. El otro es Pedro Bermejo, al que todos llaman el ‘Barbas’. ‘El Barbas,’ para los muy ciclistas y los que no lo son tanto pero siguieron la serie documental ‘El día menos pensado’, primero en Netflix y luego en Movistar, es el amigo de Valverde que aparece sentado en el salón de la casa del corredor mientras siguen por televisión la famosa etapa de la Vuelta del año pasado cuando se lió el caos y cuando ‘Superman’ López acabó abandonando la carrera, a un día de Madrid, después de perder la tercera plaza del podio de la ronda española.

Pues bien, no hay cicloturista que aspire a tener el carnet de ciclista, y que viva por los alrededores de Murcia, que no haya acompañado alguna vez a Valverde en sus entrenamientos. Allí se admite a todos. Da igual la edad que se tenga. Valverde los conoce, los saluda y, por supuesto, los ataca.

La 'grupeta'

Por eso, todo cambió el día que Alejandro tuvo una idea genial para mejorar en los entrenamientos. Llamó a su hermano Juan y le dijo. “Vamos a comprar una bici eléctrica y la llevarás tú”. La idea, que le salió bien, era que Juan, quien también anda un montón sobre la bici -los genes son los mismos- montara la bici eléctrica y a la señal del hermano conectara el motor. Enseguida aparece Juan Valverde al frente del grupo. Todos en fila india. Valverde en segunda posición. El motor de la bici saca humo. Cada vez quedan menos que aguantan el ritmo. ‘El Barbas’ es de los que más resiste pero Valverde consigue el objetivo. Ha destrozado a la ‘grupeta’ y se ha quedado a solas con su hermano. Es feliz, porque es el patrón. Y, detrás, lejos de incomodarse, todo lo contrario. Se cuenta quién ha aguantado más, quién ha sacado más puntos para su carnet cicloturista.

Los miembros de la ‘grupeta’ saben perfectamente el calendario de Valverde porque cuando él está compitiendo lejos de Murcia ya no es lo mismo. Salen igual, pero sin el ‘jefe’.

¿Por qué aguanta tanto tiempo compitiendo? ¿Por qué Valverde sigue teniendo esa frescura en las piernas pese a tener ya 42 años? Pues por la ‘grupeta’, por los suyos. Una vez se planteó ir a vivir a Andorra como han hecho un montón de corredores, también murcianos. Pero él, al margen de tener allí en su tierra a sus hijos mayores, no podría salir a entrenar con los suyos entre cuestas andorranas. La salsa de poder pedalear cada día con su grupo de amigos, de hablar con ellos, de parar a tomar un café con leche en uno de los bares que se encuentran por el camino es lo que mantiene la fe de Valverde por el ciclismo.

Cuentan sus amigos que Alejandro no sonrió tras el brutal accidente que sufrió en la primera etapa del Tour de 2017, cuando se destrozó la rodilla, hasta el día del reencuentro con la ‘grupeta’.

Domingo en el hospital

¿Cuántos son? ¿50? O más. Ya no digamos un domingo como el que ahora nos ocupa. Si no estuviera en el hospital quedarían temprano, a cosa de las 10, cogerían todos el lateral de la autovía que lleva hacia la playa y donde no hay coches, ni conductores que pierden los estribos y arrollan al grupo, y poco antes de que la etapa del Tour entre en ebullición, tras una ducha y algo que llevarse al estómago, ya estarían todos ante el televisor para no perderse los kilómetros finales del día. Y, por supuesto, el ‘Barbas’ sería de los pocos que tendrían el honor de poder escuchar en vivo y en directo los comentarios de Valverde analizando lo que ve y observa por la tele.

Hace muchos años, cuando el grupo de Alejandro -para todos ellos es el ‘Bala’- no era tan numeroso, al final del entrenamiento se incorpora el padre del ciclista, cuando aparcaba el camión y acababa su jornada laboral. Cada día pasaba lo mismo. En la fase final del entrenamiento el hijo atacaba al padre que se sentía orgulloso porque quien derramaba era un corredor juvenil al que llamaban ‘El Imbatido’ porque no había ciclista murciano, ni de los alrededores, que pudiera con él.

Los automovilistas, los que los respetan, los que los pasan guardando la distancia de seguridad, ya saben que cuando ven a un pelotón propio del Tour por los alrededores de Murcia es la ‘grupeta’ de Valverde y lo único que buscan cuando tratan de adelantarlos reduciendo la velocidad y respetando a los corredores es descubrir la presencia del ‘Bala’. Es fácil. Siempre va el primero.