Investigado por propinar continuas palizas a cuatro perros y diez cachorros en Palma

Investigado por propinar continuas palizas a cuatro perros y diez cachorros en Palma

Un guardia civil porta en una caja a los cachorros maltratados en Cala Rajada. / GUARDIA CIVIL
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La Guardia Civil le intervino los animales para ponerlos a salvo tras tenerlos en pésimas condiciones

Cuatro perros adultos y diez cachorros se encontraban en pésimas condiciones y su dueño les propinaba continuas palizas en su domicilio de Cala Rajada (Palma de Mallorca). La Guardia Civil le intervino los animales al propietario y le ha investigado por los presuntos delitos de maltrato animal y por amenazas leves.

Los vecinos de este individuo interpusieron numerosas denuncias contra él por el maltrato al que sometía a todos sus perros. A continuación, la Guardia Civil abrió una investigación para averiguar si estos animales se encontraban en pésimas condiciones higiénico-sanitarias. Las pesquisas confirmaron las sospechas.

Al registrar el inmueble, los agentes del instituto armado encontraron a cuatro perros adultos y a diez cachorros en un estado lamentable. También confirmaron que el dueño les pegaba habitualmente. Cuando alguno de sus vecinos le recriminaba su comportamiento violento e insalubre con sus mascotas, el sujeto no dudaba en amenazarle.

Así, la mañana del pasado viernes 1 de julio, agentes de la Guardia Civil de Artà, en colaboración con la Policía Local de Capdepera y la Fundación Natura Parc se personaron en el domicilio. En primer lugar, los efectivos del instituto armado informaron al morador de los hechos denunciados. A continuación intervinieron todos los canes y fueron entregados a la entidad protectora de animales. Los perros también fueron puestos a disposición judicial para evaluar su estado de su salud a través de un veterinario y darles los cuidados necesarios.

Gracias a esta actuación, los agentes de la Guardia Civil de Artà lograron poner a salvo a los 14 perros - cuatro adultos y diez cachorros-, que se encontraban en grave peligro. Los vecinos del domicilio de Cala Rajada se sentían impotentes al escuchar los ladridos y aullidos de los animales cuando eran golpeados y maltratados por su dueño.