Los cinco problemas de España ¿Y sus soluciones?

Fernando Hierro debe reflexionar de cara al duelo de octavos contra Rusia

Los debates en torno a varias demarcaciones en el once inicial han sido muy intensos

España vuelve a los entrenamientos tras clasificarse para octavos | Perform

Los jugadores de la selección regresaron de madrugada a  Krasnodar sensiblemente preocupados tras el España-Marruecos (2-2). Sus rostros no eran los propios de un equipo que había conseguido la clasificación para los octavos de final de un Mundial como el de Rusia 2018.

Los internacionales eran conscientes de que habían estado al borde del abismo y que el juego debe dar un vuelco para aspirar a eliminar a la anfitriona Rusia de la competición el domingo en Moscú.

Sergio Ramos, como capitán, centralizó el mensaje autocrítico, respaldado por otros jugadores como Isco o Thiago, y también se añadió un punto de esperanza.

La experiencia indica que si hay un deporte en el que se puede pasar del negro al blanco en pocos días es el fútbol y mucho más en un Mundial como éste en el que la igualdad es máxima.

1-Fragilidad en la portería 

Todos los futbolistas saben que es imposible llegar lejos en un Mundial mostrando tanta fragilidad. Aunque se hable de “errores puntuales”, encajar cinco goles en tres partidos es “una barbaridad”, como dijo Thiago, a los que hay que añadir otras llegadas muy claras de los rivales como el remate de Amrabat al larguero. 

Davi de Gea durante el España-Marruecos del Mundial de Rusia 2018
Davi de Gea durante el España-Marruecos del Mundial de Rusia 2018 | EFE

David de Gea ha tenido la desgracia de llegar al Mundial en un momento de dudas y al no poder rehacerse de sus errores ha transmitido una sensación de vulnerabilidad al resto del equipo. Fernando Hierro, que en principio ha defendido al portero del Manchester United, debe reflexionar si decide relevarlo. Pepe Reina arrastra problemas físicos y Kepa quizás llega un tanto justo de experiencia, pero es la opción de futuro.  

2- Fallos defensivos de sistema

El penalti de Nacho ante Portugal, la falta de Piqué en la recta final del partido ante los lusos, el fallo de marcaje de Sergio Ramos en el segundo de los goles de Marruecos… Son las imágenes que quedan en la retina de los aficionados, pero los despistes en la retaguardia responden a un problema más profundo en el sistema defensivo. España es muy vulnerable cuando pierde el balón y no solo es lento cuando debe correr hacia su portería, sino que en ocasiones está desordenado, generando peligrosos espacios.

Piqué y Ramos en el España-Marruecos del Mundial de Rusia
Piqué y Ramos en el España-Marruecos del Mundial de Rusia | AFP

Que el tándem Piqué-Ramos no pase su mejor momento no quiere decir que no siga siendo la mejor pareja de centrales, desde hace temporadas. Hierro debe recuperar su mejor sintonía. En el caso del lateral derecho, parece que Carvajal todavía no ha logrado su punto ideal de forma. Si en estos días no logra la sintonía fina, Hierro quizás se plantee recuperar a Nacho. Jordi Alba es de los pocos que mantienen su nivel habitual aunque sin la presencia en ataque que acostumbra. Y algo fundamental: ¿El equipo tiene fuelle para volver a presionar como lo hacía hace unas semanas?   

3-Juntar más las líneas. ¿Uno o dos pivotes?

El equipo está muy estirado. Existe mucho espacio entre las líneas y falta la coordinación. Busquets, que ha recupera paulatinamente la forma física, no siempre está  arropado de manera suficiente a la hora de defender. A la hora de la construcción, el equipo tiene mucha posesión de balón, pero su circulación es lenta y apenas se generan espacios.

David Silva en un momento del España-Marruecos del Mundial de Rusia 2018
David Silva en un momento del España-Marruecos del Mundial de Rusia 2018 | AFP


Los debates arrecian en torno a David Silva y, en menor medida, sobre Andrés Iniesta, reclamando la entrada de futbolistas con más músculo, como Koke, para que ‘Busi’ se sienta más acompañado en el medio centro y pueda mantener más juntas las líneas. Esto implicaría sacrificar a alguno de los tres mediapunta, teniendo en cuenta que Isco es el que por el momento está más inspirado… pero Iniesta fue el segundo más destacado frente a Marruecos, decisivo en el 1-1, por ejemplo.    

4-Más músculo o mantener el ‘tiqui taca’

Es un asunto viejo, que incluso se discutió en la época de máximo apogeo de ‘La Roja’, y que está muy ligado al punto anterior. Las tertulias futboleras se dividían en la previa del partido ante Marruecos entre los que pedían a Koke y/o Saúl y los que reclamaban a Asensio, pero Hierro replicó apostando por Thiago Alcántara. La España campeona fue un equipo de centrocampistas que se asociaban y tenían capacidad para romper líneas en el uno contra uno. Thiago es –como Iniesta, Isco o Silva- un futbolista de ese perfil.

Thiago Alcántara en el España-Marruecos durante el MUndial de Rusia 2018
Thiago Alcántara en el España-Marruecos durante el MUndial de Rusia 2018 | EFE

5-¿Uno o dos delanteros? ¿De referencia o más dinámico?

Diego Costa está jugando un buen Mundial y ante Marruecos, pese a no marcar, hizo un trabajo impagable peleándose con los centrales. El asunto es que Iago Aspas, además de demostrar su movilidad y su pillería, corroboró que vive una temporada de dulce, marcando un espectacular 2-2 de tacón. 

Diego Costa en una acción del España-Marruecos del Mundial de Rusia 2018
Diego Costa en una acción del España-Marruecos del Mundial de Rusia 2018 | AFP

Diego Costa y Aspas no son incompatibles. De hecho, el hispano-brasileño es el socio ideal de Griezmann en el Atlético. Pero la España campeona del mundo solía prescindir de los arietes y funcionaba mejor con un delantero más dinámico y combinativo como David Villa. Fernando  Hierro deberá decidir si sigue arrancando los partidos con un único punta y cuál de ellos es.   

Para la esperanza

En cualquier caso, el punto para la esperanza  es que “lo malo ya ha pasado”, como dijo el capitán Sergio Ramos, y cumpliendo la ruta deseada. La idea era liderar el Grupo B y seguir la ruta por Moscú en octavos y Sochi en cuartos. El objetivo se ha lograrlo, otro asunto es cómo, pero España está en el punto que deseaba cuando arrancó en el torneo.

Ahora deberá jugar con la motivación de jugar contra la anfitriona, Rusia, y en un estadio como el Luzhniky. España dejará atrás los ambientes extraños para encontrarse un partido con más tintes  europeos o propios de la Champions League. El público ruso apretará,  pero a los jugadores les  gusta sentirse parte de un partido de gran relevancia.

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