Una victoria para olvidar vergüenzas

OPINIÓN

El Barça llegó a Granada evitando el temporal que está azotando el centro de la península y como si tuviera prisa para recogerse en casa de nuevo saltó al terreno de juego dispuesto a comerse al equipo nazarí.

La velocidad de circulación de balón que supo exhibir el equipo en el terreno de juego fue satisfactoria para lo que se le tiene que pedir al equipo. Si el balón se mueve rápido pasan cosas, si Dembélé a veces corre demasiado, pues también hace que sucedan cosas. Si De Jong conduce a una velocidad endiablada y parte al Granada en dos, bienvenido sea y si Pedri y Messi se siguen entendiendo a las mil maravillas, lo celebramos y si Griezmann enchufa dos tantos pues saquemos el champán.

Es cierto que al final lo que cuentan son los goles que acaban dando puntos, pero ver que el equipo puede llegar a funcionar así de bien da alguna esperanza de que este equipo ha estado trabajando y que se empiezan a ver los resultados.

Han pasado 144 días de la vergonzosa derrota en Lisboa ante el Bayern y sabíamos que teníamos que pasar por una etapa de transición y más si con Koeman parecía que llegaba un proyecto que tenía ganas de inculcar cosas al equipo. Ya han transcurrido cinco meses y lo que pudimos ver en el césped del Nuevo Los Cármenes es algo que puede llegar a satisfacer la necesidad de que el equipo juegue a algo y además lo haga con vistosidad.

Un poco de alegría no va mal para el cuerpo y el Barça tiene la oportunidad de afrontar la Supercopa con una inyección de buen juego y cerrar también un círculo para desquitarse de la Supercopa de Arabia que provocó el cese de Valverde.

Tres puntos que acompañados de buen juego pueden hacer olvidar un poco de donde venimos y marcar donde podemos llegar a ir.

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