No solo el fútbol pone en valor la trayectoria de Casillas

Ser portero en el Barça o en el Madrid

OPINIÓN

Joan Mª Batlle

Ahora que Iker Casillas ha anunciado su retirada es el momento de recordar su vieja rivalidad con Víctor Valdés, probablemente el mejor portero de la historia del Barça, pero lejos de la trascendencia mediática que siempre tuvo el madridista. Vaya por delante mi admiración por Iker, como portero y como persona. No en vano, es el único madridista de la historia reciente que ha mantenido buena imagen entre los barcelonistas.

Para él, la rivalidad siempre fue bien entendida, prudente, amigo de Xavi, Puyol y compañía, enemigo de Mourinho, eso ya lo dice todo. Hubo un tiempo que más de un candidato a la presidencia del Barca le quiso fichar como baza electoral. Y es que Casillas siempre sumaba, nunca restaba. Y como guardameta, pues el mejor de la historia del fútbol español, con permiso, muchísimo permiso, de Zamora, Iríbar y Zubizarreta. No tanto de Valdés, globalmente hablando, pero sí que estoy convencido de que Víctor tuvo un par de años mejores que los suyos. 

EN EL SITIO ADECUADO

Hay que poner los argumentos en contexto. No crean que Iker ganó más títulos, si acaso la diferencia estuvo en la titularidad en la selección. Pero, sobre todo, Casillas fue más determinante para el Madrid de lo que Valdés lo fue para el Barça. Hubo temporadas en las que el Madrid fue Casillas y diez más, el salvador de un equipo desajustado. Pero, ya saben, mal asunto cuando un equipo depende del portero. Valdés nunca tuvo esta dimensión ni el carisma personal de Iker. Otro carácter, que no en vano le acabaría pasando factura, pero fue el mejor portero que podía tener el Barça.

El gran Ramallets lo explicó un día con gran sabiduría: "No es mejor el uno que el otro, pero están donde deben estar. Valdés es el mejor portero para el Barça y Casillas, el mejor para el Madrid". Se refería al estilo de juego. Víctor, efectivo en las salidas y buen juego con los pies; Iker, grandísimos reflejos bajo los palos. Hoy, las cosas no han cambiado. Ter Stegen es la viva estampa del portero-jugador y Courtois, del portero bien arropado por una defensa que juega con menos riesgos. Todo es distinto en el Camp Nou y el Bernabéu, Casillas y Valdés pueden dar fe de ello. 

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