De Jong acabó mareado de tanta posición. Fue interior diestro, central zurdo y central derecho

Música, maestro

OPINIÓN

Rubén Uría

@rubenuria

MÚSICA, MAESTRO. En pleno terremoto 7.5 en la escala fútbol, el Barça aparcó su condición de fundador de la Superliga y atendió a cuestiones domésticas. Messi, un día más en la oficina, hizo música con la pelota y puso a bailar al Getafe. Su banda sonora, su zurda atómica. Descorchó el partido, anotó dos goles y pulverizó otra plusmarca: lleva 12 temporadas consecutivas anotando 25 o más tantos. Música, maestro. Entre él, Busquets, De Jong y Araujo abrocharon un triunfo vital en su implacable persecución del líder. Abanderado por Messi, el Barça de Ronald Koeman, que ya tiene un título en la vitrina, pone velocidad de crucero rumbo a la Liga. Siguientes estaciones, Villarreal y Granada. Dos pruebas de fuego, dos partidos clave para agarrar un asa del título o soltarla. La música la pondrá el de siempre: Messi.

EL TREN DEL ATLETI. Se bajó del tren de la Superliga en marcha, porque más vale tarde que nunca-, pero no perdió la ocasión de seguir siendo la locomotora de la Liga. Sin Suárez, Joao y Lemar, pero con Correa y Carrasco como goleadores, el Atleti superó el escollo del Huesca, que sigue braceando contra corriente para alcanzar la orilla de la salvación. El nombre propio del partido fue Marcos Llorente. Corre, presiona, asiste, regatea y marca. Marginal para Zidane, estrella para Simeone. Abrazado a Marcos, el Atleti sigue en la punta. Entender al Atleti convalida un curso de psicología: cuando le cuelgan el cartel de favorito, se atasca; si le dan por muerto, se sube al tren en marcha.

GANÁRSELO EN EL CAMPO. Después de la vida y muerte de la Superliga, el Madrid hizo lo contrario que promulga el engendro del G-12 y su competición cerrada: ganárselo en el campo. El Madrid capeó las bajas, encontró en el canterano Blanco como palanca y sometió al Cádiz. Cómodo en el rol de cazador, el Madrid persigue una Liga que sigue sin dueño. Para todo lo demás, Benzema: goleó, asistió, lideró y sigue siendo el as de bastos del Madrid para conquistar el título. Karim se lo gana… en el campo.

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