Xavi, durante el partido ante el Betis

Barça, toma ejemplo de Bayern y Chelsea

OPINIÓN

Albert Masnou

Hoy, el Barça va justo. Admitámoslo. Carece de efectivos para subir el nivel del equipo. Sufre en defensa y en ataque, y celebra que la suerte está de su lado. Así debe seguir durante el mes de diciembre, hasta que Xavi empiece a recuperar puntales que le permita subir un peldaño el nivel de juego.

El entrenador de Terrassa ha pedido a la directiva dos incorporaciones para enero y, además, debe recuperar a un montón de jugadores que están en la enfermería, léase Ansu, Braithwaite o Pedri.

Lo que vive ahora es como una travesía en el desierto a la espera de llegar a fin de año donde Xavi debería contar ya con los dos fichajes (¿Ferran Torres y Werner?), con los tres lesionados y con Alves, que espera en la recámara. Entonces, Xavi tendrá un escenario totalmente diferente al actual, con más variantes tácticas y con unos perfiles que permitan adecuar mejor las calidades de sus jugadores con su idea de juego.

Entonces, se abrirá una nueva etapa para el Barça pues estará en condiciones de competir de tú a tú con quien sea en la competición española y tendrá ya definido dónde competirá en Europa, o Champions o Europa League. Esta semana, en Alemania, se debe clarificar si el equipo se mantendrá en la máxima competición europea o debe estrenarse en la otra. La decisión es más importante a nivel económico que deportivo pues en juego hay muchos millones.

A nivel deportivo se admite en círculos cerrados que el proyecto de Xavi todavía no está lo suficientemente maduro para ir a por la Champions pero, por contra, se recuerda que los dos últimos campeones (Bayern y Chelsea) cambiaron de entrenadores a mitad de curso, tras un inicio de temporada irregular.

Hansi Flick asumió el banquillo del Bayern en noviembre y en verano acabó con el triplete y Thomas Tuchel se incorporó al Chelsea en enero y en cuatro meses logró reorientar el equipo que hasta ese momento dirigía Lampard para ganar la Champions. El pasado está lleno de referentes que demuestran que un desaguisado o lo que se anunciaba como una temporada catastrófica puede acabar siendo gloriosa.  

Por todo ello, al Barça le toca agarrarse fuerte a su suerte para acabar como pueda el 2021, con la menor distancia posible con respecto al Madrid y vivo en la Champions, y ver con mayor optimismo el 2022. No se trata solo cambiar de año. Se trata de cambiar de escenario.

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