La fotografía del disco Material Sensible

El Barça de Serrat y la banda sonora de nuestras vidas

OPINIÓN

Dídac Peyret

@didacpeyret

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Le decía Mafalda a Guille: “Piensa que esta buena gente antes de educarnos a nosotros no educó nunca a nadie”. Y se quejaba Miguelito: “¡Pórtate bien! ¡Pórtate bien! ¡Uno no puede portarse siempre bien!”

Los padres. Los matamos en la pubertad. Vamos por ahí perdonándoles la vida con un plato en la mesa y dejándoles muy claro que no son dignos de nosotros. 

Qué se habrán creído para no dejarme ser yo mismo. Nosotros no somos ellos. Nosotros no acabaremos igual. Nada une tanto si eres adolescente como criticar los gustos de tus viejos. ¿Serrat? Música de padres. Tenemos muy poca vergüenza.

Luego pasan los años, la vida te pone en tu sitio y vuelves a Serrat como a casa de tus padres: mendigando un abrazo y algo de desahogo. En general aprendemos a ser hijos cuando somos padres. Para que luego digan que esta vida tiene sentido. 

Serrat es una cosa distinta para cada uno. Pero forma parte de ese paisaje sentimental que nos da paz pensar que estará para siempre. Un artista crea algo, lo agarramos, lo hacemos nuestro y se convierte en otra cosa. 

Serrat es el recuerdo fugaz de un amor de verano. Es la vida que nos perdimos. Es la brisa del mediterráneo. Son aquellas pequeñas cosas. Como su Barcelona y su Barça, territorio de vínculos feroces, que tanto reivindica en su disco ‘Material Sensible’, editado el año 1989.

Portada del disco editado por Ariola en 1989. La fotografía en blanco y negro es de CARME MASIÀ |

Solo Serrat es capaz de hacer una canción sobre Kubala y que su música suene en el coche de los Messi camino de la Cerdanya. “Mi padre preguntó si era niño o niña y le dijeron que del Barça”, recuerda a menudo el noi de Poble Sec.

Serrat siempre ha tenido esa picante. Uno puede ver con claridad ese sentido disfrutón de la vida en sus canciones que recurren al fútbol.

-I es pixa al central amb un teva meva amb dedicatòria I la toca just per posa-la en el camí de la glòria-

‘Kubala’ es una canción alegre, de cadencia casi brasileña, un homenaje a esas personas que, en palabras de Serrat, hacen que brille el sol con su arte. 

Serrat le canta a un Kubala que entiende el fútbol como él cuando fantaseaba con jugar en el Barça. “Un jugador que no sueña que marca goles, que no imagina jugadas cuando deambula por la calle, que solo lo es en el terreno, ese no es un jugador”. 

Nueve años antes ya había usado el Barça para evocar una época en ‘Temps era temps’ y aquel estribillo mítico de Basora, César, Kubala, Moreno i Manchón, que aún cantan nuestros padres.  

El disco incluye la canción ‘Kubala’ y asienta el vínculo íntimo del cantante con el Barça, su cuidad y nosotros 

‘Kubala’ es también el segundo tema de ‘Material Sensible’. Un álbum injustamente poco reconocido que incluye otras joyas como la ensoñadora ‘La Lluna’ o ‘Barcelona i jo’, una emocionante carta de amor incondicional a su ciudad. 

-Mil cares té Barcelona. L’estimo nua i sencera relliscant entre els dos rius. Amb les seves fantasies i les seves cicatrius-

Esta semana J. R. me habló de la obsolescencia programada. A mí aquello me sonó a crisis de la mediana edad pero resultó ser la vida útil de un producto.

Luego me pregunté si no ocurría algo parecido con las canciones. Si ellas también tienen fecha de caducidad y pierden brillo en cada escucha. Al final me puse a Serrat y terminé pensando que las canciones se parecen más a las personas que a los objetos. Incluso cuando ya no las escuchas te siguen acompañando. 

Serrat, en un entrenamiento del Barça | Foto: MERIDIANO (archivo Sport)

Rivalidades en la red

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Prueba de describir un punto de tenis. Hazlo con sumo cuidado, atiende a los detalles y busca el adjetivo exacto con la obsesión de Pla. Puedes fumar incluso, igual que él, para encontrarlo que ya te avanzo que estarás lejos de lo que logra David Foster Wallace con ‘El tenis como experiencia religiosa’.

Este libro reúne dos ensayos del estadounidense, que acabó con su vida en 2008, publicados en la revista ‘Tennis’ y en el ‘New York Times’

En el primero deslumbra con su descripción de lo que ocurre en los pasillos y las gradas de un duelo entre Sampras y Philippousis. En el segundo, se explaya en la experiencia de ver en directo a Roger Federer y la naturaleza antagónica de su gran rival Rafa Nadal

La imagen de la portada del libro de Foster Wallace |

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